Obispo brasileño que vivió en Pemba: Los últimos años han sido

OFICINA CENTRAL, 23 de febrero. 21/12:35 pm (ACI).- Luego de cerca de 20 años como misionero en África, de los cuales siete y medio como obispo de Pemba (Mozambique), Dom Luiz Fernando Lisboa vuelve a Brasil, pero afirma que lo vivido en En su memoria van a quedar grabadas las tierras africanas, en especial los últimos tres años de guerra en la provincia de Cabo Angosto, que para él fue “una experiencia de cruz”.

“Mi paso por la diócesis de Pemba fue para mí un enorme aprendizaje. Siempre y en todo momento quise trabajar en África como misionero y Dios me concedió esa felicidad”, dijo el prelado brasileño en una llamada telefónica a la Fundación Pontificia Contribuye a la Iglesia Necesitada (ACN) en Portugal.

El pasado 11 de febrero, el obispo fue designado por el Papa Francisco como obispo de Cachoeiro de Itapemirim (ES), diócesis donde tomará posesión el 20 de marzo. Sin embargo, resaltó que en ámbas décadas que pasó en África aprendió y cambió bastante.

“Cuando cambiamos de rincón, de lugar, tenemos que reaprender, volver a iniciar, debemos respetar a las personas, la civilización, los lenguajes, la forma de ser y ser y eso nos enriquece. Estoy seguro de que recibí considerablemente más de lo que di”, ha dicho y garantizó: “África nunca me dejará”.

De todo este período, los últimos tres años fueron destacables para el Prelado, en el momento en que la provincia de Cabo Angosto fue alterada por atentados terroristas que cobraron intensidad singularmente en 2020 y que, hasta el momento, dejaron un saldo de más de 2.000 muertos y más de 600.000 alejado.

“Fue una experiencia realmente fuerte, una experiencia de cruz, una experiencia de mal”, expresó Dom Lisboa, según el que todo lo vivido le dejó también testimoniar la generosidad de la gente.

“Pude sacar muchas enseñanzas de esta guerra. La principal es la excelencia de este pueblo que es pobre, pero que es muy solidario. Vi muchas historias, escuché muchas historias, vi muchas situaciones y me di cuenta de cuánto, incluso en la pobreza, podemos ayudar, tenemos la posibilidad de comunicar, comunicar”, dijo.

Según él, “en ese tiempo de guerra, cada familia que no se encontraba apartada acogía a una o 2 o hasta tres familias desplazadas, en su casa, en su patio trasero, compartiendo lo poco que tenían con los que no tenían nada y aún estaban agobiados. , en sendero, sin norte”.

Por eso, apuntó, “pienso que esta experiencia de la gente de Cabo Angosto quedará siempre y en todo momento marcada en mi vida”.

Dada esta escalada de violencia en Cabo Delgado, Dom Luiz Fernando Lisboa surgió como la voz del pueblo, buscando alertar al mundo sobre la situación de guerra en Mozambique. En este momento, tras su ascenso en la diócesis brasileña de Cachoeiro de Itapemirim, el prelado dice que debe seguir ayudando a la población del país africano.

A pesar de los mucho más de 8.000 kilómetros entre las dos localidades, Dom Lisboa expresó su deseo de ser como un “embajador” de Pemba en el planeta.

“Por mi intención, voy a hacer esto, pero solo lo voy a hacer si el Obispo que viene, como el Obispo de Pemba, quiere que lo haga, para ayudarlo… Siempre y en todo momento estaré listo. Siempre libres a ayudar, cooperando con la Diócesis y con esta gente”, ha dicho.

En cuanto a la decisión del Papa Francisco de trasladarlo a Cachoeiro de Itapemirim, el Prelado dijo estar “relajado”. Como explicó, “la misión es de Dios, no nuestra. Somos solo instrumentos de Dios”.

“En la Iglesia, entre las peculiaridades del misionero y más que nada del religioso, pues yo también soy de vida religiosa, es la itinerancia. Jamás nos instalamos en un solo sitio. Somos trasladados a donde la Iglesia nos necesita, a donde Dios nos manda, y siempre debemos estar completados para desarmar nuestra carpa e instalarla en otro lugar”, dijo.

Entonces agregó que, “en ese instante el Papa Francisco entendió que sería mejor para mí irme a trabajar a otro lado y lo acogí y le agradecí todo el apoyo que nos dio, todo el compromiso que tuvo para asistirnos y toda la preocupación que tuvo y tiene por Cabo Angosto, por el hecho de que aparte de rezar quiere continuar ayudando a esa gente”.

En lo que se refiere a la asistencia internacional a la población de Cabo de Angosto, Monseñor Luiz Lisboa destacó el acompañamiento recibido de la Fundación ACN. Según él, de la Fundación Pontificia y de quienes cooperaron con ella “recibimos carros para los misioneros, ya recibimos ayuda para la capacitación de sacerdotes y seminaristas, para retiros, ayuda de subsistencia para hermanas, proyectos, ahora en tiempo de guerra , para la alimentación de la población alejada, proyectos de compra de material agrícola para los alejados”.

Además de esto, recordó que hay “ciertos proyectos en pleno avance”. “En este tiempo de guerra” en Mozambique, dijo, ACN estuvo prestando asistencia con “varios pequeños proyectos que han tolerado a nuestro personal misionero trabajar y llevar contribuye a las víctimas de esa guerra”.

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