¿La solución es despenalizar el aborto? Reflejo de

¿La solución es despenalizar el aborto? Reflejo de

La ley que penaliza el aborto provocado está al servicio de un valor muy alto, que es la vida del niño por nacer, su primer y mucho más primordial derecho.

Cardenal Odilo Pedro Scherer – São Paulo

Las audiencias públicas promovidas por el Supremo Tribunal Federal (STF) sobre el aborto brindaron rincón a muchas manifestaciones a favor o en contra de la despenalización del aborto voluntario. Tras percibir a la sociedad, la Corte Suprema debe contestar a la pregunta de si los productos 124 y 126 del Código Penal, que tipifican el aborto como delito y prevén las sanciones que corresponden, son o no contrarios a la Constitución de 1988.

Deseo participar en esta reflexión y soliciar al lector que me dé crédito por su lectura. Como cardenal de la Iglesia Católica, podría tratar el aborto desde un punto de vista ética y religioso; pero aquí pretendo pensar solo con argumentos que también tienen la posibilidad de ser compartidos por quienes no tienen exactamente la misma fe religiosa.

La razón de ser de las leyes es la conservación de valores y bienes de alto valor. El bien familiar privado y público es un valor a ser conservado por la ley, y el atentado contra él transporta al legislador a predecir la ley que tutela este bien y ordena al juez utilizar sanciones que penalicen a quienes irrespeten el patrimonio legítimo. Y no pensamos que eso sea raro. De esta forma, hay leyes para regular el tránsito y sancionar a los infractores; leyes para preservar el medioambiente y sancionar a quienes no las respeten. Y no hay necesidad de ir más allá en este razonamiento. ¿Alguien piensa que la app de la ley al criminal es una injusticia contra él?

El feto humano, desde su concepción, ya es un ser humano.

La ley que penaliza el aborto provocado está al servicio de un valor muy alto, que es la vida del niño por nacer, su primer y mucho más primordial derecho. Soy muy consciente de que hay distintas percepciones sobre el comienzo de la vida humana. Considero que el feto humano, desde su concepción, ya es un humano, sujeto de derechos. No puedo pensar que se regresa “humano” solo en una época posterior de su desarrollo en el vientre de la madre. La mujer, desde la más iletrada hasta la mucho más alfabetizada y conocedora de los misterios de la ciencia, cuando escucha la noticia del inicio de un embarazo, exclama “¡Estoy esperando un hijo!”. ¿Y quién diría que no es de este modo o que está iniciando la gestación de un “algo” indefinido, que sólo después, después, se convertirá en su hijo, en un ser humano como ella? El embrión es humano desde el primer instante de su gestación. Si no lo fuera, no habría ley, ni Constitución de ningún país, con la capacidad de hacerla “humana”, en un tiempo posterior. No es una concesión de la ley; es un hecho de la naturaleza, que antecede a la propia legislación positiva.

Se argumenta que el bebé por nacer aún no estaría sujeto a exactamente los mismos derechos que los ya nacidos y los mayores, y esto es verdad. No obstante, siendo “humano”, ya tiene derecho a la protección de los adultos y leyes que le aseguren derechos proporcionales a su condición, como la salud, la protección contra la violencia y, sobre todo, el derecho a la vida. Es desde la percepción más elemental de la condición humana que los mayores resguardan y defienden a los seres humanos mucho más débiles e indefensos, como es la situacion de los pequeños desde temprana edad. Sería cínico y también inhumano no reconocer la dignidad humana del niño por nacer y aprobar reacciones violentas contra él, singularmente la idea de quitarle la vida.

Claramente, pienso que solo con una condición el aborto podría ser visto con indiferencia por la sociedad y sus leyes: solo si el bebé, en cualquier etapa de su gestación, no era un ser humano. Pero, ¿quién podría decir eso sin ocultar la realidad científica más elemental? Siendo el niño por nacer un ser vivo de la misma especie que quien lo produjo, el aborto interesa a la sociedad en su conjunto y corresponde a la comunidad humana civilizada legislar y velar por su aplicación, cuando se trata de resguardar y defendiendo a los inocentes e indefensos. En caso contrario, deja de ser civilizado y humano.

Preservar el “valor”, que es la vida

¿Entonces el aborto debe seguir tipificado como delito en el Código Civil? Mi contestación surge como una nueva pregunta: ¿hay alguna forma de proteger y proteger el “valor”, que es la vida del no nacido, sin que exista una ley expresa que lo establezca y que además prevea sanciones para todos los que, directa o indirectamente, , provocar el aborto voluntariamente? El objeto de la ley no es, frente todo, sancionar a la mujer que lo hace, sino resguardar a su hijo ya ella misma. ¿Hay alguna otra posibilidad de conseguir este objetivo que no sea a través de una ley correcta, contraria al aborto?

La mujer preñada asimismo debe contar con la protección de la sociedad por medio de una legislación correcta y políticas que la implementen de manera efectiva. Pero el precio de la falta o ineficacia de leyes que aseguren la dignidad y los legítimos derechos de la mujer nunca debe recaer sobre su inocente y también indefenso hijo.

Asimismo se argumenta que la ley que tipifica el aborto voluntario como delito limita los derechos fundamentales de las mujeres y atenta contra su autonomía, dignidad e integridad física y psíquica. Con sinceridad, no me semejan argumentos que justifiquen la desprotección legislativa del feto. No es hermoso y no es apropiado ver a un hijo como un “atacante” de su madre…

Los inconvenientes relacionados con los derechos y la dignidad de la mujer pueden y tienen que resolverse sin eliminar la vida a los bebés por nacer. La maternidad no es una patología ni una mácula en la dignidad de la mujer. Su libertad es hermosa, pero asimismo está relacionada a la responsabilidad que le corresponde. El embarazo inesperado se puede impedir con los medios correctos, especialmente con educación e información. La carencia de condiciones económicas para criar a los hijos debe ser tratada con responsabilidad y la mujer que se convierte en madre tiene derecho al apoyo de la sociedad para conducir bien a su hijo en la vida. Pero la pobreza injusta de varios no puede ser argumento para eliminar a los inocentes e indefensos. Las supuestas cifras de abortos clandestinos y los gastos de las complicaciones resultantes deben tener una solución que, francamente, no puede ser la legalización de la matanza de bebés aún en el vientre de sus mamás.

Cardenal Odilo Pedro Scherer

Artículo anunciado en el períodico “O Estado de S.Paulo”, ed. 11/08/2018

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Cosas interesantes de saber el significado : Dios