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¿Quién es Abadón o Apolión en la Biblia?

Respuesta Rápida

Abadón, o Apolión en griego, es el nombre que se le da en el libro del Apocalipsis al “ángel del abismo”, el rey que lidera un ejército demoníaco de langostas. Ambos nombres significan “Destrucción” o “Destructor”, lo que revela su naturaleza maligna y su papel en el juicio divino sobre la impiedad.
Puntos clave sobre Abadón/Apolión:

  • Aparece en el contexto del toque de la quinta trompeta del Apocalipsis.
  • La mayoría de los teólogos lo identifican como un título para Satanás o un demonio de alto rango.
  • Su poder es permitido y limitado por Dios, actuando dentro de la soberanía divina.
  • No es Jesucristo, sino todo lo contrario: un agente de destrucción.
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Abadón o Apolión: El Ángel del Abismo Explicado

Hay nombres en la Biblia que suenan a misterio y poder, y pocos son tan enigmáticos como los de Abadón y Apolión. Mencionados en el libro del Apocalipsis, estos nombres se asocian con un “ángel del abismo” que lidera un ejército de langostas aterradoras. Pero, ¿quién es realmente esta figura? ¿Es Satanás? ¿Un demonio? ¿O algo completamente diferente?

El libro del Apocalipsis está lleno de simbolismo, y estos nombres no son la excepción. En oracioncristiana.org, queremos desentrañar este misterio bíblico, explorando el significado de estos nombres y el papel que juega este “ángel destructor” en las profecías del fin de los tiempos.

Porque entender incluso las figuras más oscuras de la Biblia nos ayuda a apreciar más la luz y la victoria de Cristo.

El Significado de los Nombres: Una Pista en Dos Idiomas

El propio texto del Apocalipsis nos da la clave principal. Al describir al rey del ejército de langostas que sale del abismo, el apóstol Juan escribe:

“Sobre ellas tienen como rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.” (Apocalipsis 9:11)

Juan hace algo muy interesante aquí: nos da el nombre en los dos idiomas principales de la Biblia para asegurarse de que todos entiendan el mensaje. Y resulta que ambos nombres significan esencialmente lo mismo:

  • Abadón (en hebreo): Proviene de la palabra abad, que significa “perecer” o “destruir”. En el Antiguo Testamento, “Abadón” se usa a menudo para referirse al lugar de la destrucción, la fosa o el reino de los muertos, siendo casi un sinónimo de Seol (Salmo 88:11, Proverbios 15:11).
  • Apolión (en griego): Es la forma participia del verbo apollymi, que significa “destruir”. Así que, Apolión significa literalmente “El Destructor“.

El mensaje es claro: este ángel es la personificación de la destrucción y la ruina.

¿Quién es Abadón/Apolión? Las Principales Interpretaciones

El texto de Apocalipsis 9 nos dice que, al sonar la quinta trompeta, una “estrella que había caído del cielo a la tierra” recibe la llave del pozo del abismo. De este pozo sale un humo oscuro y un ejército de langostas demoníacas que atormentan a la humanidad impenitente. Y el rey de estas langostas es Abadón/Apolión.

La identidad de este “ángel del abismo” ha sido objeto de debate, pero la mayoría de los teólogos coinciden en una interpretación principal:

Abadón/Apolión es un título para Satanás o un demonio de muy alto rango.

La lógica es bastante sólida. La “estrella caída del cielo” es un símbolo que en la Biblia a menudo se refiere a Satanás (ver Isaías 14:12 y Lucas 10:18). Si la estrella caída que abre el abismo es Satanás, tiene mucho sentido que el rey que sale de ese mismo abismo sea él o uno de sus lugartenientes más poderosos. Su nombre, “El Destructor”, encaja perfectamente con la descripción que Jesús hace del diablo: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir” (Juan 10:10).

Una Interpretación Errónea que Debemos Descartar

Sorprendentemente, algunas sectas y grupos han intentado identificar a Abadón/Apolión con Jesucristo. Esta idea es un grave error teológico y una mala interpretación de las Escrituras. El argumento se basa en que Jesús dice en Apocalipsis 1:18 que tiene “las llaves de la muerte y del Hades”.

Sin embargo, esta interpretación ignora por completo el contexto:

Jesucristo Abadón / Apolión
Su Origen Es el “que vive”, el “Alfa y la Omega”, que estaba muerto pero ahora vive por los siglos de los siglos. Es una “estrella caída del cielo”, rey de un ejército demoníaco que sale del abismo.
Su Misión Vino para “dar vida, y para darla en abundancia” (Juan 10:10). Su nombre es “El Destructor”. Su misión es atormentar y destruir.
Su Autoridad Tiene las llaves por derecho propio. Toda autoridad le ha sido dada en el cielo y en la tierra. A la estrella caída “le fue dada” la llave. Actúa con un poder permitido y temporal.

Asociar a Cristo, el dador de vida, con “El Destructor” es una contradicción total y una interpretación que debe ser rechazada.

El Papel de Abadón en el Plan de Dios

Aquí llegamos a un punto teológico muy profundo. Si Abadón es un ángel caído, ¿por qué Dios le permite actuar? ¿Por qué se le “da” la llave del abismo?

El libro del Apocalipsis nos muestra constantemente que Dios es soberano sobre todas las cosas, incluido el mal. Nada ocurre fuera de su control permisivo. En el desarrollo de sus juicios sobre un mundo que se niega a arrepentirse, Dios puede permitir que las mismas fuerzas del mal que la humanidad ha elegido actúen como un instrumento de su justicia y como una llamada de atención.

Como explica el teólogo William Hendriksen, Dios utiliza incluso la obra del diablo como un castigo y una advertencia para los impíos, con la esperanza de que se arrepientan (Apocalipsis 9:20-21). La acción del “Destructor” está siempre limitada y supeditada a la voluntad soberana de Dios. El poder de Abadón es temporal y prestado; el poder de Dios es eterno y absoluto. Para profundizar en la doctrina de la Divina Providencia, puedes consultar el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 302-324).

El Destructor Vencido

La figura de Abadón o Apolión es aterradora, sí. Representa el poder destructivo del mal en su máxima expresión. Pero la gran noticia del Apocalipsis no es el poder del ángel del abismo, sino la victoria final del Cordero de Dios.

Al final del libro, vemos cómo el abismo es cerrado y el mismo Satanás es arrojado al lago de fuego para siempre (Apocalipsis 20:1-3, 10). El Destructor es, finalmente, destruido. Para nosotros los creyentes, esto no es una profecía de miedo, sino una promesa de esperanza: el mal no tendrá la última palabra.

Ahora, nos encantaría que compartieras tu reflexión en oracioncristiana.org:

¿Te resultan difíciles de entender los libros proféticos como el Apocalipsis? ¿Qué es lo que más te cuesta?
¿Cómo te ayuda saber que el poder del mal es siempre limitado por la soberanía de Dios?

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