Vaticano: Las medidas de contención de la Covid-19 están causando

Vaticano, 25 de febrero. 21/10:41 am (ACI).- El secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, el arzobispo Paul Richard Gallagher, ha dicho el 23 de febrero ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que en la contestación global a la pandemia del coronavirus hay una erosión del derecho a la libertad religiosa.

Este martes en un mensaje de video, el arzobispo Gallagher señaló que la Santa Sede reitera “la urgencia de resguardar el derecho a la independencia de pensamiento, conciencia y religión”, en especial las creencias y expresiones religiosas, que están “en el centro de la dignidad del ser humano”. persona en su conciencia”.

El Prelado apuntó que “la contestación global a la pandemia de Covid-19 revela que esta sólida comprensión de la libertad religiosa se ha erosionado”.

“La Santa Sede quisiese subrayar que, como se reconoce en varios instrumentos de derechos humanos, la independencia de religión también protege su testimonio y expresión pública, tanto individual como colectivamente, pública y privada, en maneras de culto, observancia y enseñanza”, añadió. .

El obispo Gallagher explicó que el respeto por el “valor intrínseco” del derecho a la independencia religiosa necesita que las autoridades políticas se comprometan con los líderes religiosos, las organizaciones religiosas y los líderes de la sociedad civil comprometidos con la promoción de la libertad religiosa.

“En medio de la presente pandemia de Covid-19, algunas medidas implementadas por las autoridades públicas para asegurar la salud pública han obstaculizado el libre ejercicio de los derechos humanos”, dijo.

El Prelado explicó que bastante gente en situación de vulnerabilidad, como ancianos, migrantes y niños “se vieron afectados de manera desproporcionada por la crisis de hoy” y también señaló que cualquier restricción “al ejercicio de los derechos humanos para la protección de la salud pública debe derivar de una situación de rigurosa necesidad”.

“Estas restricciones han de ser proporcionadas a la situación, aplicadas de manera no discriminatoria y utilizadas solo en el momento en que no se disponga de otros medios”, añadió.

Dom Gallagher assinalou que a verdadeira promoção dos direitos humanos fundamentais es dependiente dos valores subjacentes 2 quais derivam e observou que “qualquer prática ou sistema que trate os direitos de forma abstrata, separados 2 valores pré-existentes y también universais, corre o risco de minar sua razão de ser”.

“En tal contexto de ‘derechos’ desprovistos de valores, las instituciones de derechos humanos se vuelven susceptibles a las tendencias, puntos de vista o ideologías predominantes”, ha dicho. “Tienen la posibilidad de imponer obligaciones o sanciones que nunca fueron previstas por el Estado, lo que puede contradecir los valores que se supone tienen que promover”, agregó.

Además de esto, resaltó que estas instituciones aun alardean de “hacer” los llamados “nuevos derechos” que carecen de fundamento propósito, desmarcándose de este modo de su propósito de servir a la dignidad humana”.

El Prelado apuntó que el derecho a la vida debe ser “ante todo un bien que debe ser amado y protegido” y explicó que desarrollos como la app del fin de la pena capital o la pelea contra los actos de tortura “son extensiones racionales de el derecho a la vida porque mantienen su base fundamental en el bien intrínseco de la vida”.

“Sin embargo, cuando se desvincula este derecho de su base primordial, hay un riesgo real de socavar el valor que se quiere defender”, dijo.

El Arzobispo Gallagher lamentó la Observación General No. 36 del Comité de Derechos Humanos sobre el derecho a la vida, “que, lejos de proteger la vida y la dignidad humana, distorsiona su concepto para implicar el ‘derecho’ al suicidio asistido y en el final de la vida para los niños por nacer “.

También, recordó que el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “el reconocimiento de la dignidad intrínseca de todos los integrantes de la familia humana y de sus derechos iguales y también inalienables constituye el fundamento de la independencia, la justicia y la paz”.

El Prelado resaltó que la Carta de las Naciones Unidas afirma su confianza en “el fundamento de los derechos humanos, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”.

“Estos dos documentos reconocen una verdad objetiva: que toda persona humana está innata y universalmente dotada de dignidad humana”, agregó.

Finalmente, el arzobispo Gallagher subrayó que “estos objetivos aún están lejos de ser reconocidos, respetados, protegidos y promovidos en todas las ocasiones”.

Anunciado inicialmente en ACI Press. Traducido y amoldado por Nathália Queiroz.

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