“He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5)

Agradezco a mis padres, Luiz y también Ivanete, quienes me ayudaron a aprender sobre la devoción a la Divina Misericordia. En 2018, junto con el párroco de nuestra parroquia, Padre Ademir, incorporaron la devoción a la Divina Clemencia en la Parroquia São Judas Tadeu.

Solo ayudé realizando los materiales para la difusión del rosario que rezaban en la parroquia (souvenirs, adornos, invitaciones, volantes con cantos y rezos).

También rezaba la Coronilla de la Divina Misericordia, pero no con tanta confianza y no me daba cuenta de cuánto Jesús ahora me tocaba con su infinita Misericordia.

En el 2019 me consagré a la Divina Misericordia, en la Fiesta de la Clemencia, y en ese mismo año tuve enormes inconvenientes privados y junto con eso fui afectado por una rara patología autoinmune.

Ante toda esta situación, comencé a rogar Misericordia solo para mi sanación física y la resolución de problemas cariñosos.

Toda esta situación fue realmente difícil, yo estaba muy enclenque con todo esto pasando al mismo tiempo y mi consuelo era la Santísima Trinidad y Nuestra Señora. Adquirí el Diario de Santa Faustina, que me ayudó mucho a entender los planes de Dios y que no estábamos hechos sólo para esta vida terrenal, ni para vivir como el mundo desea que vivamos y comencé a darlo todo, todo, en el manos de Nuestro Señor, me fui soltando poco a poco de lo que me alejaba de Dios.

A principios del 2020 ya se encontraba mejor, merced a Dios, los médicos pudieron ajustar la dosis de la medicación y estaba bastante preparada para retomar la vida habitual y servir a Dios en la parroquia.

Sin embargo, llegó la pandemia y nos impidió rezar la Coronilla de la Divina Clemencia en la iglesia y sentimos que nuestras manos estaban atadas para repartir la Divina Clemencia como nos solicitaba Nuestro Señor Jesús. Esto me molestó y no dejaba de pensar en una manera de realizar llegar este mensaje a los corazones, que, como el mío, precisan saber y vivir este amor misericordioso de Dios.

En la Fiesta de la Misericordia de 2020, el Padre Ademir rezó la Coronilla de la Divina Clemencia en línea y múltiples veces les dijo a los miembros del Movimiento de la Cultura de la Misericordia que no desistan de difundir la Divina Clemencia y fue entonces en el momento en que, por el Espíritu Santurrón, animé a mis padres a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia online.

Hoy, rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia todos los días mediante la página de Fb que creamos, junto con nuestros hermanos en la parroquia y con otros que se unieron al grupo a través de las redes sociales. Además de esto, comparto videos, supervisados ​​por la organizadora diocesana, María Ivanilde, donde hablo sobre la devoción a la Divina Misericordia.

Con cada rosario y cada video me conmueve de manera particular el amor de Jesús, es mi mejor amigo y confío toda mi vida en sus manos.

Celebré la Celebración de la Divina Misericordia del 2021 agradecida con Dios por permitirme vivir de la mejor manera viable, es decir, a Su servicio. Por la Divina Misericordia, el día de hoy estoy dispuesto a ser útil a Nuestro Señor pese a las adversidades y estoy muy feliz.

La oración que define mi vida: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”. (Ap. 21,5) ¡Jesús, en Ti confío!

* Producto de Ángela Cristina Silveira Parroquia de la Parroquia São Judas Tadeu (Zona Santurrón André – Centro)