Sacerdote escapó de la muerte 2 veces y ahora reconstruye más grande

ERBIL, 07 mar. 21/03:37 pm (ACI).- El Vicario General de la Archidiócesis Siria de Mosul, P. Ammar Yako, debió abandonar la localidad de Bartella por la llegada de terroristas del Estado Islámico en 2014, pero aseguró que Dios jamás los abandonó a lo largo de los años que vivieron como asilados, sin hosting ni comida.

El 7 de marzo, durante el tercer día del viaje apostólico del Papa Francisco a Irak, el p. Yako compartió su testimonio como entre los cristianos que tuvo que huir del avance del Estado Islámico en el norte de Irak.

“Mi nombre es el Padre. Ammar, fui ordenado sacerdote el 29 de junio de 2001, día en que le pedí al Señor que me ayudara a vivir tus palabras del Salmo 15: “No por nosotros, Señor, sino para ofrecer gloria a tu nombre”, a fin de que sean la guía de mi servicio sacerdotal”, señaló.

El sacerdote recordó que su sendero no fue simple, pues “solo dos años después entramos en una sucesión de enfrentamientos”, tras la caída de Saddam Hussein, como “atentados terroristas y conflictos internos que prosiguen hasta este día”.

“El Señor fué siempre y en todo momento mi fuerza y ​​me ha ayudado a vivir la palabra de mi ordenación sacerdotal con gran alegría a lo largo de estos últimos veinte años, pero no para mi gloria, sino más bien para la gloria de su beato nombre”, añadió.

Pie. Yako dijo que Dios lo salvó de la desaparición en un par de ocasiones, en el momento en que “iba a festejar misa en Zakho, a las afueras de Mosul, a pocos metros de la explosión de un coche bomba” y cuando “me hallé en la mitad de un tiroteo”.

Dijo que otro instante que marcó su vida sacerdotal fue “la noche del éxodo en 2014, la noche en que los terroristas del Estado Islámico se aproximaron al pueblo donde él servía, Bartella”, a unos 21 km al este de Mosul.

“En mi corazón había una fuerza, el Señor me llevó a contribuir a los que salían de la región ya quedarme hasta unas horas antes de que entraran los terroristas. El Señor me salvó y conseguimos huír”, dijo.

Pie. Yako añadió que desde ese momento enfrentaron un “calvario realmente difícil y durísimo: vivir dispersos en las calles, plazas y parques públicos sin techo ni comida”.

“En este momento no hay suficiente tiempo para expresar y argumentar todo lo que hemos vivido en tres años como refugiados. Pero debo decir que con el poder de Dios, en nuestro servicio sacerdotal, ‘juntos somos curas’, pudimos ayudar a las familias, estar con ellas, repartir alimentos, ropa y otras ayudas”, señaló.

El sacerdote resaltó que estos tres años de vivir como asilados no fueron “años malditos”, sino “son años de bendición del Señor”.

“El Señor nos mostró su Gloria después de la liberación de nuestras ciudades y pueblos, todo quedó completamente destruido: iglesias, una cantidad enorme de viviendas quemadas y todo saqueado y destruido, todo sin servicios esenciales. Pero el Señor no nos abandonó, a la inversa, fue un milagro regresar a vivir en esta ciudad; y aquí estamos hoy en nuestra querida ciudad de Baghdede (Qaraqosh)”, agregó.

Pie. Yako expresó su alegría por la presencia del Papa Francisco y le agradeció “por estar hoy con nosotros para mostrar la Gloria de Nuestro Señor en la Iglesia y en el mundo entero”.

El sacerdote está inspeccionando los trabajos de restauración en la Catedral de la Inmaculada Concepción, asimismo famosa como Catedral Al-Tahira, donde tuvo lugar el acercamiento con el Papa Francisco. La iglesia fue profanada y su interior calcinado una vez que ISIL la prendiera fuego tras tomar el control de la ciudad.

A lo largo de la ceremonia asimismo se contó con el testimonio de Doha Sabah Abdallah, una mujer cristiana que perdió a su hijo y sobrino durante el cerco terrorista contra Qaraqosh.

El 7 de agosto de 2014, después de tomar Mosul, el movimiento extremista musulmán Estado Islámico tomó Qaraqosh, destruyendo casas, iglesias, la biblioteca y otros puntos importantes de la ciudad.

Decenas de miles de familias han tenido que dejar sus hogares y escapar a Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. A lo largo del ataque, los yihadistas obligaron a los cristianos y otras minorías a convertirse al Islam, abonar la jizya (impuesto a los no musulmanes) o morir.

En el mes de octubre de 2016, tras intensos combates, las fuerzas iraquíes, apoyadas por los kurdos y la coalición en todo el mundo liderada por USA, recuperaron estos territorios y de a poco se avanzó en la reconstrucción. Ciertos cristianos han regresado.

Anunciado originalmente en Prensa ACI. Traducido y adaptado por Nathália Queiroz.

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