Estos mártires vieron lo que predicaron

Estos mártires vieron lo que predicaron

Estos mártires vieron lo que predicaron – Sermón de San Agustín

El martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo nos consagró este día. No estamos hablando de mártires desconocidos. Su voz repiquetea y se esparce por toda la tierra, llega al fines de todo el mundo tu palabra (Sal 18,5). Estos mártires vieron lo que predicaron, siguieron la justicia, proclamaron la verdad, fallecieron por la realidad.

San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente a Cristo, merecía ser escuchado: De ahí que te digo que eres Pedro (Mt 16,19). Antes había dicho: Tú eres el Mesías, el Hijo del dios viviente (Mt 16,16). Y Cristo respondió: De ahí que te digo que eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia (Mt 16,18). Sobre esta roca edificaré la fe que tú proclamarás. Sobre la afirmación que hiciste: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente, yo edificaré mi Iglesia. Pues eres Pedro. Pedro viene de piedra; no es una piedra que viene de Pedro. Pedro viene de la piedra, como católico viene de Cristo.

Como sabéis, el Señor Jesús, antes de su pasión, escogió a unos acólitos, a los que llamó apóstoles. Entre éstos, sólo Pedro merecía representar en todas partes la personalidad de toda la Iglesia. Por el hecho de que él solo representaba a toda la Iglesia, merecía percibir estas expresiones: Yo Te daré las llaves del Reino de los Cielos (Mt 16,19). De hecho, no fue un hombre quien recibió estas llaves, sino más bien la única Iglesia. De esta forma se manifiesta la superioridad de Pedro, que representaba la universalidad y unidad de la Iglesia, cuando se le ha dicho: te daré. A él se le atribuía en lo personal lo que se daba a todos. En efecto, a fin de que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del Reino de los Cielos, escuchad lo que, en otro pasaje, afirma el Señor a sus apóstoles: Recibí el Espíritu Beato. Y enseguida: A quienes perdonéis los errores, les quedan perdonados; El quien no los perdone, va a ser retenido (Jn 20,22-23).

En exactamente el mismo sentido, también tras la resurrección, el Señor le confió a Pedro la compromiso de apacentar a sus ovejas. No es que entre los otros acólitos él solo mereciese pastorear las ovejas del Señor; pero cuando Cristo le habla a uno, quiere, así, insistir en la unidad de la Iglesia. Y se dirigió a Pedro con preferencia a el resto, pues entre los apóstoles Pedro es el primero.

¡No estés triste, oh apóstol! Responde una vez, responde una segunda, responde una tercera vez. Tu profesión de amor triunfará tres ocasiones, en tanto que el miedo ha vencido tres ocasiones tu presunción. Desata tres veces lo que ataste tres veces. Desenchufa por amor lo que anudas por miedo. Y de esta forma, el Señor encomendó sus ovejas a Pedro, una, dos y tres veces.

En un solo día festejamos el martirio de los 2 apóstoles. De todos modos, los 2 eran como uno. Aunque fueron martirizados en días diferentes, dieron el mismo testimonio. Pedro se adelantó; Pablo lo siguió. Celebramos la celebración que nos fué consagrada por la sangre de los apóstoles. Amemos la fe, la vida, las obras, los sufrimientos, los testimonios y la predicación de estos 2 apóstoles.

Fuente: Liturgia de las Horas

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Cosas interesantes de saber el significado : Dios