Reflexión para el Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Reflexión para el Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Reflexión para el Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Período C

matrimonioCasamiento

El evangelista Juan significa que María se encontraba en la celebración, pero representaba a la Humanidad, los hijos de Eva que esperaban la llegada del Esposo, Jesús.

Padre César Agusto – Ciudad del Vaticano

El Señor restaura a Jerusalén y le hace justicia.

Tómala como tu esposa.

Es el marido enamorado de ella y al ofrecerle un nuevo nombre ella se regresa importante entre todos los pueblos.

Su acción la hace Pueblo de Dios.

En el Evangelio, Juan describe el comienzo de las señales de Jesús efectuadas en una celebración de bodas.

El matrimonio festeja el dar, el dar recíproco de dos personas, para toda la vida.

De igual forma, Jesús es entregado por la Iglesia, su mujer y, como tal, se espera de ella, que sea fiel y honre el cariño que ha recibido.

Esta ceremonia tiene sitio tres días tras el acercamiento de Jesús con sus acólitos, lo que nos recuerda la resurrección de Jesús tres días tras su distribución redentora por su esposa, la Iglesia.

La presencia de María se relata fuera del grupo de los discípulos de Jesús y el Señor la llama mujer.

Juan quiere decir que María se encontraba en la celebración, pero ella representaba a la Humanidad, los hijos de Eva que esperaban la llegada del Marido, Jesús.

En la salón hay seis tinajas de piedra para la purificación ritual.

No obstante, esta información nos charla de la imperfección de la vieja purificación.

Son seis y no siete, que en la simbología bíblica representa el número perfecto, y asimismo habla de la abundancia de agua, que se convertirá en abundancia de vino.

La presencia del Profesor completa la purificación, ya que se realizará con su sangre, señalada por la abundancia del vino.

También la excelencia del vino nuevo, que viene después de la acción de Jesús.

Para finalizar, observemos los diálogos.

Jesús dice que su tiempo aún no llegó.

Tiene relación a la hora en que redimirá a la raza humana con su pasión.

María dice: “¡Haced lo que él les afirme!” Es la Humanidad transformada que acepta obedecer a Dios, lo reconoce como Señor, a diferencia de los hijos de Eva.

De ahí que, Juan quiere decirnos que en esta escena nupcial se realizaban, prefigurativamente, las nupcias entre Cristo y la Humanidad.

La profecía de Isaías se hace situación.

El Señor hace de la humanidad su predilecta, la desposa en la cruz y le da un nombre nuevo: ¡Pueblo Mío!

La liturgia de hoy nos dice que el cariño de Jesús por nosotros es radical y su amor se compara con el de un esposo que ama tanto hasta ofrecer la vida por su amada.

Seamos leales a nuestro bautismo.

En ella dimos nuestro sí al Señor y al pacto que fue sellado con su sangre redentora.

¡Vivamos el amor y aguardemos el feliz día de las nupcias eternas!

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Etiquetas: Segundo Domingo del Tiempo Ordinario.

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y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
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