¿Qué significa la visión de la escalera de Jacob?

La escalera de Jacob es como se conoció la visión en la que Dios se le apareció a Jacob a través de un sueño en Betel. En la visión, Jacob vio ángeles de Dios que descendían y subían por la escalera.
El concepto de esta visión tuvo aplicaciones prácticas para Jacob, en tanto que confirmó la presencia protectora y benéfica de Dios en su historia. Pero la visión de la escalera de Jacob asimismo tiene un concepto más profundo que apunta a Cristo.
¿Cuándo ocurrió la visión de la escalera de Jacob?
Jacob tuvo una visión de la escalera una noche mientras se dirigía a Paddan-harán (Génesis 28). Esto sucedió poco después del episodio en el que engañó a su padre, Isaac, y recibió una bendición patriarcal en vez de su hermano Esaú. Esaú se enfureció por lo que había hecho Jacob, y prometió matarlo tan rápido como muriera su padre. En este contexto, Jacob fue enviado a la vivienda de su tío Labán en Padan-Van a hacer hasta que el odio de su hermano pasó (Génesis 27).
Mientras iba de Beerseba a Harán, se detuvo en determinado sitio para pasar la noche. Allí tomó una de las piedras del sitio y la colocó junto a su cabeza. Esta era una práctica común en ese momento. Incluso es probable que la piedra sirviese más de protección para su cabeza que de almohada. Fue mientras dormía que Jacob tuvo la visión de la escalera.
El contenido del sueño de Jacob
La Biblia dice que en su sueño, Jacob vio una gran escalera cuya base descansaba sobre la tierra y la parte superior llegaba al cielo. Por esta escalera subían y bajaban los ángeles de Dios. Como registra el artículo bíblico, Dios estuvo cerca de Jacob y se le descubrió.
Las palabras del Señor a Jacob fueron realmente significativas. El dice: “Yo soy el SEÑOR, el Dios de Abraham tu padre y el Dios de Isaac. La tierra en la que en este momento estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia será como el polvo de la tierra; os extenderéis al occidente y al oriente, al norte y al sur. En ti y en tu descendencia van a ser benditas todas y cada una de las familias de la tierra. Hete aquí, yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra, por el hecho de que no te desampararé hasta el momento en que realice lo que te he dicho”. (Génesis 28:13-15).
Cuando despertó del sueño al amanecer, Jacob reconoció que había recibido la visita del mismo Dios. Esto explica su declaración: “Precisamente, el Señor está en este sitio, y yo no lo sabía. Y teniendo temor, ha dicho: ¡Qué temible es este lugar! Es la Casa de Dios, la puerta del cielo.” (Génesis 28:16,17).
Poco después, Jacob tomó la piedra que había sostenido su cabeza durante la noche y la erigió como un pilar y la consagró. En este punto el artículo bíblico aclara el lugar en el que estaba Jacob.
El lugar, hasta entonces anónimo, se presenta como la ciudad de Luz, entre las ciudades cananeas más enormes y también esenciales de la época. Pero esa gran localidad se volvió insignificante ante la revelación de Dios. Su nombre aun fue cambiado a Jacob. Luz para Capilla para marinos, que significa “casa de Dios”. Después de eso, Jacob hizo un largo voto a Dios en el que se comprometía a servirle de forma exclusiva.
El significado de la visión de la escalera de Jacob
El significado de la visión de la escalera de Jacob se entiende mejor a la luz del contexto presentado. Jacob tuvo esa visión en un instante realmente difícil y difícil de su historia personal. Debió escapar de la casa de sus progenitores pues su hermano deseaba matarlo; pero también iba a una casa donde su tío se encontraba presto a explotarlo.
En este contexto, el significado de la visión de la escalera de Jacob revela muy precisamente que el hijo fugitivo de Isaac y Rebeca no estaba solo, sino que el Señor estaba con él. El Dios del pacto que escogió a Abraham y también Isaac asimismo había elegido a Jacob y lo cuidó; sus ángeles estaban allí para protegerlo y servirlo.
