RELIGION CRISTIANA

Fe, esperanza y caridad: las tres virtudes teologales para los católicos

Como la mayoría de las religiones, las prácticas y costumbres católicas cristianas enumeran varios conjuntos de valores, reglas y conceptos. Entre estos se encuentran los Diez Mandamientos, las Ocho Bienaventuranzas, los Doce Frutos del Espíritu Santo, los Siete Sacramentos, los Siete Dones del Espíritu Santo y los Siete Pecados Capitales.

tipos de virtudes

El catolicismo también enumera tradicionalmente dos conjuntos de virtudes: la las virtudes cardinales y las virtudes teologales. Se piensa que las virtudes cardinales son cuatro virtudes —prudencia, justicia, fortaleza y templanza— que cualquiera puede practicar y que forman la base de una moralidad natural que gobierna la sociedad civilizada. Se cree que son reglas lógicas que ofrecen pautas de sentido común para vivir de manera responsable con los demás seres humanos y representan los valores que los cristianos deben usar en sus interacciones con los demás.

El segundo conjunto de virtudes son las virtudes teologales. Estos se consideran dones de la gracia de Dios: se nos otorgan gratuitamente, no a través de ninguna acción de nuestra parte, y somos libres, pero no estamos obligados, a aceptarlos y usarlos. Estas son las virtudes por las cuales el hombre se relaciona con Dios mismo: son la fe, la esperanza y la caridad (o el amor). Si bien estos términos tienen un significado secular común con el que todos están familiarizados, en la teología católica adquieren significados especiales, como veremos pronto.

La primera mención de estas tres virtudes se da en el libro bíblico de Corintios 1, versículo 13, escrito por el Apóstol Pablo, donde identifica las tres virtudes y señala la caridad como la más importante de las tres. Las definiciones de las tres virtudes fueron aclaradas aún más por el filósofo católico Tomás de Aquino muchos cientos de años después, en el período medieval, donde Aquino definió la fe, la esperanza y la caridad como virtudes teologales que definieron la relación ideal de la humanidad con Dios. Los significados establecidos por Tomás de Aquino en los años 1200 son las definiciones de fe, esperanza y caridad que aún son parte integral de la teología católica moderna.

Las virtudes teologales

Fe: La fe es un término común en el lenguaje ordinario, pero para los católicos, la fe como virtud teologal adquiere una definición especial. Según la Enciclopedia Católica, la fe teologal es la virtud “por el cual el entendimiento se perfecciona por una luz sobrenatural”. Según esta definición, la fe no es en absoluto contraria a la razón o al intelecto, sino que es el resultado natural de un intelecto que está influenciado por la verdad sobrenatural que Dios nos ha dado.

Esperar: En la costumbre católica, la esperanza tiene como objeto la unión eterna con Dios en el más allá. La Enciclopedia Católica Concisa define la esperanza como “la virtud teologal que es un don sobrenatural otorgado por Dios a través del cual uno confía en que Dios le otorgará la vida eterna y los medios para obtenerla siempre que uno coopere”. En la virtud de la esperanza se unen el deseo y la espera, aun cuando se reconoce la gran dificultad de superar los obstáculos para alcanzar la unión eterna con Dios.

Caridad (Amor): La caridad, o el amor, es considerada la mayor de las virtudes teologales para los católicos. El Diccionario Católico Moderno lo define como el “virtud sobrenatural infusa por la cual se ama a Dios sobre todas las cosas por su [that is, God’s] por amor a sí mismo, y ama a los demás por amor a Dios”. Como ocurre con todas las virtudes teologales, la caridad genuina es un acto de libre albedrío, pero debido a que la caridad es un don de Dios, inicialmente no podemos adquirir esta virtud por nuestras propias acciones. Dios primero debe dárnosla como un regalo antes de que podamos ejercerla.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba

Bloqueo de anuncios detectado

Debe eliminar el BLOQUEADOR DE ANUNCIOS para continuar usando nuestro sitio web GRACIAS