Reflexión para el XVI del Tiempo Ordinario

Reflexión para el XVI del Tiempo Ordinario

Evangelio de este domingo: Marta lo acogió en su casa. María escogió la mejor parte.

El tema de la liturgia de el día de hoy es la hospitalidad. Abraham, con serenidad, dejó su descanso en el instante mucho más agotador del día y fue a atender a los convidados. Marta, preocupada por ser útil al Maestro, se olvidó de comer su Palabra y se inquietó mejorando la comida.

localidad del Vaticano

El tema de la liturgia de hoy es la hospitalidad. Tanto en la primera lectura que habla de la visita de Dios a Abraham y Sara, en el momento en que vivían en tiendas, como en el Evangelio, cuando cuenta la visita de Jesucristo a Lázaro, Marta y María. Dios viene a nosotros como cualquier otra persona y quiere ser acogido.

La primera lectura trata de la dificultad que contamos cuando hacemos un acto de caridad y de acogida y recordamos las expresiones de Jesús: “El que acoge a uno de estos pequeños, me acoge, y el que me acoge a mí, acoge al Padre que me ha enviado”. Abraham no sabe que acoge a Dios, pero al final es siendo consciente de que acogió y sirvió al Dios Altísimo en la persona de esos tres hombres.

Los tres llegaron a la tienda de Abram en un momento inoportuno. Era el día mucho más caluroso y Abraham estaba durmiendo la siesta. No obstante, viéndolos a lo lejos, se levanta y se dirige a los visitantes y les da la bienvenida. Los hace sentar, trae agua para lavarles los pies y hace otros arreglos para proporcionarles la bienvenida. Posteriormente, hace aparición con pan recién horneado, con la carne del ternero que el usado había mandado matar y elaborar, con cuajada y leche.

Podemos decir que, por su generosidad, Abraham proveyó todo lo que pudo ofrecer y ofreció un banquete.

Abraham no se sienta, sino continúa parado, en el sentido de estar libre para servirles. Podemos imaginar, por el alegato de Abraham, que los llama “mi Señor” al recibirlos, que intuye que los visitantes son Dios.

Por otra parte, se comportan de forma diferente a como se comportarían los habitantes de esa región, no preguntando por la mujer del dueño de la casa; en cambio, preguntan por ella y fingen comprender su nombre, y aluden a su esterilidad, prometiéndole un hijo dentro de un año.

El relato de la visita de Jesús a la familia Betania trae a nuestra reflexión la dimensión espiritual que puede contener una visita y su acogida.

Jesús no critica a Marta por llamar a su hermana a fin de que la asista en sus quehaceres, ni alaba a María pues, aparentemente, ella está desapegada, sin saber la “ahogo” de la hermana Marta es reprochada por Jesús pues está “inquieta y agitada por muchas cosas”; está dispersa entre tantas tareas. María es alabada porque está “oyendo la Palabra”.

Marta debió involucrarse en el trabajo tras percibir la Palabra. Esto le impediría caer en la agitación, el cansancio y la neurastenia.

Por otra parte, a lo largo de este episodio, no se escuchó la voz de María. Ella continuó en silencio en todo momento. Ciertamente, en su silencio, María vio la reacción de su hermana y se levantó, se puso el delantal y se puso a trabajar. Por su lado, Marta dejó el delantal y fue a calmarse a los pies de Jesús, en el momento en que éste le reprochó.

Abraham, con tranquilidad, dejó su descanso en el instante mucho más cansador del día y fue a atender a los invitados. Marta, preocupada por ser útil al Profesor, se olvidó de comer su Palabra y se inquietó preparando la comida. María, la libre, se preparó primero para el servicio escuchando al Señor. Aun con las quejas de su hermana, aun trabajando y sirviendo en todo momento, ella mantuvo su serenidad al punto de no oír su palabra.

La acogida más importante es la que se da a la Palabra de Dios. Ella nos va a enseñar a acoger a todas las personas. No obstante, vamos a ser más felices si proseguimos a Abraham y a María, acogiendo la Palabra en los dos sentidos: tanto en la escucha del Señor, Verbo Encarnado, como en servirla con nuestros servicios, dejándola hablar por medio de nuestros gestos, dejando que la Palabra encarnado en nosotros, como lo logró María de Nazaret.

Como María de Betania y María de Nazaret, con tranquilidad, guardemos todo en el silencio de nuestro corazón.

Esperamos que le gustara nuestro articulo Reflexión para el XVI del Tiempo Ordinario
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios