La Santa Sede recorta gastos en 2021 sin recortar personal ni

Vaticano, 12 de marzo. 21/03:17 pm (ACI).- En una entrevista publicada el día de hoy por el portal oficial del Vaticano, Vaticannews, el padre Juan Antonio Guerrero Alves, prefecto de la Secretaría de Economía, enseña que los costos presupuestarios para 2021 son los mucho más bajos de los últimos historia de la Santa Sede, y que los recortes se hicieron sin recortes de salarios ni de personal. Sin embargo, a fin de que las cuentas se cierren a fin de año, la Santa Sede precisará el acompañamiento de los leales.

El pasado 16 de febrero, el Papa Francisco dio nulla osta al presupuesto de la Santa Sede para 2021, propuesto por la Secretaría de Economía y aprobado por el Consejo de Economía. La previsión es de un déficit de prácticamente 50 millones de euros, pero hubiera sido de 80 si no hubiera sido por los peniques de San Pedro, una suerte de fondo de reserva del que puede contar con la Santa Sede.

En su entrevista, el Secretario del Dicasterio para la Comunicación en el Vaticano, Andrea Tornielli, preguntó al p. Guerrero cuánto y cómo influyó la pandemia en los números del año vigente.

“La crisis causada por la pandemia es la causa de este presupuesto restrictivo, en el que los ingresos esperados son muy inferiores a los de 2019, último año sin pandemia. Conque la facturación fue de 307 millones de euros y para este año esperamos un 30% menos, 213 millones. Por otra parte, a pesar de que los gastos presupuestarios son los más bajos de la historia reciente de la Santa Sede -al menos desde que hay la Secretaría de Economía- no es posible reducirlos en la misma medida que los ingresos, sosteniendo íntegra la misión de la Santa Sede”.

“La reducción total de los costos previstos es del 8%. Si excluimos los gastos de los empleados, que no hemos achicado pues ha sido una prioridad resguardar el empleo y el salario, la reducción sería del 15%”, añadió.

“El Papa Francisco insiste en que ahorrar dinero no significa despedir usados, es muy sensible a la bien difícil situación de las familias. Un momento de desafío financiero no es un momento para rendirse, para tirar la toalla, no es un instante para ser “pragmático”, olvidando nuestros valores. Esto implica que, cuando menos a corto plazo, el 50% de los costos no son flexibles”, explicó el alcalde.

Pie. Guerrero también aseveró que “debido a la situación generada por el COVID, se han designado 5 millones de euros a la ayuda caritativa, mediante la red en todo el mundo de Cáritas, a las necesidades de las Iglesias mucho más desfavorecidas, que se han vuelto más urgentes”.

Tornielli preguntó si la utilización de los fondos del Plot para reducir el déficit es “algo nuevo este año o ahora se hizo y en qué medida”.

Según el jesuita, “es más apropiado decir que los peniques contribuyen a la misión del Santurrón Padre lo que, naturalmente, tiene un costo. Esto no es nada nuevo. Lo más reciente es que tuvimos una sucesión de años en los que las donaciones recibidas -incluidos los peniques- no cubrían los costes de esta misión y, consecuentemente, se consumieron las reservas de Pitch amontonadas en años precedentes”.

“En 2020, gracias a la disminución de los capital, no solo de la Libra, tenemos la posibilidad de deducir -el presupuesto aún no está cerrado- una reducción de reservas de más de 40 millones. Ahora podemos aguardar que vuelva a suceder lo mismo en 2021. Este recurso a las reservas de Obolus en los últimos años hace que la liquidez del fondo Obolus se esté agotando y, con la crisis actual, es muy probable que en 2022 tengamos para recurrir, en determinada medida, a los activos de APSA (Administración de Activos de la Santa Sede). Al tiempo, aguardamos que varios de los flujos de capital que se han desacelerado con la pandemia puedan reanudarse en el momento en que la situación general mejore”.

El tema de la transparencia fue el último abordado en la entrevista con el alcalde de Economía.

Sobre este aspecto, el P. Guerrero afirma: “los leales merecen transparencia, deben entender en qué gasta la Iglesia lo que recibe. Para nosotros es una cuestión de probabilidad. Somos los primeros en tener que demostrar que la ética popular de la Iglesia y los criterios morales que defendemos funcionan y son válidos. Se suele decir que, en la gestión de sus elementos, la Iglesia debe adaptarse a los criterios de todo el mundo… Debemos aspirar a convertirnos en un modelo de referencia internacional”.

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