Palabra de Dios Domingo 2021: El Papa pide a la gente que se apague

Vaticano, 24 de enero. 21/09:15 am (ACI).- El Papa Francisco animó el segundo domingo de la Palabra de Dios a solicitarle al Señor “la fuerza para apagar la televisión y abrir la Biblia”.

Así lo señaló el Beato Padre este 24 de enero en la homilía que preparó para la Misa dominical de la Palabra de Dios, texto que fue leído por el Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, Monseñor Rino Fisichella, cuando el Papa no pudo festejar la Eucaristía gracias a fuertes dolores causados ​​por la ciática.

Durante la Misa, celebrada en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, se efectuó el rito de “entronización de la Palabra” tras la lectura del Evangelio y entre los lectores se encontraba asimismo una mujer ciega que leyó el artículo en braille .

En la homilía, el Papa escribió que el hilo conductor del mensaje de Jesús era que “Dios está cerca” y subrayó que “Su Reino ha llegado a la tierra. Dios no está, como a menudo nos encontramos tentados a pensar, en los cielos, lejos, separado de la condición humana, sino más bien con nosotros. El tiempo de lejanía terminó en el momento en que se realizó hombre en Jesús. Desde entonces, Dios está muy cerca; Él nunca se apartará ni se cansará de nuestra humanidad”.

En este sentido, el Papa explicó que, tal como el núcleo del anuncio de Jesús es que “Dios está cerca”, asimismo ha de ser “la constante de la vida y del anuncio cristianos” y añadió que “frente todo hay que creer y comunicar que Dios se ha acercado a nosotros, que hemos sido perdonados, ‘misericordiosos’ y lo seguiré siendo’”.

“La Palabra de Dios nos deja tocar esta cercanía con nuestras manos, ya que –como afirma el Deuteronomio– no está lejos de nosotros, sino es muy cerca de nuestro corazón. Es el antídoto contra el miedo a enfrentarse solo a la vida. En efecto, el Señor, mediante su Palabra, consolaesto es, queda con quién está solo. Hablando con nosotros, nos recuerda que estamos en su corazón, somos preciosos a sus ojos, estamos guardados en la palma de sus manos”, advirtió el Papa.

Asimismo, el Santo Padre recordó que la Palabra de Dios “es Palabra de consolación, pero también de conversión”, por el hecho de que “con su proximidad se acaba el tiempo de dejar a Dios y a los demás en la distancia, se acaba el tiempo en que cada uno sólo piensa en sí mismo y avanza por sí mismo” y añade que “eso no es católico, pues el que experimenta la cercanía de Dios no puede espantar al prójimo, no puede dejarlo distante en la indiferencia”.

En este sentido, el Papa destacó que “quien frecuenta la Palabra de Dios, obtiene cambios saludables en su vida: descubre que la vida no es un tiempo para protegerse de los demás y protegerse a sí mismo, sino una oportunidad para salir al acercamiento del resto en el nombre de este Dios próximo”.

Además, el Beato Padre resaltó que la Palabra de Dios tiene una “fuerza universal” que “consigue a todos en cada uno de los ámbitos de su vida” para que todos puedan “recibir su Palabra y encontrarla en lo personal” y subrayó que “Jesús charla de Dios en el corazón de la sociedad humana, a todos, adondequiera que estén. Y no habla en tiempos y tiempos preestablecidos: ‘pasando por el mar’, charla a los pescadores mientras que ‘echan las redes’. en los lugares y tiempos mucho más ordinarios”.

“De esta forma nos trata el Señor: nos busca donde nos encontramos, nos ama tal como somos y acompaña pacientemente nuestros pasos. Como esos pescadores, asimismo nos esperará en los sitios de nuestra vida. Con su Palabra quiere hacernos cambiar de rumbo, no limitándonos ya a matar el tiempo, sino más bien a remar mar adentro con él”, añadió el Papa.

De este modo, el Beato Padre invitó: “no renunciemos a la Palabra de Dios. Es la carta de amor redactada para nosotros por Aquel que nos conoce como nadie: al leerla, escuchamos nuevamente su voz, vislumbramos su rostro, nos llega su Espíritu. La Palabra nos acerca a Dios: no la dejemos lejos”.

Por último, el Papa volvió a soliciar: “Llevémoslo siempre y en todo momento con nosotros, en el bolsillo, en el celular; reservémosle un lugar digno en nuestros hogares. Pongamos el Evangelio en un lugar donde recordemos abrirlo todos los días, quizás al principio y al final del día, de tal modo que, en la mitad de tantas palabras que llegan a nuestros oídos, cualquier versículo del La palabra de Dios llega a nuestro corazón”.

“Para lograr esto, pidamos al Señor la fuerza para apagar la televisión y abrir la Biblia, para apagar el celular y abrir el Evangelio. En este Año Litúrgico nos encontramos leyendo el Evangelio de Marcos, el más sencillo y corto. ¿Por qué no hacerlo también en privado, meditando un pequeño pasaje cada día? Nos va a hacer sentir cerca del Señor y también infundirá valor en el sendero de la vida”, concluyó el Papa en su homilía.

Al final de la Misa, Monseñor Rino Fisichella, en representación del Santo Padre, entregó la Biblia a varias personas, entre ellas un deportista con su familia, un estudiante del Centro Bíblico, 2 catequistas, 2 jóvenes recién comprobados, un seminarista de Sudán Sur preparándose para el ministerio de los lectores, un médico especialista en enfermedades infecciosas y un ciego, que recibió el Evangelio de Marcos en braille.

Publicado inicialmente en ACI Press. Traducido y adaptado por Natalia Zimbrão.

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