XXI Domingo del Tiempo Ordinario – La Puerta

XXI Domingo del Tiempo Ordinario – La Puerta

XXI Domingo del Tiempo Ordinario – La Puerta Angosta – San Lucas 13, 22-30 – 25 de agosto de 2019

22. En su camino a Jerusalén, Jesús pasaba por pueblos y aldeas y enseñaba en ellos. 23. Alguien le preguntó: “Señor, ¿son pocos los hombres que se salvan?” Él respondió: 24. “Trata de entrar por la puerta angosta; por el hecho de que, os digo, varios procurarán ingresar y no lo lograrán. 25. En el momento en que el padre de familia haya entrado y cerrado la puerta, y vosotros, desde fuera, comenzéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él responderá: Les digo, no sé de dónde eres. 26 Entonces diréis: Comimos y bebimos con nosotros y enseñasteis en nuestras plazas. 27. Él, sin embargo, te afirmará: No sé dónde estás; apartaos de mí todos los malhechores. 28. Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob ya todos los profetas en el Reino de Dios, y seáis expulsados. 29. Van a venir del Este y del Oeste, del Norte y del Sur, y se van a sentar a la mesa en el Reino de Dios.* 30. Hay últimos que van a ser primeros, y hay primeros que serán últimos”. (= Mt 23,37ss)” Fuente – Biblia Católica en Línea

“Reunidos para la celebración de la Pascua semanal, nos encontramos invitados a dejarnos educar por el Señor, abriendo nuestro corazón al don de su salvación. Honremos la Eucaristía, con la que nos alimentamos en la existencia de Dios y de nuestros hermanos, siempre y cuando le permitamos generar en nosotros frutos de paz y justicia y andemos por el camino de la puerta angosta, que conduce al banquete de el Reino. Celebremos en comunión con los catequistas y con todos los servidores de la red social”. (Liturgia día tras día)

El Papa Francisco mencionó que en el Evangelio de Lucas “una persona le hace (a Jesús) la próxima pregunta: “Señor, ¿pocos son los hombres que se salvan?” (L.c. 13, 23). Jesús no da una contestación directa, pero cambia el debate a otro nivel, empleando un lenguaje sugerente que los discípulos pueden no haber comprendido al comienzo: “Trata de entrar por la puerta estrecha; porque les digo que varios buscarán ingresar y no podrán” (v. 24). Por medio de la imagen de la puerta, desea hacer comprender a sus oyentes que no es cuestión de números, cuántos se salvarán, no importa cuántos, sino que es esencial que todos sepan cuál es el sendero que transporta. a la salvación”.

El padre Paulo Bazaglia lo dijo así: “Frente la pregunta sobre el número de los que se salvarán, Jesús responde claramente: en vez de especular sobre el número de los que se salvarán, es primordial hacer un esfuerzo para entrar por un estrecho puerta mientras que todavía hay tiempo.” .

El padre Guido Mottinelli explicó: “El día de hoy, bastante gente cuestionan a los curas, como cuestionaron a Jesús: “¿Pocos son los hombres que se salvan?” La contestación requiere “pasar por la puerta estrecha”. Esto significa que el católico, aun en las adversidades, persevera con el propósito de ser un día terminantemente parte del Reino de los Cielos. Por medio de la buena voluntad y el esfuerzo, es viable responder todos los días adhiriéndose al plan de Dios”.

El Padre Paulo Bazaglia enseñó: “Nuestro Dios es un Dios lleno de misericordia. Es la clemencia exigente de la puerta estrecha, que necesita esfuerzo para ser descubierta y alcanzada y no ser confundida con tantas puertas abiertas frente nosotros, las puertas anchas del no compromiso y del esfuerzo reducido”.

Conclusión:

“La salvación futura (después de la muerte) siempre y en todo momento ha intrigado a los seres humanos. Mientras Jesús camina hacia Jerusalén, alguien le pregunta si son muchos o pocos los que se salvan. La respuesta del Maestro no se detiene en lo preguntado, sino que señala el sendero de la salvación. No es simplemente visto que seamos católicos lo que nos garantiza la alegría futura, sino es necesario pasar por la “puerta estrecha”. La salvación es el acercamiento del esfuerzo humano con la felicidad de Dios”. (Liturgia diaria)

Oración: (a los catequistas)

“Oh Jesús, Profesor y Modelo de todo catequista, tú que predicaste el evangelio de Dios por doquier, bendice a nuestros catequistas: hombres y mujeres prestos a instruir tu mensaje de salvación. Que sean mansos y humildes de corazón, capaces de acoger, sin excluir a nadie, a toda persona que venga a buscaros. Estad abiertos al Espíritu Santurrón para comunicar vuestra verdad, sobrepasar las adversidades de la misión que habéis recibido y ofrecer testimonio de alegría y gratuidad en vuestra Iglesia. Aumenta, Señor, en nuestras comunidades, el número de personas dispuestas a utilizar sus propios dones al servicio de la escuela dominical. Que estos siervos tuyos, Señor, cultiven un profundo amor por tu Palabra y busquen, a través de la instrucción y la oración, nuevas energías para educar en la fe a multitud de seguidores de tu Reino. ¡Amén!” (P. Luiz Miguel Duarte, sacerdote paulino)

Jane Amábile – Con. Divino Espíritu Beato

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Cosas interesantes de saber el significado : Dios