¿Qué significa “Yo y el Padre uno somos”?

“Yo y el Padre uno somos” es una frase pronunciada por Jesús y registrada en el Evangelio de Juan 10:30. Esencialmente el significado de esta expresión apunta a la igualdad que existe entre Jesús y el Padre, tanto en unidad de propósito como de esencia.
Yo y el Padre uno somos: el contexto de Juan 10:30
La expresion “Yo y el Padre uno somos” es en un capítulo del Evangelio de Juan donde su significado primordial es enseñar sobre la legitimidad y perfección de la obra salvífica de Cristo. Este capítulo se distribuye en tres partes que emiten este propósito.
- Entre los versículos 1 y 21, leemos de Jesús como el buen pastor que personalmente protege de sus ovejas y da su vida por ellas. Más tarde, en armonía con esta enseñanza, el escritor de Hebreos tiene relación a Jesús como “el Gran Pastor”. El apóstol Pedro hizo lo mismo, designándolo “el Príncipe de los pastores” (Hebreos 13:20; 1 Pedro 5:4).
- Luego leemos de un debate entre Jesús y los judíos en la Fiesta de la Dedicación (versículos 22 a 38). Fue en este episodio, respondiendo a las preguntas de los judíos, que Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos”.
- Entre los versículos 39 y 42 se registra el cierre de estos eventos. Informan que Jesús se retiró por un tiempo alén del Jordán, donde Juan el Bautista solía bautizar al comienzo.
La incredulidad de los judíos acerca de Jesús
El gran cuestionamiento de los judíos contra Jesús fue el próximo: “¿Hasta cuándo mantendrás nuestras mentes en suspenso? Si eres el Cristo, dilo con franqueza”. (Juan 10:24). Jesús les respondió diciendo que ya lo había dicho, pero ellos no creyeron.
El punto es que los judíos aguardaban que Jesús afirmara explícitamente que Él era el Cristo. Pero quieren un tipo diferente de mesías que Jesús. Esperaban un rey político de Israel que quizás liberaría al pueblo de cualquier opresión de un gobierno terrenal.
Sin embargo, Jesús ya había declarado precisamente mediante su ministerio que él era el Mesías prometido. Jesús lo dejó muy claro cuando dijo: “Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí” (Juan 10:25,26). Esto quiere decir que Jesús no solo afirmó ser el Cristo, sino que asimismo probó que lo era.
Sin embargo, gracias a la carencia de fe, los judíos no lograron comprender el significado espiritual de su reino. Los judíos habían ignorado las señales obvias que revelaban el poder y la gloria del Hijo de Dios.
La explicación de Jesús apuntaba tanto a la compromiso humana al denunciar la hostilidad de esos descreídos al no reconocer al Redentor, como a la soberanía divina, que por felicidad infinita, el Padre dio al Hijo, el Buen Pastor, las ovejas que lo reconocen y seguirte. Aquellos judíos que no creyeron no eran sus ovejas (Juan 10:26-28).
Por otra parte, las ovejas que el Padre le dio al Hijo, tienen la posibilidad de descansar en el consuelo de que están seguras en el Dios Triuno. Por consiguiente, nunca se perderán, porque absolutamente nadie podrá arrebatarlos de la mano del Hijo y de la mano del Padre (Juan 10:28,29).
Yo y el Padre somos uno: la unión plena del Padre y el Hijo
Para comprender apropiadamente el significado de la expresión “Yo y el Padre uno somos”necesitamos prestar atención a ciertos detalles en los versículos 28 y 29. Ver:
- En el versículo 28, Jesús dice que nadie va a poder quitarle las ovejas de la mano.
- En el versículo 29, Jesús declara que el Padre le ha dado sus ovejas.
- Todavía en el versículo 29, Jesús dice que absolutamente nadie podrá arrebatar sus ovejas de la mano de su Padre.
Note que estos tres puntos establecen muy precisamente que el rebaño de las ovejas de Cristo es al unísono propiedad del Hijo y del Padre. Esto quiere decir que el Padre da las ovejas al Hijo que las recibe en su mano, pero estas ovejas también quedan en la mano del Padre.
Al paso que el versículo 28 exhibe el cariño del Hijo por las ovejas, el versículo 29 exhibe el amor del Padre por ellas. Tanto el Hijo como el Padre resguardan al rebaño con un precaución personal e indefectible. Frente esto, aparece naturalmente la afirmación de Jesús: “Yo y el Padre uno somos”.
El Padre y el Hijo son un solo Dios
Uno sencillamente podría argumentar que esta frase solo apunta a la unidad de propósito entre el Hijo y el Padre. No obstante, su concepto es mucho más profundo y revela incuestionablemente la igualdad y unidad entre el Padre y el Hijo, no solo en el propósito redentor, sino más bien también en la naturaleza divina.
en la expresión “Yo y el Padre uno somos”, la palabra griega traducida como “uno” es neutra. Esto significa que en esa pequeña expresión Jesús estaba aseverando tanto la diversidad de personas como la unidad de substancia.
Diciendo “Papá y yo”, Jesús está hablando categóricamente de dos personas diferentes. En consecuencia, prosigue naturalmente la “son”en el sentido de decir “nosotros somos”. Sin embargo, Jesús no afirma: “Yo y el Padre somos solo una persona”pero afirma: “somos uno”en esencia.
En otras palabras, lo que Jesús literalmente ha dicho fue: “Yo y el Padre somos solo una sustancia”. Por lo tanto, ámbas personas distintas que no se intercalan son de todos modos solo una esencia. Así, junto con el Espíritu Santurrón, disponemos la revelación del Dios Triuno.
Por consiguiente, la expresión “Yo y el Padre uno somos” significa no sólo la unidad de propósito en la redención, sino más bien también la realidad de que el Padre y el Hijo poseen igualmente la naturaleza divina en su plenitud.
Diciendo “Yo y el Padre uno somos”, Jesús se encontraba aseverando explícitamente su igualdad con el Padre. La reacción de los judíos a esta declaración prueba que este es el único concepto correcto de esta expresión. Han tomado piedras para apedrear a Jesús, no por las proyectos que hacía, sino más bien pues se realizó igual a Dios: “[…] siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33; cf. 5:18; 8:58,59). Comprender por qué Jesús es Dios.
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