Reflexión para el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Reflexión para el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

La “primera celebración de la Palabra”, según el Libro de Nehemías, se realizaba en el momento en que se percibía el caos entre el pueblo, donde cada uno hacía lo que quería

Padre César Agusto – Localidad del Vaticano

El Libro de Nehemías nos ofrece cuenta de lo que podríamos llamar la “primera celebración de la Palabra”. Se realizaba cuando se percibía el caos que había entre la gente, donde cada uno de ellos hacía lo que quería. Por ignorancia, no se practicaba la Ley y reinaba el caos.

Esdras, doctor de la Ley Mosaica, fue enviado por Artajerjes, rey persa, a Jerusalén, para poner orden en la localidad.

Preparó al pueblo y aguardó el primer día del nuevo año para tener una celebración ritual solemne, con todas y cada una las personas capaces de entender.

Los citados fueron con absoluta buena intención y sabían que la solemnidad duraría muchas horas, y en verdad fue el Señor quien los convocó.

Esdras, siendo consciente de que el instante era emblemático, usó su sensibilidad para demostrar al pueblo la excelencia actualmente: logró alzar una interfaz de madera, en un espacio aparente para todos, y creó en ella un punto prominente para que fuera el lugar de la tribuna, donde se proclamaría la Ley del Señor. Era necesario que todos lo puedan ver y escucharan cuando abrió el libro y lo leyó.

Cuando esto sucedió, todo el pueblo se puso de pie y escuchó con atención. Ezra explicó su concepto a fin de que la multitud pudiese entender la lectura. Al final de la proclamación el pueblo ha dicho “¡Amén! ¡Amén! y se postró en tierra. Fue el Señor quien habló por medio de Esdras y la postración fue la señal de que todos lo sabían.

El pueblo, consciente de sus propias faltas, lloró, pero Esdras les llamó la atención sobre el aspecto de la amistad de Dios; ella es más esencial que cualquier cosa, por consiguiente, no llora, sino que celebra. Más aún, el gozo del Señor es y será la fortaleza del pueblo. Por otro lado, sentirse pecador debe celebrarse con alegría, ¡por el hecho de que tener esa conciencia es un don de Dios!

San Lucas, ya al principio de su Evangelio, escribe: “…una historia de los acontecimientos que sucedieron entre nosotros, tal como nos fueron transmitidos por aquellos ministros de la palabra”. El evangelista nos comunica que lo que va a narrar no es una fábula, sino sucedió verdaderamente y nos lo transmitieron los siervos de Jesucristo, el personaje central de sus cuentos.

Para mostrar a todos la excelencia de Jesús en la tradición de los profetas, Lucas recuerda el día en que el Maestro, de treinta años, fue a la sinagoga y el presidente lo invitó a llevar a cabo la segunda lectura del día. Jesús abrió el rollo que contenía los escritos que charlaban de su venida, pero sin descifrar hasta el momento. Escogió el artículo del profeta Isaías que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí y… me ha enviado a predicar el evangelio a los pobres”. Al enrollar el volumen y entregárselo al asistente, Jesús afirma, con este ademán, que todos los escritos del Antiguo Testamento acabaron, en ese instante, cumpliendo su misión: llevar a la gente a él. A fin de que puedan enrollarse y guardarse.

En ese mismo instante, todas y cada una de las miradas están puestas en él. Todos desean percibir lo que afirmará el Profesor. ¡Nuevos tiempos comenzaron!

Si hoy proseguimos leyendo contenidos escritos del Antiguo Testamento, los leemos antes que los del Nuevo, pues son imprescindibles para nuestra preparación para acoger a Jesucristo.

Esperamos que le gustara nuestro articulo Reflexión para el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios