Teresita, una misionera de 10 años al estilo de Santa

MADRID, 10 de marzo. 21/11:42 am (ACI).- Teresita Castillo de Diego tenía 10 años, una niña con un tumor en la cabeza, pero sobre todo era misionera de la Iglesia, reconocida oficialmente por su archidiócesis de Madrid. La niña murió el domingo 7 de marzo en la ciudad más importante de españa, y de la misma Santa Teresita do Menino Jesús, patrona de las metas (que jamás salía del claustro), Teresita era misionera ofertando sus sufrimientos a Jesús en una habitación de hospital.

La historia se conoció desde la visita del P. Ángel Sendero Lamela, Vicario Episcopal de la Archidiócesis de La capital de españa, al Hospital La Paz el 11 de febrero del presente año.

En una carta enviada a todos los fieles del Vicariato, el sacerdote cuenta que ese día, tras festejar la Misa en el Hospital, los capellanes del hospital le plantearon conocer a una pequeña con una enfermedad grave y que tenía programada una operación para el día después para extirpar un tumor de la cabeza.

“Llegamos a la UCI debidamente equipados, saludé a los médicos y enfermeras, y después me llevaron a la cama de Teresita, quien se encontraba al lado de su mamá Teresa. Una venda blanca envolvía su cabeza, pero su rostro estaba suficientemente descubierto para sentir un rostro realmente brillante y inusual”, cuenta el sacerdote, quien explica que asistió “a nombre del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid para traerle a Jesús”.

La pequeña preguntó: “Tú me traes a Jesús, ¿verdad?”. Y luego añadió: “¿Sabes qué? Amo mucho a Jesús”. En ese momento, la madre intervino en la charla y le dijo a su hija: “Dile a Ángel lo que quieres ser”.

Teresita respondió: “Deseo ser misionera”. El pie. Ángel se mostró asombrado y conmovido por la contestación. “Fue completamente inesperado para mí”, notificó el sacerdote.

“Sacando fuerzas de donde no las tenía, por la emoción que me causó la contestación, le dije: ‘Teresita, te constituyo ahora mismo como misionera de la iglesia, y en la tarde te traeré vosotros el documento acreditativo y la cruz misionera’”.

Estos son los símbolos que llevan los jóvenes misioneros de la Arquidiócesis cuando van a lugares recónditos o de peligro, y precisan corroborar que provienen de la Arquidiócesis. El Documento lleva la firma del Cardenal Arzobispo de la ciudad más importante de España, Don Carlos Osoro.

Pie. Ángel entonces le administró el Sacramento de la Unción y le dio la Comunión y la Bendición Apostólica del Papa Francisco. “Fue un momento de oración, increíblemente simple, pero intensamente sobrenatural. Se nos unieron unas enfermeras que espontáneamente nos hicieron unas fotos, completamente inesperadas para mí, y que quedarán como un recuerdo imborrable. Nos despedimos mientras ella y su madre se quedaron allí rezando y dando gracias”.

Esa misma mañana, en el vicariato, el padre Ángel preparó la carta misionera “impresa en un precioso pergamino verde”. Luego recogió la cruz misionera “ahora las cinco de la tarde estaba de regreso en el Hospital La Paz. Me estaban esperando los capellanes y fuimos directos a la UCI”.

“En relación me vio la madre”, prosigue el testimonio del vicario, “ha dicho a enorme voz: ‘¡Teresita! ¡No vas a creer! El señor. Vicario viene con un obsequio para ti’”.

La niña tomó el documento y la cruz y le pidió a su madre que la colgara a la vera de la cama: “Pon esta cruz en la cabecera para que yo la vea bien y mañana la llevo al quirófano. Ahora soy misionera”.

Teresita recibió este obsequio en un instante especialmente bien difícil. Como cuenta su madre, Teresa, a Infomadrid, la agencia de novedades del Archidiócesis de La capital de españa, en ese momento “ahora tenía 2 válvulas que fallaban y cada vez que fallaba una válvula y se obstruía le generaba bastante mal”.

Un testimonio que ha viajado por todo el mundo misionero

La fuerza de la fe de Teresita en el instante en que la nombró misionera afectó profundamente al p. Ángel Camino Lamela, pero lo que sucedió a continuación le causó enorme admiración.

“Lo que no podía imaginar es que, por los contactos de los progenitores, este testimonio llegara a oídos del Encargado de Misión Nacional. Me llamó al día siguiente y me logró la próxima pregunta: ‘¿Constituiste una niña como misionera en el Hospital La Paz?’ Ciertamente, le dije, la constituí misionera con la oración preceptiva y después le llevé el documento y la cruz misionera”.

A continuación, el Delegado Nacional para las Metas le explicó que “este testimonio se hizo conocido en el mundo entero misionero en España y convirtió a Teresita en la novedosa protectora de los pequeños en misión”.

Teresita fue enterrada el lunes 8 de marzo. Pie. Ángel Sendero Lamela concluyó su carta invitando a “rezar por Teresita y, sobre todo, a encomendarse a ella, pues estoy seguro de que resguardará de forma particular a todo el VIII Vicariato, en el que fue hecha misionera”.

Teresita era hija adoptiva de un matrimonio español y nació en Siberia (Rusia). Su madre cuenta a Infomadrid que Teresita llegó a España cuando tenía tres años y desde pequeña se distinguió por una fuerte vida espiritual. Asistía todos los días a misa en su instituto de La capital española, presidida por las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús.

Ella, tal como Santa Teresinha do Menino Jesús, Protectora de las misiones y cuyo nombre le brindaron sus progenitores en el Bautismo, jamás pudieron ir a tierras lejanas a evangelizar, los dos participaban de las misiones entregando sus sufrimientos y oraciones a Jesús.

El cardenal Carlos Osoro, arzobispo de La capital de españa, asistió a su funeral para apoyar a la familia con su presencia y “decir unas expresiones de promesa que consolaron claramente a los padres, familiares y jóvenes amigos de Teresita”.

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