La Iglesia en Polonia pide que los católicos reciban justicia británica

LONDRES, 21 de enero. 21/10:30 am (ACI).- El presidente de los obispos polacos, monseñor Stanisław Gadecki, pidió al presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, el cardenal Vincent Nichols, unir esfuerzos para socorrer la vida del católico polaco que corre el riesgo de fallecer de apetito, después de que la justicia británica ordenara retirarle los alimentos y la hidratación que lo sostienen con vida.

“En los últimos días, la opinión pública de Polonia se ha visto sacudida por la resolución del Tribunal Supremo británico de dejar de dar comida y agua a un polaco que se encontraba hospitalizado en Plymouth con una lesión cerebral. De hecho, fue condenado a muerte por inanición”, ha dicho el arzobispo Gadecki.

“Me dirijo a Su Excelencia, en mi calidad de Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales, solicitándole su asistencia en este bien difícil tema y que tome medidas para socorrer la vida de nuestro compatriota”, añadió.

En la misiva, Dom Gadecki se refiere al caso del católico polaco reconocido como RS, quien en noviembre de 2020 padeció un infarto y consecuente daño cerebral. Desde ese momento, precisa un sistema de soporte vital para alimentarse y también hidratarse.

Ahora RS está en el Hospital Derriford, en Plymouth, Reino Unido, y su madre y hermanas prosiguen peleando para que la justicia británica no lo condene a muerte, pues en diciembre, tras el permiso de la mujer de RS y sus hijos, la Corte Suprema de Justicia decidió desconectarlo del sistema de soporte escencial, afirmando que “no es lo destacado para él”.

El Prelado recordó el ofrecimiento del gobierno polaco de repatriarlo y proveer lo necesario para garantizar su confort. Asimismo, resaltó los grandes esfuerzos que realizan la madre y las hermanas para salvar la vida de RS.

“Las autoridades de este país aseguraron que cubrirían los costos de tratamiento y transporte. La corte británica no está según el transporte del paciente, ya que el viaje podría poner bajo riesgo su historia”, ha dicho.

La mujer y los hijos de RS, “que viven en Inglaterra, estuvieron según con la resolución” de desconectarlo; por el contrario, “la madre y la hermana, que viven en Polonia y la otra hermana y sobrina del hombre, que viven en Inglaterra” están en contra y han apelado a los mucho más altos escenarios de justicia y derechos humanos sin una contestación favorable, dijo el arzobispo Gadecki. .

La madre y las hermanas de RS han presentado grabaciones de video a la justicia aduciendo que muestran al paciente polaco con actualizaciones en su salud. Además, resaltó que como católica practicante, RS está “en contra del aborto y la eutanasia y no quisiese morir de esta manera”. Pese a esto, la Corte Suprema rechazó sus argumentos.

El arzobispo Gadecki, quien también es vicepresidente de las Conferencias del Consejo Episcopal de Europa (CCEE), recordó que apelaron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, pero este “rechazó su demanda en varias oportunidades, lo que permitió que el hospital seguir con el trámite para quitarle la vida al paciente”.

El Prelado recordó las expresiones de San Juan Pablo II presentes en la Encíclica Evangelium Vitae, en las que el santo advierte que existe una “conspiración contra la vida” que “no se restringe a tocar a los individuos en sus relaciones personales, familiares o grupales, sino que va mucho más allí hasta alcanzar y subvertir, en todo el mundo, las relaciones entre los pueblos y los Estados”.

El Santurrón Padre enseña que “se puede hablar en determinado sentido de una guerra de los poderosos contra los débiles: la vida que requeriría mucho más acogida, amor y cuidado, se considera inútil o se considera una carga insoportable, y, consecuentemente, rechazado de múltiples formas”.

Finalmente, el Pontífice afirma de manera específica que “por su patología, invalidez o, más sencillamente, por su misma presencia, pone en riesgo el confort o los hábitos de vida de los que viven mucho más ventajosamente, tiende a ser visto como un enemigo contra el que hay que defenderse o un enemigo al que hay que remover”.

El Tribunal de Protección del Reino Unido acordó cerrar RS, pese a haber recibido previamente las afirmaciones de los médicos de que RS podría vivir durante cinco años, si bien quizás sin superar “un estado mínimo de conciencia” en el que solamente podía “reconocer la presencia de otro humano”. .

