Papa: que el Adviento no sea mundano, es tiempo de

Papa: que el Adviento no sea mundano, es tiempo de

En la capilla de Casa Santa Marta, el Papa Francisco festejó la Misa y charló del tiempo de Adviento como la ocasión para entender absolutamente el nacimiento de Jesús en Belén y cultivar una relación personal con el Hijo de Dios.

Bárbara Castelli – Ciudad del Vaticano

El tiempo de Adviento tiene “tres dimensiones”: pasado, futuro y presente. Festejando la misa en la capilla de Casa Santa Marta (12/03), el Papa Francisco recordó que el Adviento, inaugurado ayer, es el tiempo propicio “para purificar el espíritu, para llevar a cabo crecer la fe con esta purificación”.

El punto de partida de las reflexiones del Pontífice es el Evangelio del día (Mt 8,5-11): el acercamiento en Cafarnaúm entre Jesús y un funcionario de roma, que pide asistencia para su criado, paralítico en cama. Aun hoy, dijo, puede ocurrir que se “acostumbrara a la fe”, olvidando su “vivacidad”. “Cuando nos acostumbramos – dijo el Papa – perdemos esa fuerza de fe, esa novedad de fe que siempre y en todo momento nos renueva”.

Escucha el informe con la voz del Papa Francisco

Que la Navidad no sea mundana

En la homilía, Francisco destacó que la primera dimensión del Adviento es el pasado, “la purificación de la memoria”: “rememorar bien que no nació el árbol de Navidad”, que es precisamente un “precioso signo”, pero recordando que “Jesucristo nació”.

Nació el Señor, nació el Redentor que vino a salvarnos. Sí, la celebración… siempre estamos en riesgo, siempre y en todo momento vamos a tener la tentación de llevar a cabo la Navidad más mundana, de hacerla más mundana… : compras, regalos, esto y aquello… y el Señor queda ahí, olvidado. Incluso en nuestra vida: sí, nació en Belén, pero… Y el Adviento es para purificar la memoria de ese tiempo pasado, de esa dimensión.

purificar la promesa

Además de esto, el Adviento se utiliza para “purificar la esperanza”, para preparar “al encuentro definitivo con el Señor”.

¡Por el hecho de que ese Señor que allí vino volverá, volverá! Y volverá a cuestionarnos: “¿De qué forma fue tu vida?”. Va a ser un acercamiento personal. Nosotros, el acercamiento personal con el Señor, el día de hoy, lo vamos a tener en la Eucaristía y no tenemos la posibilidad de tener tal encuentro, personal, con la Navidad de hace 2000 años: tenemos el recuerdo de lo que fue. Pero cuando Él regrese, vamos a tener ese encuentro personal. Es purificar la esperanza.

El Señor toca cada día en nuestro corazón

Finalmente, el Papa invitó a todos a cultivar la dimensión cotidiana de la fe, pese a las preocupaciones y las muchas tareas, cuidando la “casa interior”. Nuestro Dios, en efecto, es el “Dios de las sorpresas” y los cristianos debemos percibir cada día los signos del Padre celestial, que nos charla el día de hoy.

Y la tercera dimensión es más diaria: la vigilancia purificadora. Vigilancia y oración son dos palabras para Adviento; pues el Señor vino en la historia en Belén; vendrá, al final de todo el mundo y también al final de cada una de nuestras vidas. Pero viene todos los días, en todo instante, en nuestros corazones, con la inspiración del Espíritu Beato.

Esperamos que le gustara nuestro articulo Papa: que el Adviento no sea mundano, es tiempo de
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