Historia del profeta Samuel: ¿Quién era Samuel en la Biblia?

Samuel fue uno de los mucho más enormes líderes del pueblo de Israel. Fue el último y principal de los jueces, tal como el primero de la escuela profética (Hechos 3:24; 13:20). El profeta Samuel es sin duda una de las figuras más visibles de la Biblia. La crónica de Samuel declara que fue considerado la persona mucho más prominente desde Moisés en los tiempos del Antiguo Testamento (cf. Jeremías 15:1).
El significado exacto del nombre “Samuel” es incierto, pero los intérpretes han sugerido múltiples alternativas. Los principales son: “oído de Dios”, “el que viene de Dios”, “nombre de Dios” y “prometido o dado por Dios”. La vocalización del nombre Samuel en hebreo recomienda el significado de “oído de Dios”, pero esto no es concluyente.
La crónica de Samuel en la Biblia
Samuel era hijo de Elcana con Ana. Elcana era un hombre piadoso de la zona de Efraín y de estirpe levítico. Su madre durante un buen tiempo continuó estéril, condición que lo entristeció mucho. Por no poder tener hijos, Penina, la otra esposa de Elcana, se burlaba de Ana.
Era costumbre de Elcana de año en año ir a Silo a venerar y sacrificar a Dios en el Tabernáculo. En una de estas ocasiones Anna fue al Tabernáculo y le solicitó al Señor que le diese un hijo. Ella prometió que daría este hijo al Señor, para ser un nazareo de Dios (1 Samuel 1:10ss; cf. Números 6:5).
El Señor escuchó la súplica de Ana y le dio un hijo, y después de él cinco hijos más. Samuel nació en uno de los periodos más turbulentos de la historia del pueblo israelita. Los israelitas estaban bajo incesante opresión y amenaza de los filisteos, y la nación se encontraba en un terrible declive espiritual.
El profeta Samuel como juez de Israel
Anna cumplió su voto al Señor, y desde su niñez Samuel sirvió en el Tabernáculo bajo el cuidado del sacerdote Eli. Para entonces ahora vestía una túnica sacerdotal y un efod de lino (Samuel 2:18; 3:1).
La Biblia dice que el Señor se le manifestó a Samuel en el momento en que aún era muy joven. En una ocasión, en su juventud, Samuel recibió una revelación divina acerca de la destrucción de la vivienda de Elí. El texto bíblico comunica que hubo cierta renuencia por la parte de Samuel a hacer llegar el mensaje. A medida que Samuel crecía, se realizó evidente que el Señor estaba con él. Así comprendió todo el pueblo que Samuel había sido comisionado como profeta del Señor (1 Samuel 3:1-21).
Como Dios le había dicho a Samuel, la casa de Elí fue entregada a la destrucción, y el pueblo y el Arca del Pacto fueron entregados a los filisteos. Tras un intervalo de tiempo, Samuel aparece en la narración bíblica llamando al pueblo al arrepentimiento ahora la novedosa dedicación al verdadero culto en Israel aboliendo la idolatría.
Fue usado por Dios para llevar a Israel a la victoria sobre los filisteos en Mizpa. Entonces erigió un recordatorio de todo lo que le había sucedido a Israel, cómo habían pasado de la derrota a la enorme victoria a través de la sumisión al Señor. A esta lápida conmemorativa llamó Samuel a Eben-ezer, y dijo: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor” (1 Samuel 7:1-14).
Entonces Samuel construyó un altar en Ramá, donde se encontraba su casa, y juzgó a Israel. Con este fin, aun estableció un circuito de pueblos cercanos para ejercer su liderazgo sobre el pueblo (1 Samuel 7:15-16).
Samuel y la monarquía en Israel
La Biblia no da mucha información sobre la vida familiar de Samuel, pero resalta la conducta de reproche de sus hijos. Los hijos del profeta Samuel no prosiguieron su ejemplo y abrazaron la iniquidad. Aun admitieron sobornos y juicios depravados (1 Samuel 8:3).
Ante este escenario, y sin ver un posible remplazo para Samuel, el pueblo empezó a pedir una opción alternativa. Esa opción alternativa era la monarquía. Dios ya había prometido ofrecer reyes a su pueblo, pero los israelitas no estaban prestos a aguardar la acción divina sobre esto (cf. Génesis 17,16; 49,10; Deuteronomio 17,14-20).
Así que buscaron un rey para sí mismos con un fundamento equivocado, según sus propias ambiciones, y sin prestar atención a la Ley de Dios. Esa actitud del pueblo fue un rechazo directo a Dios mismo, no a Samuel. Conque el Señor autorizó a Samuel a agradar la solicitud del pueblo. Samuel aun advirtió sobre el valor que los israelitas tendrían que abonar por escoger un rey fuera de tiempo (1 Samuel 8:11-18).
Así que Saúl fue el hombre escogido para ser el primer rey de Israel. Era un hombre intrépido, valeroso, apuesto, y tenía algunas dotes atractivas para el liderazgo. Entonces Samuel ungió a Saúl como rey y comunicó esta unción públicamente en Mizpa. Tras la victoria de los israelitas sobre los amonitas, tuvo lugar una liturgia del corazón (1 Samuel 9:1-11:15).
El profeta Samuel y David
Saulo fue inútil de discernir y apreciar lo que era espiritual. Abogó por los privilegios sacerdotales ofreciendo sacrificios personalmente. Entonces violó las cosas consagradas al Señor y desobedeció los mandamientos divinos con ocasión de la victoria sobre los amalecitas (1 Samuel 13:9-15:10).
Frente todo lo mencionado, Samuel anunció que Saúl había sido rechazado como rey de Israel (1 Samuel 15:26-28). Entonces el Señor le dio instrucciones a Samuel acerca de la sucesión al trono de Israel. Fue enviado a la vivienda de Isaí, donde, por indicación del Señor, ungió a David como el nuevo rey de Israel.
El episodio de la unción de David demuestra claramente la relevancia de Samuel en Israel. Los ancianos de Belén tremieron ante su presencia. Reconocieron la autoridad del Señor sobre la vida de Samuel (1 Samuel 16:4).
La unción de David fue el último acto oficial de Samuel registrado en la Biblia. Tras esto, Samuel aparece por última vez en Ramá, en “la casa de los profetas”, presidiéndolos. En esa ocasión David se le acercó cuando escapaba de Saúl (1 Samuel 19:18-24).
la muerte de samuel
Después de la mención de Ramá entre los profetas, no dicen solamente sobre la vida de Samuel. Solo 2 versículos hablan de su muerte (1 Samuel 25:1; 28:3). Samuel murió y fue enterrado en Ramá, y hubo enorme luto entre el pueblo. Esto revela que la reputación de Samuel se sostuvo limpia hasta el final de su historia.
Samuel murió antes aun de ver a David, a quien había ungido como rey, asumir de manera oficial el trono de Israel. Entonces, la Biblia relata el intento patético y pecaminoso de Saúl de consultar a Samuel después de su muerte con la ayuda de una hechicera de Endor (1 Samuel 28:15). En un pasaje bien difícil de interpretar, Saúl escuchó en esa ocasión una predicción de su derrota contra los filisteos y la ascensión al trono de David.
El profeta Samuel fue una de las personas mucho más esenciales en la narración de Israel y una figura destacable del Antiguo Testamento. Fue el primero de una tradición profética en Israel, el último de los jueces y el que ungió a los primeros reyes de la nación. Su ejemplo de fe atravesó los siglos, y de ahí que es citado por el escritor de Hebreos entre los héroes de la fe (Hebreos 11:32).
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