Los Dolores de Nuestra Señora

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Los Dolores de Nuestra Señora

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A Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora recuerda los primordiales dolores que sufrió la Virgen María en su historia terrena, acabando en la pasión, muerte y sepultura de su Divino Hijo. Y es en la Cruz que la Madre de Jesús se convierte en Madre de todos los hombres y del Cuerpo Místico de Cristo: la Iglesia Católica. Unirse a los dolores de María es asimismo sumarse a los dolores de Nuestro Señor Jesucristo. Donde está la madre, también está el Hijo.

1er. Mal – Presentación de mi Hijo en el templo

En este primer dolor veremos de qué manera mi corazón fue traspasado por una espada, cuando Simeón profetizó que mi Hijo sería la salvación de varios, pero también serviría para la ruina de otros. A La virtud que aprenderás en este mal es la de la santa obediencia..

Al oír esta profecía, María se sostuvo firme en la fe, confiando en el Señor: “En ti confío”. Los que confían en Dios nunca se confundirán. En tus inconvenientes, en tu angustia, confía en Dios y jamás te arrepentirás de esa seguridad. Incluso adelantando el dolor y el sufrimiento en la búsqueda de realizar la voluntad de Dios, permanezcamos firmes y confiados en el Señor.

2do. Dolor – La escapada a Egipto

Tras el nacimiento de Jesús, el rey Herodes deseó matarlo y, de ahí que, un ángel del Señor se le apareció a San José y le dijo: “Levántate, toma al niño ahora su madre y huye a Egipto; quédate ahí hasta que yo te diga. Obediente, “José se levantó durante la noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto”. (Mt 2, 13-14).

Unidos al mal que María sintió en aquella ocasión, pidamos fuerzas y gracias para aguantar con paciencia los dolores de nuestra vida, y a guardarse de los errores. Unámonos a muchos que sufren persecución y se ven obligados a huir de sus países.

3er Mal – Pérdida del Niño Jesús

El mal de María por la pérdida de Jesús fue sin duda entre los más amargos; porque entonces estaba tolerando lejos de su Hijo, y su humildad le logró opinar que Él se había apartado de ella por alguna desidia de su parte. Que este dolor nos consuele en las desolaciones espirituales, y nos enseñe a buscar a Dios.si en algún momento para nuestra desgracia lo perdemos por nuestra culpa.

Aquí nos sumamos a tantas situaciones de familias que “pierden” a sus hijos en tantas dependencias y situaciones. Solo al volver al Señor en representación del templo van a ser encontrados de nuevo.

4to. Mal – Doloroso acercamiento camino al Martirio

Entre los momentos mucho más enternecedores de la Pasión es el acercamiento de Jesús con su Madre camino del Martirio. En aquella ocasión, el trueque de miradas con el Hijo, la entendimiento de las atrocidades que sufría, todo causó un inmenso dolor en el Corazón de Su Madre. Unidos al mal que sintió María en esta ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todas las penas de nuestra vida, y para mantenernos apartados del pecado.

Nos unimos al dolor de tantas madres que intercambian miradas con sus hijos que cargan con tantas cruces y tantos dolores en el planeta de el día de hoy. Aprendamos a padecer en silencio, como sufrieron María y Jesús en este doloroso acercamiento sendero del Suplicio.

5to. Dolor – Al pie de la Cruz

María acompañó de cerca todo el padecimiento de Jesús en la Cruz, y contempló de pie su muerte: “junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena” (Jn. 19, 25) . Tras tres horas de tormentosa agonía, Jesús muere. María, sin dudar ni un solo instante, aceptó la intención de Dios y, en su doloroso silencio, entregó su inmenso mal al Padre, pidiendo, como Jesús, el perdón de los delincuentes.

¡Cuántas ocasiones de cruces y de muerte en nuestra sociedad! ¡Inseguridades, injusticias, maldades, maldiciones! ¡Cuántos dolores padecemos! Unidos a María, pongámonos parado ante la Cruz.

6to. Mal – Una lanza traspasa el Corazón de Jesús

Consideremos de qué manera, después de la muerte del Señor, 2 de sus acólitos, José y Nicodemo, lo bajaron de la cruz y lo depositaron en los brazos de la Madre afligida, que lo recibió con ternura y lo estrechó contra su pecho. El instante retratado en las imágenes de Nossa Senhora da Piedade nos enseña el cariño de una madre en el momento en que ve en sus brazos a su hijo sin vida.

Es unidad con tantas ocasiones que la Iglesia, como madre que es, ve a sus hijos sin vida en sus brazos, así sea por los pecados, la injusticia o la persecución. Con exactamente la misma valentía y fe de María, vivamos estos instantes difíciles de este siglo convulso.

7mo. Mal – Jesús está enterrado

Consideremos cómo la Madre Dolorosa deseó acompañar a los acólitos que llevaron a Jesús muerto al sepulcro. Después de haberlo depositado con sus propias manos, se despide definitivamente del Hijo y de su tumba, y vuelve a casa con las cuestiones que toda madre se hace, al mismo tiempo que se sumerge en el secreto de Dios. Asimismo nosotros, a imitación de María, cerramos nuestro corazón en el santo tabernáculo donde reside Jesús, ya no fallecido, sino más bien vivo y realmente como está en el cielo.

Pero tratemos de hallarlo también en la persona de nuestros hermanos y hermanas, singularmente en los mucho más pobres que nos asisten a conocer que vive y está entre nosotros.

Cuánto mal pasó y soportó María, y estuvo siempre al lado de su Hijo. María es un caso de muestra de acólito leal y misionero. Ella es la que experimenta el mal en la esperanza de la Resurrección.

Dom Orani João, Cardenal Tempesta, Arzobispo Metropolitano de São Sebastião do Rio de Janeiro

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Esperamos que le gustara nuestro articulo Los Dolores de Nuestra Señora
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios