¿Por qué era David un hombre conforme al corazón de Dios?

Ser un hombre conforme al corazón de Dios significa ser una persona comprometida con la voluntad y los propósitos del Señor. La Biblia dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios. Él fue la persona que Dios eligió, en Su beneplácito, para ser el líder del pueblo de Israel.
Leemos que David era un hombre conforme al corazón de Dios en el contexto de la sucesión al trono de Israel. En ese tiempo Saúl reinaba sobre los israelitas. Pero acabó haciendo lo malo a los ojos del Señor, y de ahí que fue rechazado.
Luego, a través del profeta Samuel, Dios le advirtió: “Jehová se ha buscado varón que le complazca, y ya le ha mandado que sea príncipe sobre su pueblo; porque no guardaste lo que el SEÑOR te mandó.” (1 Samuel 13:14; cf. 1 Samuel 15). John MacArthur comenta sobre la expresión “un hombre que te gusta” diciendo que en vez de Saúl, Dios elegiría a un hombre con un corazón como el De el; esto es, uno dedicado a obedecer a Dios.
Posteriormente, en la ocasión en que el profeta Samuel fue enviado a la casa de Isaí para ungir al nuevo rey de Israel, se resaltó este carácter de David. Cuando Samuel quedó impresionado por la excelencia de Eliab, Dios le advirtió: “Jehová no ve como ve el hombre. El hombre mira hacia afuera, pero el Señor mira el corazón”. (1 Samuel 16:7).
Ahora en los tiempos del Nuevo Testamento, Pablo de Tarso citó este testimonio sobre David en su predicación en Antioquía. Al resumir la historia del pueblo de Israel, Pablo habló del ascenso y la caída del rey Saúl. Luego explicó cómo Dios levantó a David como rey en Israel, de lo que atestiguó: “He encontrado a David, hijo de Isaí, un hombre de conformidad con mi corazón, que hará todo lo que yo deseo”. (Hechos 13:22). Pablo asimismo destacó que fue de la descendencia de David, según la promesa, que Dios trajo a Israel al Salvador que es Jesús (Hechos 13:23).
¿Ser un hombre con arreglo al corazón de Dios significa ser especial?
La realidad de que David era un hombre con arreglo al corazón de Dios no quiere decir que no tuviera falta. Por contra, la Biblia asegura la naturaleza pecaminosa de David. Él mismo, en varios de sus salmos, reconoce la miseria de su pecado.
Incluso, entre los episodios más llamativos de la narración de David es aquel en el que es reprendido por el Señor a través del profeta Natán por su grave pecado que involucra a Urías y Betsabé (2 Samuel 12).
Entonces, ¿de qué manera podría llamarse a alguien imperfecto “el hombre con arreglo al corazón de Dios”? El Salmo 51 nos asiste a entender esta pregunta:
- David era siendo consciente de la realidad de su naturaleza pecaminosa: “Conozco mis vulneraciones, y mi pecado está siempre delante de mí […] En maldad nací, y en pecado me concibió mi madre.” (Salmo 51:3,5).
- David no tuvo ningún problema en confesar su pecado a Dios: “Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo a tus ojos” (Salmo 51:4).
- David mostró un arrepentimiento auténtico por sus pecados. No se satisfizo con permanecer en el fallo. Clamó por la clemencia de Dios para que sus vulneraciones fuesen borradas. Él clamó por limpieza divina: “Lávame completamente de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado” (Salmo 51:2).
- David entendió que su comunión con Dios dependía de la gracia divina y no de la fuerza de su voluntad. Sabía que su corazón era engañoso: “Crea en mí un corazón puro, oh Dios, y moderniza un espíritu firme dentro de mí” (Salmo 51:10).
- La preocupación de David era no perder su poder, su riqueza o su popularidad. Su mayor preocupación era verse privado de su comunión con Dios: “No me eches de tu presencia, ni quites de mí tu Espíritu Beato” (Salmo 51:11).
- David fue un individuo comprometida con la gloria de Dios y la proclamación de su intención: “Entonces enseñaré a los trasgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. […] Abre mis labios, Señor, y mi boca pronunciará tus alabanzas.” (Salmo 51:13,15).
Lecciones sobre ser un hombre con arreglo al corazón de Dios
En el momento en que miramos la vida de David, comprendemos ciertas verdades escenciales sobre lo que significa ser un hombre conforme al corazón de Dios.
- Ser un hombre conforme al corazón de Dios no es el resultado de tus méritos, sino más bien de la felicidad de Dios. David era un hombre con arreglo al corazón de Dios porque actuó según con la voluntad de Dios. Pero como vimos, David era un hombre imperfecto. No obstante, sabía que dependía de la felicidad y el poder del Espíritu Santurrón para que su corazón estuviera alineado con el corazón de Dios.
- Ser un hombre conforme al corazón de Dios es estar absolutamente satisfecho en el Señor. Es entender que la voluntad divina predomina sobre la voluntad de los hombres; y eso incluye nuestra propia intención. David mencionó que no buscaba enormes cosas o espectaculares logros personales; pero quien aguardó en el Señor y descansó en él como un hijo descansa en los brazos de su madre (cf. Salmo 131).
- Ser un hombre conforme al corazón de Dios es creer en la soberanía absoluta del Señor sobre todas las cosas. Es confiar en Dios en todas y cada una de las circunstancias. Mientras huía de la revuelta de Absalón, David dijo: “Me acosté y me quedé dormido; Me despierto, por el hecho de que el Señor me sostiene”. (Salmo 3:5).
- La mayor parte de las ocasiones, ser alguien conforme al corazón de Dios será todo lo opuesto de ser alguien con arreglo al corazón del hombre. O agradamos a Dios o agradamos a los hombres. ¡No hay término medio! Saúl era alguien con arreglo al corazón de los hombres y acabó rechazado por Dios (cf. 1 Samuel 9:18-22; 15:24).
- Ser un hombre conforme al corazón de Dios significa estar sujeto al pronto examen del Señor. En el Salmo 139, por poner un ejemplo, el salmista reconoce su restricción frente a la soberanía y grandeza de Dios. Entonces ora a fin de que Dios lo examine y evalúe si hay algo en él que ofenda al Señor; por el hecho de que quiere ser conducido por el sendero eterno (Salmo 139:23,24). Los hombres y mujeres con arreglo al corazón de Dios son esos que son probados, corregidos, instruidos y guiados por el Señor.
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