Reflexión para el 32º Domingo del Tiempo Ordinario

Reflexión para el 32º Domingo del Tiempo Ordinario

Dios no mira la cantidad, no lo precisa, es Dios! Mira la generosidad, lo que nos hace semejantes a Él, a Jesús ya los santurrones.

Acólito del Señor es aquel que vive la generosidad, que renuncia a todo para seguirlo.

Padre César Augusto dos Santos SJ – Ciudad del Vaticano

La liturgia de este domingo nos charla de la magnánima bendición de Dios en la vida de quien es generoso con el prójimo, de quien se desliga de los recursos de este mundo, pues confía en él y quiere a sus hermanos.

La primera lectura, tomada del Libro Primero de los Reyes, nos charla de un hecho ocurrido cuando sobrevino una enorme sequía en Israel.

El profeta Elías llegó a Sarepta y, hambriento y sediento, pidió agua y pan a una viuda que halló a la entrada de la región.

La pobre dijo que lo que tenía era fin de reservas y que tras comer, ella y su hijo esperarían la desaparición.

Elías le mencionó que no se preocupara y que lo alimentara primero, ya que debía confiar en la promesa de Dios de que nada le faltará.

Ella creyó y también hizo lo que el profeta le ordenó.

El informe concluía informando que, en efecto, no faltó nada durante todo ese verano.

Dios tiene compasión de los pobres y, más que el alimento, Dios bendijo a la viuda con fe en su palabra.

La viuda, en representación de los fieles pobres, mostró que los pobres aguardan todo de Dios y no comparten lo superfluo, pues no lo tienen, sino distribuyen lo importante, lo esencial para su subsistencia.

El Evangelio nos charla de otra viuda pobre.

Es la que mereció el elogio de Jesús, en el momento en que depositó su ofrenda en la bóveda del Templo.

Debemos recordar el hecho: el Señor se encontraba con sus discípulos en el Templo y miraban a la multitud.

Su atención se centró en personas bien vestidas que depositaban enormes proporciones de dinero en la caja fuerte.

Por otra parte, tampoco pasó desapercibido, exactamente por el contraste, el ofrecimiento de la viuda, quien humildemente depositó 2 moneditas que valían prácticamente nada.

En ese momento Jesús los llevó a reflexionar sobre lo que vieron y observaron.

El Señor ha dicho: “De cierto les digo, esta viuda dió más que todos los otros que han ofrecido limosna.

Cada uno de ellos dio de lo que le sobraba, al tiempo que ella, en su pobreza, ofreció todo cuanto tenía para vivir”.

Dios no mira la cantidad, no lo necesita, es Dios! Mira la generosidad, lo que nos hace semejantes a Él, a Jesús ya los santurrones.

Acólito del Señor es aquel que vive la generosidad, que renuncia a todo para seguirlo.

Si queremos vivir la auténtica santidad, necesitamos imitarlo, que “siendo rico se realizó pobre”, como nos enseña San Pablo en la 2ª Carta a los Corintios.

La segunda lectura nos ayuda a aclarar esta generosidad, hasta donde nos transporta: “Él (Jesús) se manifestó una vez para siempre para destruir el pecado por el sacrificio de sí”.

Cristo no nos dio todo cuanto tenía, sino fue más allí, dándose a sí mismo.

Una frase redactada por el P.

Leonel Franca, el jesuita principal creador de la Universidad Católica de Río de Janeiro, concluye nuestra reflexión: “Con el Absoluto no se puede regatear quien no ha dado todo, no dió nada.

¡El sacrificio ha de ser un holocausto!

Esperamos que le gustara nuestro articulo Reflexión para el 32º Domingo del Tiempo Ordinario
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios

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