¿Qué significa ser un esclavo de Cristo?

Ser esclavo de Cristo significa pertenecerle. Ser esclavo de Cristo es estar absolutamente sujeto a su dominio; es ser absolutamente obediente a su voluntad. Pero varias personas no comprenden lo que es ser un ciervo de Cristo. En verdad, bastante gente incluso se ofenden con la expresión “esclavo de Cristo” y tratan de negarla utilizando aun la misma Biblia.
El principal razonamiento de quienes no aceptan la iniciativa de que somos esclavos de Cristo es visto que la Biblia enseña que somos libres precisamente en Cristo. Estas personas también aseguran que la Biblia dice que somos hijos de Dios. Incluso Jesús mismo dice que no nos llama siervos, sino más bien amigos (Juan 15:15).
Opuestamente a lo que cualquiera logre meditar, no hay contradicción bíblica en conciliar las declaraciones de que somos esclavos de Cristo y al tiempo hijos de Dios y llamados amigos por Jesús. Solo es requisito que consideremos correctamente estos conceptos en sus contextos a la luz de la Palabra de Dios.
La Biblia afirma que los creyentes son esclavos de Cristo
Es imposible negar que la Biblia afirma que somos esclavos de Cristo. Los apóstoles y los escritores bíblicos no tuvieron contrariedad en decir que eran esclavos del Señor Jesús.
El apóstol Pedro comienza su segunda epístola declarándose siervo y apóstol de Jesucristo (2 Pedro 1:1). Los dos hermanos de Jesús, Santiago y Judas, también abrieron sus epístolas diciendo que eran siervos de Dios y del Señor Jesucristo (Santiago 1:1; Judas 1:1). Aun se podría decir que dijeron que eran siervos y no esclavos de Jesucristo.
Pero pasa que la palabra inglesa “sirviente” traduce el término griego doulos utilizado por ellos en el original, cuyo concepto es “esclavo”. Entonces, cuando los escritores bíblicos dicen que eran siervos de Cristo, verdaderamente están diciendo que son esclavos de Cristo.
Indudablemente es el apóstol Pablo quien más emplea esta expresión en el Nuevo Testamento. Como Pedro, Santiago y Judas, asimismo él se coloca como siervo de Cristo, esto es, ciervo de Él. En especial en su Carta a los Romanos, Pablo trabaja realmente bien este término, en especial en el capítulo 6. Sin ninguna liturgia afirma que los fieles se convirtieron en esclavos de Dios siendo liberados de la esclavitud del pecado (Romanos 6:22).
Son muy usuales, en efecto, los momentos en que el apóstol Pablo charla de “ser católico”, como un estado de total abnegación y entrega total al servicio de Dios ya la causa del Evangelio. Por ejemplo: les afirma a los fieles de Efeso (algunos de los cuales eran literalmente esclavos en ese momento) que deben vivir una vida cristiana práctica como esclavos de Cristo, “realizando la voluntad de Dios de corazón” (Efesios 6:6).
¿Por qué razón somos esclavos de Cristo?
Cuando los escritos bíblicos utilizan la expresión “esclavos de Cristo” no están inventando un nuevo y denigrante género de relación entre Cristo y su pueblo. En realidad estaban poniendo en esta expresión la enseñanza genuina de la Palabra de Dios.
Fue exactamente el mismo Señor quien indicó exigencias radicales a sus seguidores. Mencionó que ser contado entre sus discípulos no significa sencillamente ser un adepto de su mensaje o sencillamente profesar ser su fan. Para seguirlo de verdad es necesario que cada uno se niegue a sí mismo y tome su cruz (Lc 9,23).
Esto significa que Jesús exige de sus seguidores una perfeccionada abnegación de sus deseos y también intereses personales; Exige de sus discípulos la sumisión total a sus mandamientos; requiere que estén preparados para proteger Su causa en este planeta incluso a costa de sus vidas.
Por supuesto, esta clase de demanda exige una sumisión obediente del mucho más prominente nivel; deber y dedicación sin reservas. Además, la base de nuestra obediencia total como esclavos de Cristo es su propio ejemplo. Humildemente se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo (Filipenses 1:1-11).
En consecuencia, incluido en el concepto de ser ciervo de Cristo está también el hecho de que los redimidos están llamados a comunicar los sufrimientos y humillaciones del Hijo de Dios (Romanos 8:17). Somos esclavos de Cristo por el hecho de que fuimos comprados por Él.
Hermanos, Amigos y Esclavos de Cristo
Sin embargo, los salvados no son cualquier tipo de esclavos. Son los únicos esclavos que realmente tienen la posibilidad de oír de Aquel que los adquirió que son sus amigos (Juan 15:14-16). Mucho más aún, el escritor de Hebreos dice que Jesús no se abochorna de llamar a los creyentes sus hermanos (Hebreos 2:11; cf. Romanos 8:29).
Pero visto que Jesús llame a sus seguidores amigos y hermanos no quiere decir que no le deban total obediencia y deber. Aquí vale rememorar que Jesús completó la frase “ustedes son mis amigos” dicho “si haces lo que te mando” (Juan 15:14). Ahora, exactamente el mismo Jesús hace una analogía que pone a sus amigos asimismo como sus siervos, quienes son incluso perseguidos por causa de él (Juan 15:20,21).
De ahí que, todo el que que ama verdaderamente al Señor Jesús y es llamado por Él amigo y hermano, es feliz y muy agradecido por el privilegio de poder ser su ciervo. Ser esclavo es formar parte a alguien; es tener toda tu forma de vida determinada por un señor y depender de él para tu sustento.
Así que ser ciervo de Cristo es reconocerlo como Señor y Salvador; es depender tanto de Él como para declarar: “Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí” (Gálatas 2:20). Tal es esta dependencia que la Biblia dice que los salvos tienen la mente de Cristo (1 Corintios 2:16); tan profunda es esta unión que en Cristo los creyentes fueron hechos hijos de Dios (Gálatas 4:5; Efesios 1:4-6). De ahí que los que fueron adquiridos en la cruz no se ofenden diciendo: ¡Somos esclavos de Cristo! Para estos, la verdadera libertad es servir a Jesús.
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