Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Toma Tu Cruz

Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Toma Tu Cruz

Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario – Toma tu cruz y sígueme – San Marcos 8, 27-35 – 16 de septiembre de 2018

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“27 Jesús salió con sus acólitos a las aldeas de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: ¿Quién dice la multitud que soy? 28. Los acólitos le respondieron: Juan el Bautista; otros, Elías; otros, entre los profetas. 29. Entonces preguntó Jesús: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Pedro respondió: Tú eres el Cristo. 30. Y les ordenó severamente que no dijeran nada de él a nadie. 31. Y empezó a enseñarles que era necesario que el Hijo del Hombre padeciera varias cosas, ser desechado por los ancianos, por los primordiales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, pero resucitar después de tres días. . 32. Y les charló abiertamente de estas cosas. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. 33. Pero volviéndose miró a sus discípulos y reprendió a Pedro: Apártate de mí, Satanás, porque tus sentimientos no son los de Dios, sino los de los hombres. 34 Entonces, reuniendo a la multitud con sus acólitos, les ha dicho: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 35. Porque el que desee salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”.

Fuente: Biblia Ave María

“La liturgia inspira nuestro testimonio de quién es Jesús. El Profesor nos invita a su presencia para percibir lo que pensamos y lo que profesamos de él. Las respuestas del resto no son suficientes; a cada uno de nosotros, que nos reunimos para celebrar la Palabra y la Eucaristía, nos corresponde dar una respuesta personal mediante una fe viva y activa. Sigamos al Señor en lealtad y compromiso con su proyecto”. (Liturgia día tras día)

Jesús salió con sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo, y en el sendero les preguntó: ¿Quién dicen los hombres que soy? Los acólitos le respondieron: Juan el Bautista; otros, Elías; otros, uno de los profetas. Entonces Jesús les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Pedro respondió: Tú eres el Cristo. Y les ordenó severamente que no dijeran nada de él a nadie.

El Papa Francisco lo explicó de este modo: confesión es la que oímos de labios de Pedro en el Evangelio, cuando el interrogante del Señor, de general, se vuelve especial. Jesús, en efecto, primero pregunta: “¿Quién afirma la gente que es el Hijo del hombre?” (monte 16, 13). De esta “encuesta” se desprende, por varios lados, que el pueblo considera a Jesús un profeta. Y entonces el Maestro hace el interrogante realmente definitiva a los acólitos: “¿Qué ¿Quién dices que soy? (16, 15). En este momento solo Pedro responde: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (16:16). Esta es la confesión: admitir en Jesús al Mesías esperado, el Dios vivo, el Señor de nuestra vida”. (29 de junio de 2017)

El padre Bantu Mendonça ha dicho: “Hablar de lo que otros afirmaban sobre Jesús era tan fácil que todos se levantaban y charlaban. Pero lo que Jesús realmente quería era oír de los acólitos lo que pensaban del Maestro. Incluso pues no le interesaba entender lo que afirmaba la gente, porque eso ahora lo sabía. Jesús quería comprender si en el corazón de sus discípulos ahora se había perfilado la certeza de su esencia. Conque redirige el interrogante: “Y tú, ¿quién afirmas que soy?“.

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los redactes, ser muerto, pero resucitar después de tres días. Y les habló abiertamente de estas cosas. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero volviéndose, miró a sus discípulos y reprendió a Pedro: Apártate de mí, Satanás, porque tus sentimientos no son los de Dios, sino los de los hombres. Entonces, reuniendo a la multitud con sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere proseguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera socorrer su vida, la perderá; pero el que pierda su historia por mí y por el Evangelio, la salvará”.

El Papa Francisco mencionó que “sin la cruz, no hay Cristo; pero sin la cruz no hay ni siquiera un católico. En efecto, “es propio de la virtud cristiana no solo llevar a cabo el bien, sino también saber soportar el mal” (Agustín, Sermón 46, 13), como Jesús. Aguantar el mal no es solo tener paciencia y seguir con resignación; aguantar es imitar a Jesús: es llevar el peso, llevarlo sobre los hombros por amor a Él ya el resto. Es aceptar la cruz, proseguir adelante con seguridad por el hecho de que no estamos solos: el Señor crucificado y resucitado está con nosotros”. (29 de junio de 2017)

El padre Guido Mottinelli enseñó: “El sendero de perfección presentado por Jesús se caracteriza por la renuncia y el desprendimiento, así como por la exigencia de comunicar su Pasión, de dar la vida por la causa del Reino y de sentirse atraído por su palabra. Esto quiere decir enfrentar un desafío constante. En verdad, no es sencillo vivir la santidad propuesta por Jesús de forma radical y perdurable. Él, sin embargo, no puede proponer un camino imposible y cuenta con nuestra buena voluntad, a sabiendas de que pese a los límites, tenemos la posibilidad de “ofrecer la vuelta” y seguirlo fielmente”.

Conclusión:

“Jesús quiere comprender de los acólitos cuál es su comprensión de él. La respuesta viene por medio de la profesión de fe de Pedro en nombre del grupo. Tras eso, Jesús hace la primera predicción de su pasión y muerte, e invita a los acólitos a proseguirlo en el camino de la cruz. Pese a proclamarlo como el Mesías, Pedro se pone a sí mismo como un obstáculo para la misión del Profesor, puesto que, como los demás del grupo, aún no había logrado entender realmente el mesianismo de Jesús”. (Liturgia día tras día)

Oración

“Señor Jesús, que admitiste con total devoción la desaparición en la cruz para nuestra salvación, por nosotros y por todos los hombres del mundo, haznos participantes de tu sacrificio en la cruz, a fin de que nuestra vida y nuestra actividad se hagan realidad libre y consciente participación en vuestra obra de salvación. Jesús, Sacerdote y Víctima, a Ti honor y gloria por los siglos. Amén”. (San Juan Pablo II)

Jane Amábile – Con. Divino Espíritu Santo

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Cosas interesantes de saber el significado : Dios