¿Para qué sirve el ayuno? 6 razones para considerarlo

OFICINA CENTRAL, 05 Mar. 21/05:00 am (ACI).- El ayuno es algo poderoso y fundamental en la vida cristiana, ya que no solo fue predicado por los Padres de la Iglesia y los beatos, sino es un orden de Dios y fue practicado por Jesús él mismo.

En ese sentido, el diácono Sabático Carnazzo, director ejecutivo y fundador del Instituto de Cultura Católica en Virginia, USA, consideró que debemos tomar como “estandarte” a quienes “llegaron al final de la carrera y ganaron”, por el hecho de que “ellos eran hombres y mujeres de oración y ayuno.”

Por consiguiente, el Grupo ACI comparte 6 causas por las que cada católico debe tomar en serio el ayuno para progresar su historia de fe.

1. ¿Por qué elegir el bien mayor

“Es la privación del bien, tomar una resolución por el bien mayor”, ha dicho el diácono Carnazzo.

Además de esto, resaltó que el ayuno suele estar mucho más asociado a la abstención de alimentos, pero también puede ser la renuncia a otros recursos, como las comodidades y el entretenimiento.

2. Por el hecho de que da equilibrio a la vida espiritual

“Todo el propósito del ayuno es traer el orden creado y llevar nuestra vida espiritual al equilibrio conveniente”, declaró el diácono Carnazzo.

Pues, “como criaturas corpóreas tras la caída”, es simple dejar que nuestras “pasiones” busquen recursos físicos y sustituyan a nuestra sabiduría.

Según Mons. Hables Pope, un popular sacerdote estadounidense en Washington DC, “El ayuno asiste para llevar a cabo más espacio para Dios en nuestras vidas”.

3. Porque es el paso inicial para tener control sobre uno mismo

“La razón por la que en 2000 años el cristianismo ha preferido la comida rápida es pues la comida es como el aire. Es como el agua, es algo primordial”, ha dicho el diácono Carnazzo.

“Así que la Iglesia afirma: ‘deténgase aquí, en este nivel fundamental, y consiga el control allí’. Es como el paso inicial de la vida espiritual”, añadió.

4. Porque es bíblico

El primer ayuno fue ordenado por Dios a Adán en el Jardín del Edén, cuando Dios instruyó a Adán y Eva a no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 2, 16-17), apuntó el diácono Carnazzo.

Además, aclaró que esta prohibición divina no se debía a que el árbol fuera malo, sino el fruto estaba destinado a “comerse en el momento oportuno y de la manera correcta. Asimismo, nos abstenemos de los bienes conformados para poder gozarlos en el instante oportuno y de la forma adecuada”.

Por otra parte, al comienzo de su ministerio, Jesús se abstuvo de comer y tomar durante 40 días en el desierto y de esta manera “revirtió lo que sucedió en el Jardín del Edén”, ha dicho el diácono.

“Como Adán y Eva, Cristo fue tentado por el diablo, pero en contraste a ellos, permaneció obediente al Padre, revirtiendo la desobediencia de Adán y Eva y restaurando nuestra humanidad”, añadió.

5. Pues es poderoso

San Basilio el Grande dijo que el ayuno es “el arma de protección contra los diablos. Nuestros Ángeles de la Almacena verdaderamente se quedan con aquellos que han purificado sus ánimas a través del ayuno”.

Según el diácono Carnazzo, el ayuno es poderoso por el hecho de que nos permite “ignorar este ámbito (desarrollado) donde el demonio obra” y ponernos en “comunión con otro ámbito donde el demonio no obra y no puede tocarnos”.

6. Pues la Iglesia solicita

Las obligaciones actuales de ayuno se establecieron en el Código de Derecho Canónico de 1983.

“La Iglesia establece límites claros, fuera de los cuales es imposible considerar que alguien está practicando la vida cristiana. De ahí que es pecado mortal violar intencionalmente las obligaciones de la Cuaresma”, sentenció el diácono Carnazzo.

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