IGLESIA

Padre, si es posible, aparta de mí esta copa: ¿Qué significa esto?

En la noche de su traición, Jesús oró al Padre diciendo: “¡Padre mío, si es viable, aparta de mí esta copa! Sin embargo, no como yo quiero, sino más bien como tú deseas.” (Mateo 26:39). Frente este versículo, muchas personas dudan sobre el concepto de este cáliz del que habló Jesús en su oración. En este estudio bíblico meditaremos sobre el significado de esta oración de Jesús.

Primero, es esencial entender que frecuentemente la palabra “copa” se emplea en sentido figurado en las Escrituras. En este sentido, “tomar una copa” significa aguantar plenamente una cierta experiencia, ya sea conveniente o desfavorable.

Así, el cáliz puede representar, por ejemplo, tanto la iniciativa de salvación y bendición como la de juicio y condenación. Es por eso que la copa a menudo tiene relación a la ira de Dios en los textos bíblicos (cf. Salmo 75:8; Isaías 51:17,22; Jeremías 25:15,16).

Esta copa de la ira de Dios se derrama ante la demanda de su naturaleza santa y justa en frente de la corrupción del pecado. El libro de Apocalipsis charla precisamente del derramamiento final y despiadado de la copa de la furia de Dios (Apocalipsis 15).

Cuando Jesús dijo: “Padre, si es viable, separa de mí esta copa”?

Jesus ha dicho: “¡Padre, si es posible, separa de mí esta copa!”, cuando estaba orando en el Monte de los Olivos, en un jardín llamado Getsemaní. Como se ha dicho, esto ocurrió la noche en que fue traicionado. Mucho más bien, acababa de celebrar la última Pascua con sus acólitos, les dio normas finales e instauró la Cena del Señor como una ordenanza para ser observada por sus fieles.

Después de estas cosas, partió para el Monte de los Olivos como de costumbre. Allí solicitó a sus discípulos que velaran en oración. Se apartó un poco de ellos para rezar. La Biblia dice que allí Jesús oró intensamente al Padre.

En ese instante estaba experimentando un estado de agonía tan extremo que hasta su sudor se transformó en gotas de sangre. El escritor de Hebreos asimismo describe que en ese momento Jesús hizo un fuerte clamor con lágrimas al Padre (Hebreos 5:7). Allí vivía los instantes finales antes de la detención que terminaría con su muerte. Fue precisamente en este contexto que exclamó: “¡Padre, si es posible, separa de mí esta copa!”.

¿Por qué razón Jesús preguntó: “Quita de mí esta copa”?

Como se ve en relación a los diferentes significados de copa en la Biblia, el significado que más armoniza con el contexto de la solicitud de Jesucristo al Padre es que la copa en este versículo indica la ira divina.

Diciendo: “¡Padre, si es posible, separa de mí esta copa!”, Jesús probó que estaba aterrorizado por la terrible experiencia inminente a la que se sometería. Opuestamente a lo que ciertos opínan, Él no temía los sufrimientos físicos de la cruz, a pesar de que la crucifixión era la forma de ejecución más dolorosa y despiadado de la temporada. Definitivamente no tenía temor de ser azotado, humillado, torturado y por último asesinado.

Lo cual horrorizó a Jesús al punto de preguntar: “¡Padre, si es posible, pase de mí esta copa!”, era la expectativa de tener que aguantar todo el peso de la furia de Dios. Al llevar los errores de su pueblo sobre sí mismo, Aquel que jamás pecó se hizo pecado por nosotros (2 Corintios 5:21).

En consecuencia, el carácter santurrón y justo de Dios exige el castigo de la iniquidad. La Biblia dice que Dios es tan santurrón y puro que sus ojos no tienen la posibilidad de aguantar ver el mal (Habacuc 1:13).

De esta forma, Jesús debería enfrentar la muerte a sabiendas de que sería absolutamente abandonado de la presencia misericordiosa y amorosa del Padre. Toda la copa de la maldición de Dios por el pecado estaba a puntito de ser derramada sobre Él en la cruz del Martirio. Allí experimentaría todos y cada uno de los horrores del infierno para redimir a su pueblo.

En la cruz, Él no chilló: “¡Dios mío, me duele!”; no ha dicho “¡Dios mío, no deseo morir, sácame de aquí!”; pero su grito fue: “¡Dios mío, Santo dios! ¿Por qué me has descuidado?” (Mateo 27:46). Ese grito de angustia revela la amargura extrema del cáliz que le fue dado a tomar.

Que no se realice mi intención

Jesús no solo oró pidiendo: “¡Padre, si es viable, pase de mí esta copa!”pero asimismo añadió: “Que no se realice mi voluntad, sino más bien la tuya”. Esta fue una declaración de completa sumisión al Padre.

Entendemos que en la Trinidad ontológica no hay iniciativa de jerarquía. Padre, Hijo y Espíritu Santurrón son igualmente Dios, tienen los mismos atributos y merecen igual gloria y honor. Pero en la economía de la salvación el Hijo no dudó en someterse voluntaria y de forma plena a la intención del Padre. Aprenda mucho más sobre lo que es la Trinidad.

Aquí es requisito comprender que no hubo conflicto entre la voluntad divina y los deseos de Cristo en su humanidad. Esto queda claro en el momento en que él mismo afirma: “Ahora mi alma está turbada, ¿y qué afirmaré? Padre, ¿sálvame de esta hora? No; Vine precisamente para este propósito, para esta hora”. (Juan 12:27).

La oración: “Padre, si es viable, separa de mí esta copa”, jamás debe tomarse como una declaración de que Jesús quería huír de su misión. Más bien, debe verse como una oración que refleja la profundidad, la importancia y el valor de la obra redentora de Cristo a nuestro favor.

Su muerte no fue como cualquier otra muerte. No era sólo un caso de muestra a proseguir. No fue simplemente un acto heroico como la muerte de muchos mártires en la historia. ¡Su muerte fue expiatoria! Él tomó el lugar de los pecadores, y tomó por ellos la copa de la furia de Dios hasta el desenlace.

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