Para el juez, sostener con vida a RS no es lo mejor, en tanto que se encuentra “en un estado que no le da la posibilidad de obtener ningún exitación y que resulta muy incómodo para su mujer e hijos”.

El 14 de enero se publicó una carta de la Corte de Apelaciones, fechada el 13 de enero, comunicando a la madre y hermanas de RS que rechazaban su pedido y que dejaban retirar las sondas de alimentación desde las 6 de la tarde de ese mismo día.

Otros casos afines en Reino Unido

No es la primera oportunidad que la Corte Suprema del Reino Unido falla en pos de desconectar los sistemas de soporte vital para la gente con lesiones cerebrales.

La situacion mucho más reciente es el de Midrar Ali, a quien se le desconectó el ventilador después de que los jueces acordaran con los médicos del St. Mary’s Hospital (Manchester) que el leño encefálico del niño estaba fallecido. No obstante, el criterio usado en la situacion del Reino Unido es discutido y la “muerte del tronco encefálico” no se acepta para el diagnóstico de muerte en muchas partes del planeta.

Los padres del bebé han obtenido pruebas de que su hijo “sigue medrando”. “Sus ojos se mueven. Los he visto desplazarse”, ha dicho el padre, según el diario británico The Guardian.

Comentando con CNA, la agencia de idioma inglés del conjunto ACI, el 26 de febrero de 2020, PhD, bioeticista y directivo de educación en el Centro Católico Nacional de Bioética, el p. Tadeusz Pacholczyk, dijo que la justicia británica tomó la decisión desde un enfoque “poco ortodoxo y cuestionable”, ya que “la muerte del leño encefálico no equivale necesariamente a muerte”, sino más bien a “muerte cerebral total”.

Además, aseguró que “la gente con daño cerebral meritan pleno respeto y participación plena de la dignidad humana, tal como la gente que no tienen el cerebro dañado. Merecen recibir tratamientos razonables (‘proporcionados’) como cualquier otra persona”, agregó.

En este sentido, “la función principal de un hospital no es negociar ‘evaluaciones de valía’ sobre la vida de un tolerante en particular, ni tratar de producir juicios subjetivos sobre la ‘calidad de vida’ de alguien, sino más bien brindar atención a los pacientes y contribuir a facilitar diálogo productivo entre familiares, profesionales médicos y otros para que se puedan prestar intervenciones razonables a los pacientes”.

Otro caso sonado es el de Tafida Raqeeb, que tras padecer un daño cerebral en 2019, fue dada de alta por los médicos y sentenciada por la justicia británica al Royal Hospital de Londres ordenando la retirada del “régimen de soporte vital”. La familia inició una compleja batalla legal para trasladar a su hija de 5 años a un hospital italiano que se ofreció a acogerla.

Tras tantas luchas, la pequeña llegó a Italia para seguir su tratamiento en el Centro Gaslini de Génova y, según la prensa local, unos meses después, el directivo de la UCI neonatal, Andrea Moscatelli, dijo que la pequeña “ahora no requiere un UCI”, que estará en observación y que precisó respiración asistida en su residencia.

La situacion de Tafida “es una prueba de que siempre hay que defender la vida y que toda persona tiene derecho a ser cuidada y ayudada”, dijeron los dirigentes de la organización italiana Pro Vita & Famiglia, el 8 de enero de 2020.

El 30 de julio de 2018, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que ahora será viable retirar alimentos y líquidos a pacientes con lesión cerebral sin recurrir a ningún tribunal, solo en el momento en que exista un acuerdo mutuo entre familiares y médicos. La sentencia podría afectar hasta a 24.000 pacientes en el Reino Unido que están en estado vegetativo persistente o con conciencia mínima.

para el Dr. Peter Saunders, directivo de la coalición británica Care Not Killing, la sentencia es “preocupante” pues “hará más posible -añadió- que los pacientes con lesiones cerebrales graves mueran de apetito o deshidratación bajo un supuesto ‘mejor interés’ y que estas decisiones estarán mucho más influidas por quienes tienen intereses ideológicos o económicos”.

Anunciado inicialmente en ACI Press. Traducido y adaptado por Nathália Queiroz.

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