Hoy se celebra San Sebastián, mártir y soldado de Cristo

OFICINA CENTRAL, 20 de enero. 21 / 05:00 am (ACI).- “Glorioso mártir San Sebastián, soldado de Cristo y ejemplo de cristiano”. De esta forma empieza la oración dedicada al santurrón cuya memoria litúrgica se celebra este 20 de enero por la Iglesia y cuya vida se resume en esta breve exhortación.

Nativo de Narbona, en el siglo III, hijo de una familia noble, llegó a ser capitán de la Guarda del Palacio Imperial de Roma.

Recibió el bautismo y lo cuidó siempre en su vida y también en la de sus hermanos. Era respetado por todos y apreciado por el emperador, que ignoraba su calidad de cristiano. Observó la especialidad militar, pero no participó en sacrificios idólatras.

Como buen cristiano, ejercitó el apostolado entre sus compañeros, visitó y animó a los cristianos enjaulados por causa de Cristo.

Se dice que un día acudió a un mártir que se encontraba desanimado por las lágrimas de su familia. El beato lo animó a sostenerse estable y dar su vida por Jesucristo. Así, el hombre ha podido dar testimonio de un martirio glorioso.

Hasta que, en una ocasión, fue denunciado al emperador, quien le obligó a seleccionar entre ser su soldado o continuar a Jesucristo.

El santo respondió diciendo que seguiría siendo fan de Cristo hasta el final y fue condenado a muerte con flechas.

Luego los soldados lo llevaron al estadio, lo desvistieron, lo anudaron a un poste y lo acribillaron a flechazos, dándolo por muerto.

Pero, sus amigos apreciaron que todavía se encontraba vivo. Una mujer, esposa de un mártir, lo llevó a su casa, donde lo sostuvo escondido. Ella lo cuidó hasta que recobró la salud.

Recuperada la salud, se presentó de nuevo ante el emperador, regañándolo por perseguir a los cristianos.

El emperador ordenó entonces que lo azotaran y, en esta ocasión, Sebastião no ha podido soportar y acabó muriendo, hacia el año 300.

Su cuerpo fue lanzado al lodo, pero los cristianos lo recogieron y lo sepultaron en la Vía Apia, en la conocida catacumba que lleva el nombre de São Sebastião, sitio venerado por los cristianos desde la antigüedad.

En Roma se edificó la basílica en su honor. Desde hace tiempo, el beato fue invocado como patrón contra la peste y contra los enemigos de la religión.

En esta fecha, recordando al glorioso mártir, traemos la oración de San Sebastián:

Glorioso mártir San Sebastián, soldado de Cristo y ejemplo de católico, hoy venimos a soliciar tu intercesión ante el trono del Señor Jesús, nuestro Salvador, por quien diste tu vida. Tú que viviste por la fe y perseveraste hasta el desenlace, le pedí a Jesús que seamos testigos del amor de Dios. Tú que esperabas firmemente en las palabras de Jesús, le solicité por nosotros, para acrecentar nuestra promesa en la resurrección. Tú que viviste la caridad hacia los hermanos, pedí a Jesús que aumentara nuestro amor hacia todos. En resumen, glorioso mártir San Sebastián, protégenos contra la peste, el hambre y la guerra; defender nuestras plantaciones y nuestros rebaños, que son dones de Dios para nuestro bien y para el bien de todos. Y defiéndenos del pecado, que es el mayor de todos y cada uno de los males. Que así sea.

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