ISIS mató a su hijo, ella perdonó a los asesinos y

ERBIL, 07 mar. 21/01:30 pm (ACI).- Doha Sabah Abdallah, una mujer cristiana de Qaraqosh (Iraq), asimismo famosa como Bagdad, perdió a su hijo y sobrino durante el cerco terrorista contra la ciudad, pero excusó a los atacantes como “Jesús disculpó a sus verdugos”.

Durante el tercer día del viaje apostólico del Papa Francisco a Irak, el Beato Padre se reunió con la comunidad cristiana de Qaraqosh en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, también famosa como Catedral de Al-Tahira.

Antes del discurso del Pontífice, la mujer compartió su testimonio en la víspera del día en que el Estado Islámico tomó el control de la ciudad. El 6 de agosto de 2014, recordó, la ciudad fue despertada por el “estruendos de los bombardeos”.

“Todos sabíamos que el Estado Islámico estaba a las puertas y que tres semanas antes había invadido los pueblos y aldeas de los yazidíes, tratándolos con crueldad. Así que huimos de la ciudad, dejando nuestros hogares; 2 o tres días después regresamos, sostenidos por nuestra fe fuerte y la convicción de que, como cristianos, nos encontramos preparados para el calvario”, indicó.

La mujer recordó que la mañana del ataque se encontraba ocupada “en las cosas del día a día y los pequeños jugaban frente a nuestra casa, en el momento en que ocurrió un hecho que nos forzó a salir”.

“Sentí un golpe de mortero y salí de la vivienda a toda prisa. Las voces de los pequeños eran inquietantemente sigilosas mientras los chillidos de los mayores se hacían más fuertes. Me informaron sobre la muerte de mi hijo y su primo, y de la joven vecina que se preparaba para el matrimonio”, resaltó.

El cristiano apuntó que “el martirio de estos tres ángeles fue una clara advertencia: si no fuese por eso, el pueblo de Baghdede se habría quedado y caería indudablemente en manos del Estado Islámico. La desaparición de los tres salvó a toda la ciudad”.

“No es fácil para mí aceptar esta realidad, por el hecho de que la naturaleza humana frecuentemente anula el llamado del espíritu. Sin embargo, nuestra fuerza indudablemente procede de nuestra fe en la Resurrección, fuente de promesa”, indicó.

La mujer apuntó que la fe “me dice que mis hijos están en los brazos de Jesucristo Nuestro Señor” y resaltó que ahora los sobrevivientes “buscamos perdonar al atacante, porque nuestro Profesor Jesús perdonó a sus verdugos”.

“Imitándolo en nuestros sufrimientos, somos testigos de que el cariño es más fuerte que todo”, concluyó.

Posteriormente, en sus expresiones, el Papa Francisco confesó que se sintió conmovido por el testimonio de Doha. “Dijo que se precisa perdón para esos que sobrevivieron a los asaltos terroristas. Perdón: esta es una keyword. El perdón es necesario para mantenerse en el amor, para permanecer cristianos”, expresó el Pontífice.

Durante la liturgia asimismo se contó con el testimonio del Vicario General de la Archidiócesis de Mosul de los Sirios, P. Ammar Yako.

Después de tomar Mosul en el primer mes del verano de 2014, el movimiento extremista musulmán Estado Islámico tomó Qaraqosh y destruyó casas, iglesias, la biblioteca y otros puntos esenciales de la región.

Millones de familias han tenido que dejar sus hogares y huir a Erbil, la ciudad más importante del Kurdistán iraquí. A lo largo del ataque, los yihadistas forzaron a los cristianos y otras minorías a transformarse al Islam, abonar la jizya (impuesto a los no musulmanes) o morir.

En octubre de 2016, tras intensos combates, las fuerzas iraquíes y sus socios recuperaron estos territorios y poco a poco salió trabajando en la reconstrucción. Algunos cristianos han regresado.

Uno de las edificaciones restaurados es la Catedral de Al-Tahira, donde sucedió el acercamiento con el Papa Francisco. La iglesia fue profanada y su interior calcinado después de que ISIL la prendiera fuego tras tomar el control de la ciudad.

Publicado originalmente en Prensa ACI. Traducido y adaptado por Nathália Queiroz.

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