Las Obras Misionales Pontificias de España lamentan la

MADRID, 23 de marzo. 21 / 11:06 am (ACI).- A las múltiples críticas de la Iglesia y de los científicos españoles a la novedosa ley de eutanasia, se aúna la del directivo nacional de las Proyectos Misionales Pontificias (POM), p. José María Calderón, quien lamentó que no valga la pena cuidar la vida hasta el final.

“Es una lástima que, en nuestro planeta creado, con muchos más elementos materiales y sanitarios, la vida de una persona no merezca ser cuidada hasta el desenlace, y se escoge -como si tuviéramos la llave de la vida o la muerte- en el momento en que la vida de un enfermo ahora no tiene valor ni sentido”, dijo el p. Calderón en nota publicada el primer día de la semana 22 de marzo.

La ley de eutanasia fue aprobada el jueves 18 por el Congreso de los Miembros del congreso de los diputados, con 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones; y va a entrar en vigor en junio.

La controvertida ley permite que un tercero, un familiar o incluso un médico, estable la solicitud de eutanasia, si el paciente no puede expresarse.

Asimismo, prioriza la eutanasia en menoscabo de los cuidados paliativos en pacientes con enfermedades graves. Además de esto, debido a sus criterios vagos y generales, la ley, en la práctica, puede aplicarse en un elevado número de casos sin control alguno.

El directivo del PMS en España ha señalado que “la ley que el Congreso español aprobó la semana pasada sobre la eutanasia y el suicidio asistido es una prueba más de que el hombre, para nuestra sociedad, tiene valor en la medida en que es útil, tal es así que quienes lo padecen, además al no tener acompañamiento y asistencia para vivir estos instantes en paz y sintiéndose amados, les tienen la posibilidad de eliminar la vida”.

El sacerdote recordó que “la Iglesia, con sus misioneros, acoge muchas veces heroicamente a bastante gente que padecen patologías terribles, incurables y fatales”.

Estas personas son atendidas “con el cariño de quien tiene en sus manos la oportunidad de que el enfermo se sienta amado y, por tanto, valorado y digno”.

“Estos misioneros nos enseñan que la vida merece la pena en el momento en que se convierte en servicio, preocupación, entrega a el resto, en especial a los más necesitados y desfavorecidos”, aseguró el p. Calderón.

Al final de su intervención, agradeció a la Iglesia ahora los misioneros que están en países lejanos, “por darnos esta lección de humanidad y caridad hacia esos a quienes lo único que podemos dar es amor”. “La única cosa, pero es lo que todos necesitamos”, concluyó.

El 18 de marzo, en el momento en que se aprobó la ley, los obispos españoles criticaron la actuación de los miembros del congreso de los diputados e hicieron un llamamiento a fomentar la objeción de conciencia para los médicos que no deseen participar en el suicidio asistido.

“Lamentablemente se buscó una solución para eludir que el padecimiento provoque la desaparición de los que padecen. Es dramático que en España mueran con mal 60.000 personas cada año, hecho que se puede remediar con una correcta política de cuidados paliativos”, ha dicho a la radio local el secretario general, monseñor Luis Javier Argüello.

La Asociación De españa de Bioética y Ética Médica (AEBI) también expresó “su total disconformidad con la Ley de Eutanasia aprobada en España”, por ser “injusta y contraria al bien común de la sociedad española”.

Denunció que hablamos de “una imposición ideológica regresiva, que vulnera los derechos de los ciudadanos, el ‘ethos’ de las profesiones sanitarias y deja desamparados a los más enclenques”.

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