Papa Francisco oró por víctimas del terrorismo en el lugar

MOSUL, 07 de marzo. 21/05:52 am (ACI).- Este domingo 7 de marzo, el Papa Francisco rezó en la llamada “Plaza de la Iglesia” en la ciudad de Mosul, Irak, que hace unos años fue centro de operaciones terroristas de Estado ( ISIS) en el momento en que tenían el control del área donde, hoy, vive una pequeña comunidad cristiana. Este fue el lugar donde hace años los terroristas del ISIS (Estado Islámico) amenazaron con conseguir el poder de Roma y decapitar al Santurrón Padre.

El pie. Raed Adel, un sacerdote que vive en Mosul, enseña que “el lugar fue empleado como centro de operaciones de Daesh (Estado Islámico), con su policía religiosa. Era un centro de liderazgo para ISIS”.

“Aquí ISIS dijo: ‘Iremos a Roma, ocuparemos Roma y le vamos a cortar la cabeza al Papa'”, dijo.

El sacerdote cree que la visita del Papa Francisco a Mosul es precisamente “un tema importante”, dado que el sitio era “el centro administrativo de ISIS”.

Entre junio y agosto de 2014, centenares de miles de cristianos se vieron obligados a huir de Mosul y gran parte de la provincia de Nínive en el momento en que el territorio fue conquistado por ISIS.

El hecho sucedió en las ruinas de Mosul, en el sitio llamado Plaza de las 4 Iglesias. El Santo Padre, en sus palabras antes de la oración, lamentó “la trágica reducción de discípulos de Cristo, aquí y en todo Oriente Medio”, calificando el hecho como “un daño incalculable no solo para las personas y comunidades implicadas, sino más bien asimismo para la misma sociedad que dejaron atrás”.

“El día de hoy, a pesar de todo, reafirmamos nuestra convicción de que la fraternidad es más fuerte que el fratricidio, que la esperanza es más fuerte que la desaparición, que la paz es mucho más fuerte que la guerra”, concluyó.

Oración por las víctimas de la guerra

Francisco hizo una pequeña idea: “Antes de rezar por todas las víctimas de la guerra en esta localidad de Mosul en Irak y en todo el Medio Oriente, me agradaría comunicar con ustedes estos pensamientos:

Si Dios es el Dios de la vida, y lo es, no nos es lícito matar a nuestros hermanos en su nombre.

Si Dios es el Dios de la paz, y lo es, no nos es lícito realizar la guerra en su nombre.

Si Dios es el Dios del amor, y lo es, no nos es lícito odiar a nuestros hermanos y hermanas.

Ahora oremos juntos por todas las víctimas de la guerra, a fin de que Dios Todopoderoso les conceda la vida eterna y la paz sin fin, acogiéndolas en su abrazo amoroso. Y oremos asimismo a fin de que todos nosotros, independientemente de nuestras respectivas afiliaciones religiosas, podamos vivir en armonía y paz, siendo conscientes de que, a los ojos de Dios, todos somos hermanos y hermanas”.

Dios Altísimo, Señor del tiempo y de la historia, por amor creaste el planeta y nunca cesas de verter tus bendiciones sobre tus criaturas. Con el tierno amor de un Padre, acompañas a tus hijos e hijas más allá del océano del sufrimiento y de la muerte, alén de las tentaciones de la violencia, la injusticia y la ganancia injusta.

Pero nosotros los hombres, desagradecidos por tus dones y distraídos por nuestras intranquilidades y ambiciones bastante terrenales, de manera frecuente olvidamos tus proyectos de paz y armonía. Nos encerramos en nosotros mismos y en nuestros intereses y, indiferentes a Ti ahora los demás, cerramos las puertas a la paz. De esta manera se repetía lo que el profeta Jonás había oído sobre Nínive: la maldad de los hombres subió frente Dios (cf. Jn 1, 2). No levantamos al cielo manos puras (cf. 1 Tm 2, 8), sino el grito de la sangre inocente volvió a subir de la tierra (cf. Gn 4, 10). Los pobladores de Nínive, en la narración de Jonás, escucharon la voz de tu profeta y encontraron la salvación en la conversión. Asimismo nosotros, Señor, al confiarte las incontables víctimas del odio del hombre contra el hombre, invocamos tu perdón e imploramos la felicidad de la conversión:

¡Kyrie Eleison! ¡Kyrie Eleison! ¡Kyrie Eleison!

[Senhor, tende piedade de nós! Senhor, tende piedade…]

– un momento de silencio –

Señor Dios nuestro, en esta localidad, 2 símbolos dan testimonio del deseo perenne de la raza humana de arrimarse a Ti: la mezquita Al-Nouri con su minarete Al Hadba y la Iglesia de Nuestra Señora del Reloj. Es un reloj que, a lo largo de más de cien años, estuvo recordando a los transeúntes que la vida es corta y el tiempo es bello. Enséñanos a comprender que nos has confiado tu plan de amor, paz y reconciliación, para llevarlo a cabo en el tiempo, en el corto arco de nuestra vida terrena. Haznos comprender que, sólo practicándolo sin demora, será posible reconstruir esta localidad y este país y sanar los corazones desgarrados por el dolor. Ayúdanos a no poner nuestro tiempo al servicio de nuestros intereses egoístas, personales o colectivos, sino al servicio de tu plan de amor. Y cuando nos desviemos, concédenos que escuchemos la voz de los auténticos hombres de Dios y nos arrepintamos a tiempo, no vaya a ser que nos arruinemos aún mucho más con la destrucción y la desaparición.

Te encomendamos a las personas cuya vida terrena fue acortada por la mano beligerante de sus hermanos, y también te imploramos, por esos que han dañado a sus hermanos y hermanas, que se arrepientan, tocados por el poder de tu misericordia:

Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis. Descanse en paz. Amén.

[Dai-lhes, Senhor, o eterno descanso, entre os esplendores da luz perpétua. Descansem em paz. Amen.]

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