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Papa Francisco: Nos encontramos con el Dios vivo a través de sus heridas

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Papa Francisco: Nos encontramos con el Dios vivo a través de sus heridas

Para encontrarnos con el Dios vivo debemos besar con ternura las llagas de Jesús en nuestros hermanos y hermanas hambrientos, pobres, enfermos, encarcelados. El estudio, la meditación y la mortificación no bastan para llevarnos al encuentro con Cristo vivo. Como Santo Tomás, nuestra vida sólo cambiará cuando toquemos las llagas de Cristo presentes en los pobres, enfermos y necesitados. Esta fue la lección aprendida por el Papa Francisco durante la Misa de la mañana en Casa Santa Marta el miércoles cuando marcó la Fiesta de Santo Tomás Apóstol.

Jesús después de la Resurrección, se aparece a los apóstoles, pero Tomás no está allí: “Él quería que esperara una semana – dijo el Papa Francisco – El Señor sabe por qué hace tales cosas. Y da el tiempo que cree mejor para cada uno de nosotros. Le dio a Thomas una semana. Jesús se revela con sus heridas: “Todo su cuerpo estaba limpio, hermoso, lleno de luz – dijo el Papa – pero las heridas estaban y están ahí” y cuando el Señor venga al final del mundo, “veremos Sus heridas”. Para creer, Tomás quería meter los dedos en las heridas.

“Era terco. Pero el Señor quería exactamente eso, una persona obstinada para hacernos entender algo más grande. Tomás vio al Señor, fue invitado a meter el dedo en las heridas dejadas por los clavos; que se metiera la mano en el costado y no dijera: ‘Es verdad: el Señor ha resucitado’. ¡No! Fue más allá. Él dijo: ‘Dios’. El primero de los discípulos que hace la confesión de la divinidad de Cristo después de la Resurrección. Y él lo adoró”.

“Y así -prosiguió el Papa- comprendemos cuál era la intención del Señor cuando lo hizo esperar: quería guiar su incredulidad, no a una afirmación de la Resurrección, sino a una afirmación de Su Divinidad”. El “camino de nuestro encuentro con Jesús-Dios -dijo- son sus heridas. No hay otro”.

“En la historia de la Iglesia se han cometido algunos errores en el camino hacia Dios. Algunos han creído que el Dios vivo, el Dios de los cristianos, se puede encontrar en el camino de la meditación, de hecho, que podemos llegar más alto a través de la meditación. ¡Eso es peligroso! Cuántos se pierden en ese camino, para no volver jamás. Sí tal vez llegan al conocimiento de Dios, pero no de Jesucristo, Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad. No llegan a eso. Es el camino de los gnósticos, ¿no? Son buenos, funcionan, pero no es el camino correcto. Es muy complicado y no conduce a un puerto seguro. “

“Otros -dijo el Papa- pensaban que para llegar a Dios hay que mortificarse, hay que ser austeros y han elegido el camino de la penitencia: sólo la penitencia y el ayuno. Ni siquiera éstos llegan al Dios Vivo, Jesucristo. Son los pelagianos, que creen que pueden llegar por sus propios medios. Pero Jesús nos dice que el camino para encontrarlo es encontrar sus heridas:

“Encontramos las heridas de Jesús haciendo obras de misericordia, dando a nuestro cuerpo – el cuerpo – también el alma, pero –subrayo– el cuerpo de tu hermano herido, porque tiene hambre, porque tiene sed, porque tiene desnudo porque es humillado, porque es un esclavo, porque está en la cárcel porque está en el hospital. Esas son las heridas de Jesús hoy. Y Jesús nos pide que demos un salto de fe, hacia Él, pero a través de estas Sus llagas. ‘¡Oh, genial! Hagamos una fundación para ayudar a todos y hagamos tantas cosas buenas para ayudar’. Eso es importante, pero si nos mantenemos en este nivel, solo seremos filantrópicos. Necesitamos tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús, debemos vendar las llagas de Jesús con ternura, debemos besar las llagas de Jesús, y esto literalmente. Piensa en lo que le sucedió a San Francisco, cuando abrazó al leproso. Lo mismo que le pasó a Thomas: su vida cambió. “

El Papa Francisco concluyó que no hace falta hacer un “curso de actualización” para tocar al Dios vivo, sino entrar en las llagas de Jesús, y para ello “no hay más que salir a la calle. Pidámosle a Santo Tomás la gracia de tener el coraje de entrar con ternura en las llagas de Jesús y así tendremos ciertamente la gracia de adorar al Dios vivo. “

2013-07-03 Radio Vaticano

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