Papa al Clero de Roma: Vivir al servicio de la reconciliación

Papa al Clero de Roma: Vivir al servicio de la reconciliación

El perdón es el único sendero para vencer al demonio del orgullo y ver efectuado el milagro de la reconciliación en nuestras comunidades y en la Iglesia: de esta forma lo ha dicho el Papa al final de la liturgia penitencial en la Basílica de San Juan de Letrán, conmemorada con el clero de roma

Raimundo Lima, Silvonei José – Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco reunió este jueves (03/07) al clero de su diócesis para la tradicional liturgia penitencial al comienzo de la Cuaresma, en la Basílica de San Juan de Letrán – sede de la Diócesis de Roma.

Tras la meditación del vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Angelo De Donatis, Francisco asistió a la confesión de algunos sacerdotes y concluyó la celebración ofreciendo a los sacerdotes una subvención para las lecturas de este tiempo litúrgico.

No caigas en la autosatisfacción

En su discurso, pronunciado en gran parte de forma espontánea –es decir, sin un artículo antes preparado–, el Pontífice meditó sobre el sentido de la Cuaresma, sobre el poder del perdón que restaura la comunión a todos y cada uno de los niveles, y sobre la gracia de la clemencia de Dios, donde la Iglesia vive y se alimenta, pero pronto advirtió:

Jamás debemos dejar de estar alarma a la tentación de la autosuficiencia y la autosatisfacción, prácticamente como si fuésemos el Pueblo de Dios por nuestra idea o por nuestros méritos, esta reflexión sobre nosotros mismos es muy fea y siempre nos va a hacer daño, si la autosuficiencia en el hacer, quiere el pecado del espéculo, la autosatisfacción: “Qué bella soy, qué intrépido soy…”

Aprendiendo a poner a Dios en el centro de todo, reconociendo que no somos su pueblo por nuestra iniciativa o méritos personales, sino por la felicidad, porque Él nos ha dicho “separados de mí nada podéis realizar”. Emplear esa “santa pasividad” que no debe ver con la pereza, sino más bien con el abandono a la intención de Dios: estas fueron las medites que el Papa ofreció a los obispos, presbíteros y diáconos reunidos en San Juan de Letrán.

Comprender vivir la desolación espiritual

Meditando sobre el Libro del Éxodo, propuesto como pensamiento en estos 7 años de sendero hacia el Jubileo de 2025, Francisco dirige su mirada a la enorme obra del Señor que transforma un “no-pueblo” en Pueblo de Dios: un tolerante obra de reconciliación, de este modo la define, sabia pedagogía en la que amenaza y consuela, hace conscientes de las secuelas del mal hecho y decide olvidar el pecado.

Luego, invitó a no tener miedo de los instantes de desolación espiritual, como los vividos por Israel, en verdad, invitó a vivir esta ausencia temporal de Dios como un don, rechazando, no obstante, caminos alternativos e ídolos.

¡Pero el Señor es capaz! La reconciliación que Él quiere sugerir al pueblo será una lección que los israelitas recordarán para siempre. Dios se comporta como un amante rechazado: ¡si no me quieres, me voy! Y nos deja solos. Es cierto, tenemos la posibilidad de arreglárnoslas solos, un tiempo, seis meses, un año, dos años, tres años, aun mucho más. En determinado instante hace aparición esto. Si paseamos solos, hace aparición esta autosuficiencia, esta autosatisfacción de la soledad.

nueva madurez

El Papa recordó el ejemplo de un sacerdote que conoció, valeroso, brillante, de forma frecuente llamado por los superiores para resolver los inconvenientes de las comunidades parroquiales, que, sin embargo, era “devoto del santurrón espejo” aun en el momento en que Dios no le concedía la gracia de hacerlo. vivir la desolación y entender el tiempo que había perdido con autocomplacencia, quedándose solo. Aquel sacerdote – cuenta el Pontífice – lloró y luego volvió a comenzar con humildad.

De ahí que, exhortó al clero de Roma a la felicidad de las lágrimas y a experimentar esa “buena tristeza” cuando Dios amenaza con su ausencia para luego volvernos a realizar don de su presencia, y resaltó las consecuencias positivas de toda experiencia dolorosa. Israel, como se detalla en el Libro del Éxodo, adquirió una nueva madurez, asimismo es mucho más lúcido en la entendimiento de los auténticos peligros del camino:

Esto es bueno: tener algo de miedo de nosotros mismos, de nuestra omnipotencia, de nuestra astucia, de nuestro encubrimiento, de nuestro doble juego. Si es viable, tened más temor de eso que de las víboras, pues eso es un auténtico veneno… Y así el pueblo se encontraba más unido cerca de Moisés y la Palabra de Dios que él proclamaba. La experiencia del pecado y del perdón de Dios fue lo que dejó a Israel transformarse un poco más en Pueblo de Dios.

