¿Quién era Isaí en la Biblia, padre de David?

Jesse fue el padre de David y el antepasado de varios personajes bíblicos importantes. La crónica de Isaí en la Biblia está registrada en el Viejo Testamento, eminentemente en el primer libro de Samuel. Pero gracias a que fue el progenitor de David, Jesse es citado en múltiples pasajes bíblicos. La mayor parte de los estudiosos están en concordancia en que no se sabe el concepto exacto del nombre Jesse.
Isaí pertenecía a la tribu de Judá y descendía del clan de Nasom. La Biblia afirma que era hijo de Obed y nieto de Booz y Rut la moabita. Booz era una persona muy próspera en su tiempo, y lo mismo parece haber sido cierto para Isaí. A la luz de los textos bíblicos, es posible finalizar que Isaí era un rico terrateniente muy respetado en Belén. Aparentemente, la economía de Jesse provenía de la crianza de ovejas y cabras.
los hijos de jesse
Indudablemente, entre los hijos de Isaí David es el mucho más conocido. Pero Jesse era padre de al menos ocho hijos y dos hijas. Ellos son: Eliab, Abinadab, Simea (o Sama), Natanael, Radai, Ozem, Eliú, David, Sarvia y Abigail (1 Samuel 16—17:12; 1 Crónicas 2:13-17).
Sin embargo, los hijos de Jesé son objeto de debate entre los estudiosos. Esto ocurre por dos razones primordiales: primero, por alguna razón, uno de sus hijos, Eliú, fue omitido de la lista en el libro de 1 Crónicas 2:15, que enumera solo siete hijos de Isaí. Pero otros textos de todos modos indican que Isaí tuvo ocho hijos.
Los comentaristas abordan este tema de distintas formas. Resumiendo, algunos argumentan que Eliú, citado solo en 1 Crónicas 27:18, era un nombre alterno para Eliab, y que la información de que Isaí tenía ocho hijos fue un fallo de copista. Otros sugieren que Eliú no fue citado en la lista de 1 Crónicas 2:15 porque en teoría no tuvo descendencia. Finalmente, otros argumentan que Eliú ha podido haber sido el resultado de otra relación de Isaí, y por eso no fue contactado por el cronista entre sus hermanos.
En segundo lugar, Abigail, entre las hijas de Isaí, se relata en la Biblia como hija de Nahash (2 Samuel 17:25). Para solucionar este problema, algunos eruditos sostienen que Nahash podría ser otro nombre para Isaí, o que este nombre fue un error de copista en el libro de Samuel. Otros, por su parte, proponen que quizás Isaí se casó con la viuda de Nahash y adoptó a Abigail.
Isaí también fue abuelo de esenciales personajes bíblicos de la historia de Israel, como el rey Salomón, hijo de David. Por medio de sus hijas, Isaí tuvo nietos que fueron guerreros visibles en el ejército israelita, como Joab, Abisai, Asahel y Amasa.
Isaí y la unción de David
Isaí ocupa un lugar destacado en la narración bíblica en el texto que registra la ocasión en que el profeta Samuel fue a Belén con el propósito de ungir al nuevo rey de Israel (1 Samuel 16:1-13). En esa ocasión, Isaí logró que sus siete hijos que estaban presentes se presentaran frente Samuel. No obstante, el texto bíblico dice que ninguno de ellos fue elegido por Dios.
Entonces, en el momento en que Samuel le preguntó a Isaí si tenía más hijos, Isaí le notificó que había un octavo hijo, que era el menor. David, en ese instante, estaba en el campo cuidando las ovejas de la familia.
Cuando David llegó a la liturgia, Dios le confirmó a Samuel que él era el elegido. Pero a pesar de que David fue ungido rey de Israel en ese momento, la mayor parte de los eruditos están en concordancia en que ni Isaí ni sus otros hijos, ni siquiera David, comprendieron las implicaciones de esa unción. Ciertos comentaristas incluso sugieren que quizás la familia creyó que David había sido escogido para ser parte de la escuela profética de Israel.
El resto de la crónica de Jesse
Cuando David fue ungido por Samuel, según el orden del Señor, Isaí ahora era un adulto mayor. Siguiendo el relato bíblico, aparece unas cuantas veces más siempre relacionado con los hechos en los que se vio envuelto David.
Es tal como se cita a Isaí admitiendo que el joven músico David fuera a la corte de Saúl a tocar su arpa para calmar al atribulado rey de Israel (1 Samuel 16:14-23). En relación con esto, Isaí aun envió regalos al rey Saúl, una indicación de que realmente era una persona que disfrutaba de una aceptable situación social en Belén.
La Biblia registra que Isaí también envió al joven David al campo de batalla para llevar provisiones a sus hermanos mayores que servían en el ejército de Saúl; y también con el objetivo de recibir de él la noticia del combate con los filisteos.
Fue en el cumplimiento de esta labor que David se percató de la insolencia del enorme Goliat y la consiguiente cobardía de los guerreros israelitas que tenían miedo de admitir el desafío del guerrero filisteo. La secuencia de esos eventos grabó el nombre de David para siempre en la historia, como el improbable joven que derrotó a un guerrero supuestamente invencible (1 Samuel 17).
Después de vencer a Goliat, la fama de David medró bastante en Israel, y con ella también creció la envidia de Saúl. La situación se volvió tan insostenible que Saúl empezó a perseguir a David y el joven guerrero tuvo que huir. Durante los días del fugitivo, David envió a su padre, Isaí, y a su madre a Moab, con la intención de que en tierras moabitas estuvieran seguro de cualquier locura de Saúl. De esta forma, los progenitores de David se refugiaron bajo los dominios del rey de los moabitas (1 Samuel 22).
La importancia de Jesé en la Biblia
En múltiples pasajes bíblicos se menciona a Jesé en relación con el linaje mesiánico. Primero, incluso a lo largo del reinado de Saúl, se habituaba referirse a David como el «hijo de Isaí». Esta designación, en el momento en que la utilizaban Saúl y los demás contrincantes de David, tenía un concepto denigrante. Pero transcurrido el tiempo, conforme el rey David afianzó su reinado, esa misma designación se transformó en una designación de honor entre los israelitas.
Más tarde, las profecías bíblicas del Antiguo Testamento charlaban del “retoño del tronco de Isaí”, y también de la “raíz de Isaí”, como indicación de que de la vivienda de Isaí saldría el Mesías prometido. El Nuevo Testamento ya confirma la veracidad de estas profecías al contar a Isaí en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5; Lucas 3:32). Aun el apóstol Pablo identifica al Señor Jesucristo como “la raíz de Isaí” (Romanos 15:12).
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