Francisco en el Ángelus: Dios nos acaricia con

Francisco en el Ángelus: Dios nos acaricia con

Francisco en el Ángelus: Dios nos acaricia con su misericordia

“Nuestra vida está marcada por la clemencia que se ha posado sobre nosotros. Fuimos salvados gratis. La salvación es gratuito. Es el ademán gratuito de la misericordia de Dios hacia nosotros”, dijo el Papa en el Ángelus de este domingo.

Mariangela Jaguraba – Vatican News

El Papa Francisco rezó la oración del Ángelus Mariano este domingo (01/10), día en que la Iglesia festeja el Bautismo del Señor, desde la Biblioteca del Palacio Apostólico.

Hace unos días, en la Solemnidad de la Epifanía, Jesús fue visitado por los Reyes Magos. “El día de hoy lo encontramos adulto a riberas del Jordán. La liturgia nos hace ofrecer un salto de unos treinta años, treinta años de los que entendemos una cosa: fueron años de vida esconde, que Jesús pasó con su familia, unos años en Egipto, como migrante para huír de la persecución de Herodes, otros en Nazaret, aprendiendo la profesión de José, obedeciendo a sus padres, aprendiendo y trabajando”. Entonces añadió:

Es asombroso que la mayoría del tiempo del Señor en la Tierra se haya pasado de esta manera, viviendo la vida cotidiana sin presentarse. Pensamos que según los evangelios fueron tres años de predicación, de milagros y muchas cosas. Los otros años los pasó viviendo escondido lejos de la familia. Es un hermoso mensaje para nosotros: revela la grandeza de la vida cotidiana, la relevancia a los ojos de Dios de cada ademán y instante de la vida, incluso los más sencillos y ocultos.

“Después de estos treinta años de vida esconde, comienza la vida pública de Jesús. Y empieza con su bautismo en el río Jordán. Jesús y Dios. ¿Por qué se marcha a bautizar Jesús?”, preguntó el Papa. “El bautismo de Juan consistía en un rito penitencial, era un signo de la voluntad de convertirse, de ser mejores, pidiendo el perdón de los pecados. Jesús ciertamente no necesitaba eso. De hecho, Juan el Bautista procura ponerse en contra, pero Jesús insiste. ¿Por qué? Pues desea estar con los pecadores. Por lo tanto, póngase en línea con ellos y realice exactamente el mismo gesto que ellos. Y lo hace con el accionar del pueblo, con la actitud del pueblo, que, como dice un himno litúrgico, con el alma desviste, sin contemplar nada, como un pecador. Este es el ademán que hace Jesús y entra en el río para hundirse en nuestra misma condición. Bautismo, de hecho, significa precisamente “inmersión”. En el primer día de su ministerio, Jesús nos ofrece su “manifiesto programático”. Según el Pontífice, Jesús “nos dice que no nos salva desde lo prominente, con una decisión soberana o un acto de fuerza, un decreto, no: nos salva viniendo a nuestro encuentro y tomando sobre sí nuestros errores. De esta forma vence Dios el mal de todo el mundo: abajándose y haciéndose cargo”.

También es la manera en que tenemos la posibilidad de animar a los demás: no juzgar, no intimidar, decirles qué llevar a cabo, sino aproximarnos, simpatizar, compartir el amor de Dios. La cercanía es el camino de Dios con nosotros. Él mismo le ha dicho esto a Moisés. Piensa: ¿qué pueblo tiene a sus dioses tan cerca como tú me tienes a mí? La proximidad es el sendero de Dios con nosotros.

Francisco destacó que “después de este gesto de compasión de Jesús, pasa algo extraordinario: los cielos se abren y la Trinidad finalmente se revela. El Espíritu Santo desciende con apariencia de paloma y el Padre le dice a Jesús: “Tú eres mi Hijo amado”.

Dios actúa cuando hace aparición la misericordia. ¡No lo olvides! Dios se manifiesta cuando hace aparición la clemencia, por el hecho de que ese es su rostro. Jesús se hace siervo de los pecadores y es proclamado Hijo; Se inclina sobre nosotros y el Espíritu desciende sobre Él. El amor llama amor. También se aplica a nosotros: en cada gesto de servicio, en todos y cada obra de clemencia que hacemos, Dios se manifiesta, Dios fija su mirada en el planeta. Eso va por nosotros.

Según el Papa, “antes de llevar a cabo nada, nuestra vida está marcada por la misericordia que se ha posado sobre nosotros. Fuimos salvados gratis. La salvación es gratuito”.

Es el gesto gratis de la clemencia de Dios hacia nosotros. Sacramentariamente, esto tiene lugar el día de nuestro Bautismo, pero asimismo los que no están bautizados reciben siempre la misericordia de Dios, pues Dios está allí, esperando. Espera a que se abran las puertas de sus corazones. Acércate, permíteme decirte, acarícianos con tu clemencia.

Francisco concluyó pidiendo a la Virgen que “nos asista a salvaguardar nuestra identidad, es decir, la identidad de ser “misericordiosos” que está en la base de la fe y de la vida”.

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Cosas interesantes de saber el significado : Dios