ISLAM

¿Qué significa humildad para los musulmanes?

Los musulmanes se esfuerzan constantemente por recordar y practicar las virtudes islámicas y ponerlas en práctica a lo largo de su vida diaria. Entre estas grandes virtudes islámicas se encuentran la sumisión a Alá, el autocontrol, la disciplina, el sacrificio, la paciencia, la fraternidad, la generosidad y la humildad.

En inglés, la palabra “humildad” proviene de la raíz latina que significa “tierra”. La humildad, o ser humilde, significa que uno es modesto, sumiso y respetuoso, no orgulloso y arrogante. Te bajas al suelo, no te elevas por encima de los demás. En oración, los musulmanes se postran en tierra, reconociendo la bajeza y la humildad de los seres humanos ante el Señor de los Mundos.

En el Corán, Allah usa varias palabras árabes que transmiten el significado de “humildad”. Entre estos se encuentran tada’a y khasha’a. Algunos ejemplos seleccionados:

tad’a

Delante de ti enviamos mensajeros a muchas naciones, y afligimos a las naciones con sufrimiento y adversidad, que llaman Allah en humildad. Cuando les llegó el sufrimiento de Nosotros, ¿por qué entonces no llamaron a Allah? en humildad? Por el contrario, sus corazones se endurecieron y Satanás hizo que sus actos pecaminosos les parecieran atractivos. (Al-Anaam 6:42-43)

Llama a tu Señor con humildad y en privado, porque Allah no ama a los que transgreden los límites. No hagáis daño a la tierra, después de que haya sido puesta en orden, sino invocadlo con temor y anhelo en vuestros corazones, porque la Misericordia de Allah está siempre cerca de aquellos que hacen el bien. (Al-Araf 7:55-56)

Khasha’a

Verdaderamente exitosos son los creyentes, aquellos que se humillan en sus oraciones… (Al-Muminoon 23:1-2)

¿No ha llegado para los creyentes el tiempo de que sus corazones con toda humildad deben dedicarse al recuerdo de Allah y de la Verdad que les ha sido revelada… (Al-Hadid 57:16)

Discusión sobre la humildad

La humildad es equivalente a la sumisión a Allah. Debemos abandonar todo egoísmo y orgullo en nuestro poder humano, y ser humildes, mansos y sumisos como siervos de Allah por encima de todo.

Entre los árabes Jahliyya (antes del Islam), esto era inaudito. Conservaron su honor personal por encima de todo y no se humillaron ante nadie, ni ante un hombre ni ante un Dios. Estaban orgullosos de su absoluta independencia y de su poder humano. Tenían una confianza ilimitada en sí mismos y se negaban a inclinarse ante cualquier autoridad. Un hombre era señor de sí mismo. De hecho, estas cualidades son las que hacen de alguien un “hombre de verdad”. La humildad y la sumisión se consideraban débiles, no una cualidad de un hombre noble. Los árabes Jahliyya tenían una naturaleza feroz y apasionada y despreciarían cualquier cosa que pudiera hacerlos sentir humildes o humillados de alguna manera, o sentir que su dignidad personal y su estatus estaban siendo degradados.

El Islam vino y les exigió, ante todo, que se sometieran por completo al único Creador y abandonaran todo orgullo, arrogancia y sentimientos de autosuficiencia. Muchos entre los árabes paganos sintieron que esta era una demanda escandalosa: permanecer como iguales unos con otros, en sumisión únicamente a Alá. Para muchos, estos sentimientos no pasaron; de hecho, todavía los vemos hoy en gran parte de la gente del mundo y, lamentablemente, a veces en nosotros mismos. La presunción humana, la insolencia, la arrogancia, la elevada autoestima, nos rodean por todas partes. Tenemos que combatirlo en nuestros propios corazones.

De hecho, el pecado de Iblis (Satanás) fue su arrogante negativa a humillarse ante la voluntad de Allah. Se creía de un estatus elevado, mejor que cualquier otra creación, y continúa susurrándonos, alentando nuestro orgullo, arrogancia, amor por la riqueza y el estatus. Siempre debemos recordar que no somos nada, no tenemos nada, excepto con lo que Allah nos bendice. No podemos hacer nada por nuestro propio poder.

Si somos arrogantes y orgullosos en esta vida, Allah nos pondrá en nuestro lugar y nos enseñará la humildad en la próxima vida, dándonos un castigo humillante. Es mejor que practiquemos la humildad ahora, solo ante Alá y entre nuestros semejantes.

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