Fray Afonso es ordenado sacerdote y fray António,

“Como los beatos, Señor, deseamos comprometernos a continuar tu programa de vida”.

Por Fray Clauzemir Makximovitz

Frei Afonso (en la fotografía de la derecha) y Frei António (en la fotografía de la izquierda).

Con esta motivación de vida, que precisamente permeó cada paso formativo en la vida de fray Afonso y fray António, ambos celebraron, con sus familias, cohermanos, amigos y hermanos en la fe, este domingo 23 de enero de 2011, una gran fiesta de servicio católico. frei afonso (en la foto de la derecha), ya diácono, fue elegido y ordenado sacerdote. fray antonio(en la fotografía de la izquierda)fue elegido para el servicio ordenado del diaconado.

El momento fue histórico en la Misión. Después de dos décadas de la presencia de misioneros de la Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción en Angola, conmemorada el año pasado, la Misión de Angola, denominada Fundação Imaculada Mãe de Deus, ha podido festejar con gran alegría los primeros frutos de este trabajo de misión evangelización. Fray Afonso es el primer sacerdote formado por la Misión y Fray António es el segundo diácono compuesto por la Misión.

Era un día hermoso, muy caluroso y soleado. La iglesia de la Misión Católica de Bailundo, se quedó pequeña para tanta gente que acudió a presenciar este instante histórico, por lo que se preparó una bella misa al aire libre frente a la iglesia.

A partir de las 9:30 horas, que se ajusta a las 6:30 horas de Brasilia, la celebración, presidida por D. José de Queirós Alvez, Arzobispo de Huambo, y concelebrada por D. Chingo Ya Hombo, Obispo Emérito de Mbanza Congo, y por Fray Ângelo Luis, presidente de la Fundación Madre de Dios Inmaculada de Angola (FIMDA) y decenas y decenas de curas, contó con varios diáconos y la participación efectiva de religiosos y religiosas de diversas Órdenes y Congregaciones. Estuvieron presentes prácticamente todos los monjes de la Fundação Imaculada Mãe de Deus (FIMDA), tal como fray Antônio Michels, representante del Gobierno de la Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción de Brasil.

Fray Afonso recibe el Espíritu Beato, concedido por los Apóstoles, y se hace ungir las manos, para la labor de santificar.

Siempre a paso vivo, bajo el impulso del canto angolano, en lenguas tradicionales, la celebración continuó, solemne y significativa. Fray Vitalino Piaia fue el comentarista y animador, pero hizo que entre los sacerdotes concelebrantes hiciese ciertas inferencias en el idioma tradicional, Umbundo, para explicar el significado especial de lo que se celebraba a aquellos que no comprendían bien el portugués.

Nda mwa ondeka ahora Uku ka mukayikeOmitima vyenu!Amen, alleluia.Popya atatekulu, otchikumba tchove,Tchukuyuvite.

El canto afirmaba en aceptación de la Palabra de Dios, pidiendo a los que escuchan la Palabra que no cierren sus corazones. ¡Charla Señor, que tu pueblo escuche! Las lecturas, proclamadas en umbundo, lengua clásico de la región, versaron sobre la vocación y misión de los seleccionados de Dios.

Es 8.23b-9.3Sal 26(27)1Cor 1,10-13,17Mt 4,12-23

Tras el Evangelio, proclamado en portugués y en umbundo, prosigue la convocatoria y elección de los aspirantes a diaconado y presbiterio, quienes se presentaron, acompañados de sus padres, cantando: Señor, ¿qué deseas que yo haga?

Tras la letanía, seguimos el rito de las ordenaciones. Fray Antonio se aproxima a D. José, quien, mediante la imposición de manos y la oración elevada a Dios, lo ordena diácono, para el servicio del Señor.

En la homilía, D. José destacó que Jesús, al inicio de su actividad de predicación, ilustra el origen de la llamada al presbiterio y al diaconado de nuestros elegidos. Cristo es Sacerdote, todos somos un pueblo sacerdotal, participantes del sacerdocio de Cristo. citando el lumen gentium, reafirmó que todos somos participantes de un sacerdocio beato y real. Agradeció a las comunidades de Bailundo y Cabinda por ofrecer a Dios lo mejor, a sus 2 hijos, fray Afonso y fray Antonio, por este servicio, de predicar el Evangelio, pastorear a los leales y festejar los sacramentos como Sacerdotes del Nuevo Testamento. El Señor los transformará y los mandará a fin de que sean nuestros Ministros del Señor. Ministro que toma el sitio del mismo Cristo, a quien representan en virtud del mismo Cristo. Un diácono es por naturaleza un servidor. ¡Un sacerdote asimismo se muestra siempre y en todo momento como un servidor en Cristo!