Todo esto queda clarísimo en la importante declaración que Jacob escuchó del mismo Señor a lo largo de esa Teofanía. Dios aseguró a Jacob de su presencia protectora, distribuidora y bendecida. También renovó las promesas del pacto a Abraham diciendo que le daría a Jacob y a su descendencia la posesión de esa tierra donde él era un peregrino, y mediante su estirpe todos los pueblos de la tierra serían bendecidos.
En este punto se puede percibir un significado aún mucho más maravilloso en la visión de la escalera de Jacob. Esa visión presagiaba a Cristo. Exactamente el mismo Señor Jesús se aplicó esta imagen a sí mismo: “De determinado, de cierto os digo, que desde ahora veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. (Juan 1:51).
La Biblia afirma que Jesús es el único Intermediario entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). Él es quien nos ofrece ingreso al Padre por un solo Espíritu (Efesios 2:18).
Enseñanzas sobre la visión de la escalera de Jacob
La visión de la escalera de Jacob nos enseña ciertas enseñanzas. Primero, nos enseña que Dios cumple su propósito pese al fracaso humano. Jacob era un fugitivo que acababa de burlar a su propio padre. Pero Dios, por el beneplácito de su intención soberana, había elegido a Jacob, e iba a dar forma su carácter. El hombre que estaba rodeado de desconfianza, temor y odio, en este momento lejos de su hogar, empezaría a presenciar la felicidad misericordiosa del Señor.
En segundo lugar, la visión de la escalera de Jacob nos enseña sobre la participación personal del Señor en los temas de la tierra, con particular atención a eso que concierne a la vida de su pueblo. La presencia protectora de Dios sobre su pueblo se expresa, en determinado sentido, también a través del ministerio de los ángeles. Estos seres creados por Dios son espíritus ministradores que, por orden del Señor, sirven a los que heredarán la vida eterna (Hebreos 1:14).
Tercero, la secuencia de eventos que siguen a la visión de la escalera de Jacob nos enseña que ser útil a Dios no significa tener una vida fácil. En los años posteriores a esa maravillosa experiencia con Dios, Jacob enfrentó muchas tribulaciones. Frecuentemente la presencia protectora de Dios no nos libra de la aflicción, pero sí nos libra en la aflicción. De hecho, el sufrimiento es a menudo un instrumento a través del que Dios refina el carácter del creyente y perfecciona su fe. De esta forma fue con Jacob.
En cuarto sitio, la visión de la escalera de Jacob nos enseña que a menos que Dios lo desee, el hombre no puede acceder al cielo. Por el contrario, esa visión nos recuerda otra historia bíblica. Después del diluvio, los hombres han comenzado a construir una torre cuyo propósito era tocar el cielo (Génesis 11:1-9).
Pero hay una gran diferencia entre la torre de Babel y la escalera de la visión de Jacob. La torre iba de la tierra al cielo, pero la escalera que vio Jacob iba del cielo a la tierra. La expresión hebrea en este artículo literalmente significa que la escalera se encontraba “apuntando hacia la tierra”. Su fundamento era celestial, no terrenal.
Ningún esfuerzo humano puede vincular la tierra con el cielo. La comunión entre el cielo y la tierra se establece sólo por idea divina. Curiosamente la palabra Babel procede de una raíz que significa “puerta de Dios”. Pero el contacto divino que procuraban sus constructores rebeldes, acabó cediendo frente al juicio de Dios sobre ellos. Muchos años después, por iniciativa de Dios, Jacob ha podido contemplar la “puerta del cielo”. Sólo por la gracia de Dios puede haber contacto entre el cielo y la tierra.
En quinto lugar, la visión de la escalera de Jacob tipifica a Cristo. En Betel, Jacob vio el vínculo entre el cielo y la tierra, por lo que llamó a ese sitio “la vivienda de Dios, la puerta del cielo”. En Jesús disponemos el Vínculo vivo entre Dios y el hombre; Él hace de su pueblo aquí en esta tierra la misma casa de Dios donde mora el Espíritu Santurrón (1 Corintios 3:16; Efesios 2:22). ¡Jesús es nuestra Puerta del Cielo! Él es el Camino a la casa del Padre (Juan 10:9).
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