Sacerdote celebra Misa desde el techo de una iglesia en construcción

Lima, 25 de febrero. 21/06:00 am (ACI).- Debido al incremento de casos de coronavirus en Perú, el gobierno dictaminó, hace unas semanas, un nuevo confinamiento que obligó al cierre de templos en varias regiones, no obstante, esto no se detuvo un sacerdote para festejar la Misa en el techo de una iglesia en construcción.

El gobierno peruano ha dividido al país en tres escenarios de contagio: prominente, altísimo y radical, según la gravedad de la pandemia. El 21 de febrero las situaciones de coronavirus en Perú sumaron mucho más de 1.286.000, con 1.829 en las últimas 24 horas. La cifra de muertos, según datos oficiales, es de 45.263 personas.

En el nivel extremo están las zonas de Áncash, Pasco, Huánuco, Junín, Huancavelica, Ica, Apurímac, Región Lima, Lima Metropolitana y Callao. En estos sitios se instituyó una cuarentena del 31 de enero al 28 de febrero, que prohíbe la apertura de iglesias, centros comerciales, gimnasios, sitios de comidas, entre otros muchos.

En la provincia de Ambo (Huánuco), entre las zonas con un nivel radical de contagio, es la parroquia de Santa Rosa, dirigida por el P. Juan López Díaz, para quien el confinamiento no ha impedido la celebración de la Eucaristía dominical desde la azotea de la iglesia, donde prepara altar y coloca megafonía.

La Dirección Regional de Salud de Huánuco notificó que en esta zona, desde el 23 de febrero, se han registrado mucho más de 47 mil casos del coronavirus y más de mil personas han muerto a raíz del virus.

El sacerdote arrancó con esta iniciativa a inicios de 2020, cuando la pandemia azotó al país; y ahora, con la segunda oleada y el confinamiento, ha retomado este modo creativa de llevar la Palabra de Dios a los leales del pueblo.

“Si en este momento se prohíben las misas y las reuniones, siempre debe haber formas y medios para llegar a la multitud. Hay que encontrarlos”, señaló a Efe.

Pie. López señaló que la vida tiene bastantes obstáculos, “pero siempre hay salidas. En ese sentido, dije que el techo de ningún modo puede ser una razón para que deje de predicar”.

Cada domingo, más de tres mil personas se conectan a la transmisión directamente de la Misa celebrada por el P. López, y en exactamente la misma localidad unas cien personas siguen la Eucaristía desde “techos, balcones, puertas y ventanas”.

“Están contentísimos, pero asimismo preocupados por el hecho de que hay domingos que el viento está fuerte y da miedo, pero aquí nos encontramos con la gracia de Dios y con unas piedras en el bolsillo para que no me haga daño el viento, ya que Yo no peso nada.”, bromeó.

La iglesia de Santa Rosa está ubicada en el pueblo de Tomayquichua, en los Andes peruanos. Un terremoto forzó al antiguo templo a derrumbarse y la novedosa iglesia comenzó a construirse en 2011.

Pie. López invirtió dos millones de soles (aproximadamente US$550.000) en la nueva iglesia, dinero colectado gracias a las ocupaciones que realiza de año en año. Anualmente recaudan cerca de 100.000 soles (aproximadamente 27.000 dólares americanos).

El sacerdote señaló que esperaba finalizar de construir la iglesia el año próximo, sin embargo, la pandemia amplió ese período.

“Estaba pensando en terminar en 2022, pero eso va a llevar ciertos años más. Como todavía está en construcción, debo subir para celebrar la misa en el techo porque las escaleras aún no están terminadas”, ha dicho.

Para llegar al techo de la iglesia, el cura utiliza una escalera de madera del campanario e instala un altar improvisado con una mesa plegable para poder celebrar la Santa Misa desde las alturas.

Asistencia espiritual en centros de salud

Aparte de las Misas en el techo de la iglesia, el P. López acude tres o 4 ocasiones a la semana a los hospitales de Huánuco para conocer a los enfermos de Covid-19 y llevarles consuelo y acompañamiento espiritual.

“A veces celebro misa dentro del hospital y es triste y lamentable ver cómo padecen. Necesitamos acompañarlos, fortalecerlos, alentarlos y ponerlos en las manos del Señor”, indicó.

El sacerdote señaló que, mientras que Dios le dé vida y salud para cuidar de los enfermos, irá “adondequiera que estén”.

“Esta segunda ola es mucho peor que la primera. A esto hay que agregarle que no poseemos centros de salud, ni profesionales, ni suministros ni oxígeno. Son cuatro cosas las que requerimos hoy en nuestro Huánuco”, agregó.

Dentro de una moto, el P. López recorre las calles de Huánuco para visitar hospitales y también reza el Rosario con la multitud en la vía pública, con la ayuda de un altoparlante.

Publicado originalmente en ACI Press. Traducido y adaptado por Nathália Queiroz.

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