A nuestros monjes Afonso y Antonio, don José pidió fidelidad. Lealtad a Cristo, al sacerdocio, para vivir para el Señor, dedicarse de todo corazón a Su Obra. ¡Que tu referente sea el Cristo!, ha dicho. Necesitamos sostener viva nuestra conexión con el Señor, y la oración es el sendero. Crear un ámbito de oración, silencio, adoración y conexión profunda con Cristo. Si serán ministros del Señor, han de ser sus testigos. Y testimoniad al Cristo pobre, al Cristo humilde y sufriente. La pobreza, la castidad y la obediencia son fundamentales en la Vida Religiosa, pero también en el sacerdocio, como decía Pablo que “no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí”.

Finalmente, Don José volvió a realizar un llamamiento a los nuevos ministros y servidores de la Palabra del Señor, que estén alerta a los mucho más débiles, como exige la tarea de un pastor, la atención a los enfermos, a los débiles ahora los que sufren.

En su nombre y en el de fray Antonio, fray Afonso, en el final de la celebración, dirigió unas palabras de agradecimiento a todos, realizando ciertas consideraciones sobre el proceso formativo, la progresión que es cada paso en la vida de la vocación. Solo aquellos que siguen las reglas reciben la corona.. Pese a las innumerables adversidades que se muestran, Jesús no nos deja pasar, pide compromiso, ¡Cristo nos solicita que tomemos la cruz! Adondequiera que paseemos o trabajemos, cada espacio va a ser tierra sagrada para nosotros.

Comentando de la vocación, mencionó a Fr. Valdir Nunes, que fue su formador y recordaba que la Vocación, aparte de secreto, es un don personal de Dios, que llama a quien quiere y envía a donde quiere…

A continuación, trató de enumerar los agradecimientos a quienes jugaron un papel importante en sus caminos formativos, formadores, instructores, benefactores, familiares, amigos y varias otra gente y entidades destacadas.

La alegría de la celebración reluce en cada rostro y mirada, que en vez de cansancio expresa fe y promesa. Reflejo de esto es la celebración de la ofrenda a Dios de lo que Él nos permite producir. Fueron necesarios unos 30 minutos a fin de que la red social expresara ese sentimiento latente de restitución, de ofrenda con alegría, reconociendo que lo que poseemos, lo recibimos de Dios, bailes, ofrendas y mucha celebración en la pizarra.

Tras cinco horas de celebración, el pueblo aún permaneciendo incansable en frases y alabanzas, se fue a almorzar cantando (eran prácticamente las 3 de la tarde) luego de saludar a los recién organizados.

Dos décadas en Angola

En 1990, el Papa Juan Pablo II equiparó a África con un hombre golpeado y herido que esperaba al Buen Samaritano. Fue en este contexto que la Provincia de la Inmaculada respondió a la llamada de la Orden Franciscana y envió sus primeros misioneros a Angola. Fray Plínio Gande da Silva, fray Pedro Caron y fray José Zanchet llegaron a Katepa (Malange) el 25 de septiembre de 1990.

En el mes de enero de 1991 se unieron a ellos fray Juvenal Sansão; entonces fray Lotário Neumann y fray Evaldo, en marzo de 1991; y, por último, Fray Odorico Decker.

La Misión de Angola fue elevada a la categoría de Fundación, con el nombre de Imaculada Mãe de Deus, el 26 de mayo de 1998. Hoy, la Fundación tiene su sede en la capital y aloja la Fraternidade São Francisco de Assis, en el vecindario de Palanca, que asimismo atiende a la Parroquia de São Lucas (2000). La sede es también un Santuario, muy buscado por los angoleños. El postnoviciado funciona en la Fraternidade da Porciúncula, en el ayuntamiento de Viana, al lado de Lunda). En Malange, en el vecindario de Katepa, -a 430 kilómetros de la capital-, se encuentra la Fraternidad de San Damián, responsable de las etapas del Aspirantado (inaugurado en el 96) y del Postulantado (inaugurado en el 97). Pero en este territorio de la Misión, 500 km al sur, hay unas 600 aldeas. Gracias a los campos minados que aún existen en la zona, el acceso está restringido y los caminos son precarios, lo que requiere bastante esfuerzo de los misioneros.

En estos 20 años, la Misión ha cosechado los primeros frutos con los profesos solemnes fr. António Boaventura Zovo Baza y fr. Afonso Kachekele Quissongo, organizados diácono y presbítero, respectivamente, y el profeso simple fr. João Batista Chilunda Canjenjenga, fr. José Morais Cambolo.