Quién vende armas a los terroristas, pregunta el Papa

Bagdad, 10 de marzo. 21/08:58 am (ACI).- Durante la Audiencia General de este miércoles 10 de marzo, en la que recordó su reciente viaje a Irak, el Papa Francisco denunció la venta de armas y condenó la guerra que es “el monstruo que devora a la humanidad”. .”

“La guerra es siempre y en todo momento el monstruo que, con el cambio de los tiempos, convierte y prosigue devorando a la humanidad. Pero la respuesta a la guerra no es otra guerra, la contestación a las armas no son otras armas. Y me pregunté: ¿Quién vendió armas a los terroristas? ¿Quién vende armas a los terroristas el día de hoy? Tienen una matanza en otros sitios, pensemos en África, por ejemplo. Es una pregunta que me gustaría que alguien respondiera”, señaló el Papa.

En este sentido, el Santo Padre dijo que “la contestación no es la guerra, pero la contestación es la fraternidad” y añadió que “aquí está el desafío para Irak, pero no sólo: es el desafío para muchas regiones en conflicto y, finalmente, para el planeta entero”.

“La fraternidad. ¿Vamos a ser capaces de crear fraternidad entre nosotros, de crear una cultura de hermanos? O vamos a seguir con la lógica iniciada por Caín: la guerra. Fraternidad, fraternidad”, agregó.

Más tarde, el Santo Padre advirtió que las raíces religiosas y culturales de Irak se remontan a milenios. “Mesopotamia es la cuna de la civilización; en la historia, Bagdad fue una localidad de máxima importancia, que desde hace tiempo albergó la biblioteca más rica del mundo. ¿Y qué lo destruyó? La guerra”.

El Papa recordó específicamente las ciudades de Mosul y Qaraqosh donde “la ocupación del Estado Islámico provocó la huida de miles de habitantes, entre ellos muchos cristianos de distintas confesiones y otras minorías perseguidas, en especial los yazidíes”.

Por eso, exclamó el Beato Padre, “el pueblo iraquí está en su derecho a vivir en paz, tiene derecho a recobrar la dignidad que le corresponde”.

“Queridos hermanos y hermanas, alabemos a Dios por esta visita histórica y prosigamos orando por esa Tierra y por Oriente Medio”, solicitó el Papa, quien notificó que “en Irak, pese al estrépito de la destrucción y de las armas, las palmeras , símbolo de la patria y su esperanza, siguió medrando y dando frutos”.

“¡Dios, que es paz, otorga un futuro de fraternidad a Irak, a Oriente Medio y a todo el mundo!”, rezó el Pontífice.

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