IGLESIA

¿Qué significa Eloí, Eloí, Lamá Sabactâni?

Eloí, Eloí, Lamá sabactâni significa “Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado”. Esta fue entre las siete frases pronunciadas por Jesús en la cruz del Calvario, registradas en los Evangelios de Mateo (cap. 27:46) y Marcos (cap. 15:34).

Si bien exactamente el mismo versículo ya aclara la traducción de semejante expresión, muchos cristianos dudan de su concepto y, más que nada, de por qué razón Jesús pronunció tal frase.

Otros tampoco entienden por qué en el Evangelio de Mateo hace aparición la expresión como “Eli, Eli, lama sabactani” al revés de “Eloí, Eloí, lama sabachthanicomo en el Evangelio de Marcos. En este estudio bíblico, entenderemos un poco mejor este tema.

El concepto de Eloí, Eloí, lama sabachthani

no todo el mundo sabe eso “Eloí, Elói, lama sabachthani” son las expresiones iniciales del Salmo 22:1, un salmo mesiánico de David:

Dios santo, Santo dios, ¿por qué razón me has desamparado? ¿Por qué razón estás lejos de mi asistencia y de las expresiones de mi rugido? (Salmo 22:1)

Este salmo es muy conocido y, aparte de los pasajes de Mateo y Marcos que aquí estamos estudiando, múltiples pasajes del Nuevo Testamento aluden a él (Mt 27,35; 39,43; Jn 19,23.24.28; Heb. 2:12).

En el caso de David, el salmista lanza un grito de angustia, un grito de abandono, cuestionando dónde está la presencia que Dios había prometido. En la misma secuencia del salmo, David hace una confesión de confianza en el Dios de sus progenitores, diciendo: “Sin embargo, eres santurrón(Sal 22,3). Ante la afirmación sobre la santidad de Dios, el salmista indica algo terrible: “Pero yo soy un verme y no un hombre, oprobio de los hombres y despreciado por el pueblo.(Sal 22,6).

En el episodio de la crucifixión, podemos ver que la angustia del abandono y el sufrimiento vivido por David expresado en este salmo, no fue más que una sombra del abandono y sufrimiento experimentado por Cristo en la cruz. Lo entenderemos mejor más adelante.

¿“Eli, Eli” o “Eloí, Eloí”?

Los eruditos creen que la palabra “Elohi” que hace aparición en el artículo de Marcos es una transliteración griega del término arameo ‘elahicon la fonética posiblemente cambiada a ‘Elohi debido a la pronunciación. Sería algo similar a lo que sucede originalmente en el texto de Daniel 6:22,23.

El artículo de Mateo trae la palabra “Eli”, que translitera el hebreo Elíque también era una manera muy utilizada en arameo. Así que “Eli” y “Eloi” son las formas hebrea y aramea de “mi Dios”.

Entonces el interrogante es: ¿Jesús pronunció esta palabra en hebreo o en arameo?

Probablemente la frase pronunciada por Jesús fue en arameo nativo de Galilea, y no en hebreo. Sin embargo, esta es una discusión realmente difícil de aclarar, sobre todo pues los documentos históricos, como los de Qumran, indican que una forma de hebreo, profundamente influida por el arameo, pudo haber sido hablada en Palestina en los días de Jesús.

La secuencia de la oración está en arameo, pero en nuestras traducciones la palabra hebrea “lodo“en lugar de arameo”lema“, usado en los más destacados manuscritos helenos. Sea como fuere, en ambos casos el concepto es el mismo: “por qué razón”.

La última palabra, “sabactani”, es una transliteración de un término arameo, y proviene del verbo que significa “dejar”, “dejar” y “abandonar”.

¿Por qué Jesús ha dicho: Santo dios, Dios santo, por qué me has desamparado?

Como hemos visto previamente, este lamento fue el cumplimiento del Salmo 22:1, así como el Salmo 69:21 asimismo se cumplió en exactamente la misma ocasión (Mateo 27:34,48,49). Evidentemente, esta oración de Jesús en la cruz tenía un concepto mucho más profundo.

Primero, ante esta expresión, es esencial tener presente la doctrina de la Trinidad, donde comprendemos que hay un Dios que subsiste en tres personas distintas, a entender, el Padre, el Hijo y el Espíritu Beato, que han de ser igualmente adorados y honrados, porque el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios. No hay tres “dioses”, sino un solo Dios.

Sé que nuestro razonamiento humano no puede entender perfectamente este principio, de ahí que solemos llamarlo “el secreto de la Trinidad”, pero un día lo entenderemos todo a la perfección, cuando estemos delante de Él.

De esta forma, Jesús, Dios Hijo, se dirige a Dios Padre en la cruz con la expresión “Santo dios, Dios santo, ¿por qué razón me has desamparado?“. En ese momento, todo el pecado de su pueblo estaba sobre Jesús, es decir, allí se encontraba representando a los pecadores por los que moría.

Como en ese momento Jesús estaba tomando el lugar de los pecadores, recibió toda la ira de Dios, y como hombre, frente a la justicia y la furia de Dios que se derramaba sobre Él, pronunció estas expresiones.

Sobre este momento, el apóstol Pablo escribió que “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado; a fin de que fuéramos hechos justicia de Dios en él”(2 Corintios 5:21).

Esa es la misma verdad descrita en el Salmo 22, el Mesías se había transformado en “oprobio de los hombres y menospreciado del pueblo“, Dios cargó en él toda nuestra iniquidad, y de qué forma”un verme“, Él fue molido en nuestro rincón (Sal 22:6).

En la cruz, Jesús se hizo pecado, y recibió el castigo que la justicia de Dios pide por el pecado, experimentando entonces en su alma y en su corazón el mismo infierno. Allí se encontraba Él siendo separado de Su Padre a causa de los pecados que estaban sobre Él, y recibiendo la furia colérica y temible del Dios Todopoderoso.

En otras palabras, la expresión “Dios santo, Dios santo, ¿por qué me has desamparado?” es el grito de sufrimiento de Jesús en la cruz representando a los pecadores que estaban siendo castigados por Dios por sus errores en la persona de Él, Jesucristo.

Para acabar, “Eli, Eli, lama sabactani” es una expresión que el verdadero salvado jamás va a poder entender del todo, pues jamás padecerá tanta angustia, en tanto que el castigo que debió ser de el lo llevó Cristo. De ahí que somos justificados por los méritos de nuestro Señor.

Cuando miramos a Jesús pronunciando estas palabras, es realmente difícil no darse cuenta de que no merecíamos un amor de esta manera. Se suponía que el infierno sería nuestro hogar, pero Él ha listo mansiones para nosotros en casa de Su Padre. (Juan 14:2). ¡Qué maravillosa gracia!

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