Orar con el Papa Francisco en marzo

Orar con el Papa Francisco en marzo

La intención de oración del Papa Francisco durante el mes de marzo es que la Iglesia pueda apreciar la urgencia de la formación en el discernimiento espiritual, tanto a nivel personal como comunitario.

La reflexión de este mes es de la homilía del Papa Francisco en la Misa matutina del 26 de noviembre de 2013.

En la homilía de la Santa Misa, el Papa comentó la lectura del día del Evangelio de san Lucas (Lc 21, 5-11), en la que Jesús profetiza la destrucción del templo. Al notar el énfasis del Evangelio en la destrucción y el fin de los tiempos, el Papa observó que cada uno de nosotros y toda la humanidad nos dirigimos hacia el fin de los tiempos. “Un cristiano es un hombre o una mujer que sabe vivir el momento y también sabe vivir el tiempo”, dijo.

El “momento”, observó el Papa Francisco, es lo que tenemos entre manos en este momento. “Quizás podamos sentir que somos los dueños del momento”. “Pero”, agregó, “es una trampa creer que somos dueños del tiempo. El tiempo no es nuestro. El tiempo es de Dios…. Puede que seamos dueños del momento, pero solo hay un Soberano en el tiempo: Jesucristo. Por eso, el Señor nos aconseja: ‘Mirad que no seáis descarriados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: ¡Yo soy! y ¡El tiempo está cerca! No vayáis en pos de ellos’ (Lc 21, 8-9), no os dejéis engañar por la confusión».

¿Cómo es posible evitar ser descarriado? Mediante la oración y el discernimiento, dijo el Papa. “Jesús amonesta a los que no supieron discernir el momento presente”, citando como ejemplo la parábola de la higuera (Mc 13,29-29), en la que Jesús reprende a los que son capaces de percibir la llegada de la primavera en el florecimiento de la higuera y, sin embargo, son incapaces de reconocer los signos de los tiempos.

El discernimiento, dijo el Papa Francisco, nos ayuda a “reconocer signos verdaderos y saber el camino que debemos tomar en este momento”. Y la oración es necesaria para vivir bien cada momento. “Sin embargo, el único Señor y Amo del tiempo es Dios”, dijo, y no hay nada que podamos hacer al respecto. “No hay virtud humana que tenga el menor poder para ejercer influencia en el tiempo. La única virtud que puede ayudarnos a afrontar el misterio del tiempo nos la debe dar el Señor: es la esperanza”.

Por eso, el Papa recomendó la oración, el discernimiento y la esperanza. “De esta manera”, dijo, “el cristiano es capaz de moverse por el camino del momento, con oración y discernimiento. Pero espera en el Señor mientras espera el fin de los tiempos. Hombres y mujeres del momento y de la época, de oración y de discernimiento y de esperanza”.

El Papa Francisco concluyó: “Que el Señor nos conceda la gracia de caminar en la sabiduría. También esto es un don: esa sabiduría que, en el momento, nos lleva a orar y discernir y que, en el tiempo, es el mensajero de Dios que nos ayuda a vivir con esperanza”.