Evita maquillar el alma

Francisco asimismo meditó sobre la experiencia de confesar el pecado que frecuentemente escondemos no solo a Dios, sino asimismo al sacerdote e incluso a nosotros mismos:

La cosmética ha avanzado bastante en este sentido: somos especialistas en ocasiones de maquillaje… “Sí, pero no por mucho tiempo, si comprendes…”. Y una medida pequeña de agua para lavar los productos cosméticos nos viene bien a todos, para ver que no somos tan bonitas: somos feas, feas en nuestras cosas asimismo. Pero sin desesperación, ¿no? porque hay un Dios clemente y misericordioso.

el pecado deforma

El Papa invitó luego a curas y obispos a predicar en este tiempo de Cuaresma el cariño con pasión y receloso que Dios tiene por su pueblo, pero asimismo a ser siendo conscientes de su papel en la Iglesia: el de efectuar un servicio generoso a la obra de reconciliación de Dios. . Los exhortó a un diálogo franco con Cristo, como hombres y no cobardes. Les solicitó que no se tengan en cuenta gestores del pueblo, sino más bien servidores que no aceptan la corrupción. Un todo con los hermanos, con la red social, dispuestos a batallar por el pueblo. Entonces denunció la actitud de aquellos curas que charlan mal de los obispos de su pueblo y todos esos lacerantes males que empañan la imagen de la Iglesia:

El pecado nos deforma, y experimentamos lastimosamente la experiencia humillante cuando nosotros mismos, o alguno de nuestros hermanos sacerdotes u obispos, caemos en el abismo sin fondo del vicio, la corrupción o, peor aún, el crimen que destroza la vida de los demás.

El escándalo de los abusos

Y en esta perspectiva, Francisco no dejó de mencionar, aun con dolor y amargura, el grave pecado de abuso cometido por integrantes del clero. “Lamento compartir con vosotros el mal y el sufrimiento inaguantables –prosiguió el Papa– que causan en nosotros y en todo el cuerpo eclesial la ola de escándalos de la que están llenos los jornales de todo el mundo”.

Es evidente que el verdadero sentido de lo que está pasando hay que buscarlo en el espíritu del mal, en el Enemigo, que actúa con la intención de ser dueño del mundo, como mencioné anteriormente en la liturgia eucarística en el final de la reunión del la protección de los menores en la Iglesia. Aun de esta forma, ¡no debemos desanimarnos! El Señor está purificando a su Marido y nos está convirtiendo a todos a Él. Nos está haciendo pasar la prueba a fin de que entendamos que sin Él somos polvo. Nos está salvando de la hipocresía, de la espiritualidad de las apariencias.

El arrepentimiento, el comienzo de la santidad

Dios -añadió el Papa- sopla su Espíritu para restaurar la hermosura de su Esposo, pero el arrepentimiento es fundamental, o más bien, es el comienzo de nuestra santidad. De ahí que, solicitó a los sacerdotes de Roma que no teman dedicar su historia al servicio de la reconciliación entre Dios y los hombres, si bien la vida de un sacerdote de manera frecuente puede estar marcada por incomprensiones, sufrimientos y, a veces, persecuciones y errores.

Las laceraciones entre hermanos de nuestra red social, el rechazo a la Palabra evangélica, el desprecio por los pobres, el resentimiento alimentado por reconciliaciones que nunca se generaron, el escándalo causado por el accionar vergonzoso de ciertos hermanos, todo lo mencionado puede desvelarnos y dejar nosotros impotentes. En cambio, creamos en la guía tolerante de Dios, que hace las cosas a su tiempo, ensanchemos nuestro corazón y nos pongamos al servicio de la Palabra de la reconciliación.

Cuaresma de Caridad

Francisco concluyó invitando a los integrantes del clero romano a soliciar perdón a Dios y a sus hermanos y hermanas por cada pecado que haya minado la comunión eclesial y sofocado el dinamismo misionero: “ustedes son los primeros en soliciar perdón”, ha dicho el Pontífice, mientras que relanzó el acompañamiento a la Campaña de Caritas Diocesana “Como en el cielo, de este modo en la tierra” para vivir una Cuaresma de caridad y contestar a todas las maneras de pobreza, acogiendo y apoyando a los necesitados.

Esperamos que le gustara nuestro articulo Papa al Clero de Roma: Vivir al servicio de la reconciliación
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios