Necesitamos limpiar el corazón de la falsa seguridad, pide el

ERBIL, 07 mar. 21/02:59 pm (ACI).- En este tercer domingo de Cuaresma, el Papa Francisco animó a las personas a adecentar sus corazones de las falsas seguridades que los contaminan, como la hipocresía, el poder o el dinero.

“El corazón ha de ser limpiado, puesto en orden, purificado. ¿De que? De las falsedades que la manchan, de los simulacros de hipocresía. Todos los contamos. Son patologías que dañan el corazón, que manchan la vida, la vuelven hipócrita”, dijo el Beato Padre en la homilía de la Misa que presidió este domingo en el estadio Franso Hariri, en Erbil, en el Kurdistán iraquí.

“Necesitamos ser purificados de nuestras falaces seguridades, que cambian la fe en Dios por cosas que pasan, por las conveniencias actualmente. Requerimos que las recomendaciones deplorables del poder y el dinero sean barridas de nuestros corazones y de la Iglesia”, resaltó.

El Papa Francisco explicó después que “para adecentar el corazón, requerimos ensuciarnos las manos: sentirnos causantes y no quedarnos de brazos cruzados mientras que nuestro hermano y nuestra hermana padecen. Pero, ¿cómo purificar el corazón? Solos, no somos capaces; requerimos a Jesús. Él tiene poder para vencer nuestros males, curar nuestras enfermedades, restaurar el templo de nuestro corazón”.

Con en comparación con Evangelio de este domingo en el que Jesús expulsa a los mercaderes del templo, el Santo Padre dijo que “Jesús logró un acto tan fuerte, tan provocador” porque “el Padre lo envió a purificar el templo: no solo el templo de piedra, sino más que nada el de nuestro corazón”.

“Ya que Jesús no aceptó que la vivienda de su Padre se transformara en un mercado (cf. Jo 2,16), por eso desea que nuestro corazón no sea un lugar de tumulto, desorden y confusión”.

El Papa advirtió después contra “la trampa de pensar que debemos probar a el resto que somos fuertes, que somos sabios; en la trampa de construir falsas imágenes de Dios, que nos dan seguridad (cf. Ex- 20, 4-5)! En realidad, es todo lo opuesto. Todos requerimos el poder y la sabiduría de Dios revelados por Jesús en la cruz”.

El Papa Francisco asimismo explicó que “Dios no nos deja fallecer en nuestro pecado. Aun cuando le damos la espalda, nunca nos deja solos. Búscanos, ve tras nosotros para llamarnos al arrepentimiento ahora la purificación”.

“El Señor desea que nos salvemos y seamos templo vivo de su amor, en la fraternidad, el servicio y la clemencia”, aseguró.

El Santurrón Padre también afirmó que “Jesús no solo nos limpia de nuestros errores, sino que también nos hace participantes de su propio poder y sabiduría. Nos libera de una manera de entender la fe, la familia, la red social que divide, enfrenta y excluye, a fin de que podamos construir una Iglesia y una sociedad abierta a todos y solícita por nuestros hermanos y hermanas más necesitados”.

“Y al tiempo nos hace más fuerte entender resistir la tentación de vengarnos, que nos sumerge en una espiral interminable de represalias”, añadió.

El Papa indicó asimismo que “el Señor promete que puede, con el poder de su Resurrección, sacarnos a nosotros ahora nuestras comunidades de las ruinas ocasionadas por la injusticia, la división y el odio. Es la promesa que celebramos en esta Eucaristía”.

“Con los ojos de la fe, reconocemos la presencia del Señor crucificado y resucitado en medio de nosotros, aprendemos a acoger su sabiduría liberadora, a reposar en sus lesiones y a conseguir curación y fuerza para servir a su Reino que viene a nuestro mundo” , apuntó.

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