En la Misa in Coena Domini, el Papa recuerda la donación y

En la Misa in Coena Domini, el Papa recuerda la donación y

El Papa Francisco presidió la Misa de la Cena del Señor a última hora de la tarde de este Jueves Santurrón en una Basílica de San Pedro sin leales.

Novedades del Vaticano

El Jueves Santurrón del año vigente fue muy particular, gracias a las limitaciones impuestas por la pandemia, que en poco tiempo trastornó la vida de todos.

También los días del Triduo Pascual, en el centro del calendario litúrgico, el más importante para los cristianos, van a ver las iglesias abiertas pero las celebraciones sin la existencia de los leales.

Así será asimismo para las celebraciones litúrgicas del Papa Francisco.

El Papa no presidió la Misa Crismal de este jueves por la mañana con los curas de Roma, pero a las 18.00 horas (hora de Roma) en el altar de la Cátedra de San Pedro festejó la Misa en Coena Dominique memora la institución de la Eucaristía.

La basílica vaticana se encontraba vacía, con el Papa vestido con sus vestiduras blancas, realmente pocas personas: los lectores, los cantantes, ciertos curas y ciertas monjas, un obispo y el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la basílica, todos a una distancia prudente.

El tradicional rito del lavabo de pies, que en los últimos años vio a Francisco reiterar el ademán de Jesús a los presos, los pobres y los refugiados, no se llevó a cabo.

La última vez que lo había hecho fue en la Penitenciaría de Velletri o, en 2018, en la Penitenciaría Romana de Regina Coeli.

Y, no obstante, mediante los medios, muchas más personas de lo frecuente prosiguieron la Santa Misa.

Una celebración con lo fundamental marcó la Misa “in Coena Domini”.

Como suele realizar en esta celebración, Francisco no tenía un texto preparado, pero en sus palabras recordó y agradeció a los sacerdotes la entrega y donación de la propia vida, refiriéndose también a las decenas y decenas de curas que murieron en Italia como resultado del covid-19.

Eucaristía, servicio, unción

En su homilía, el Papa resaltó tres expresiones que son tres realidades en el centro del Jueves Beato: Eucaristía, servicio, unción.

El Señor desea quedarse con nosotros, en la Eucaristía, ha dicho Francisco, y nos transformamos en su tabernáculo.

Jesús, siguió, llega a decir que “si no comemos su cuerpo y bebemos su sangre, no entraremos en el Reino de los Cielos”.

Pero para entrar en el Reino de los Cielos asimismo es necesaria la dimensión del servicio, y siguió Francisco:

Ser útil, sí, a todos.

Pero el Señor, en ese trueque de expresiones que tuvo con Pedro, le hace comprender que para ingresar en el Reino de los Cielos debe dejar que el Señor nos ayuda, que sea el Siervo de Dios, el siervo de nosotros.

Y esto es bien difícil de comprender.

La gracia del sacerdocio

Y después el sacerdocio: el Papa dijo que el día de hoy desea estar cerca de todos y cada uno de los sacerdotes.

Todos nosotros, desde el primero hasta el último, ha dicho, nos encontramos ungidos por el Señor, ungidos para celebrar la Eucaristía y para ser útil.

Y si hoy no era viable festejar la Misa crismal con sacerdotes, en la Misa de esta tarde el Papa ha amado rememorar a los curas, singularmente a los que ofrecen su historia por el Señor, y que se hacen servidores de los demás.

Recordó las muchas decenas de curas que fallecieron en Italia a causa de la Covid-19, al servicio de los enfermos, al lado de médicos y personal sanitario.

“Son los beatos de al costado”, capaces de dar la vida.

Y luego están los curas que sirven en las prisiones o los que van lejos para llevar el Evangelio y mueren allí:

Un obispo mencionó que lo primero que logró, cuando llegó a estos lugares de misión, fue ir al cementerio y visitar las tumbas de los sacerdotes que dejaron allí su historia de jóvenes a causa de la peste local: no estaban preparados, no tenían anticuerpos; absolutamente nadie sabe su nombre.

Traigo conmigo al altar a todos y cada uno de los sacerdotes

Existen muchos curas anónimos, párrocos de áreas despobladas o de pueblos de montaña, sacerdotes que conocen a la multitud.

“El día de hoy los llevo en el corazón y los llevo al altar”, ha dicho el Papa Francisco.

Y después están los sacerdotes calumniados que son insultados en las calles:

Suele pasar el día de hoy, no pueden salir a la calle por el hecho de que les dicen cosas malas en referencia al drama que estamos viviendo con el descubrimiento de sacerdotes que hicieron cosas malas.

solicita perdon y excusa

Entonces citó a sacerdotes, obispos ya él mismo “que no se olvidan de pedir perdón” porque “todos somos pecadores”.

Y después los sacerdotes en crisis, en la oscuridad.

A todos les aconsejó una sola cosa: “no seáis cabezotas como Pedro”.

Deja que tus pies sean lavados.

El Señor es tu servidor, está cerca de ti para darte fuerzas, para lavarte los pies”.

De ser perdonado a perdonar el pecado de los demás.

El Papa Francisco recomendó un “corazón grande de generosidad en el perdón”, siguiendo el ejemplo de Cristo.

Hay perdón para todos.

Sé valiente.

También en correr el riesgo de perdonar, de consolar.

Y si en ese momento no puedes otorgar el perdón sacramental, por lo menos da el consuelo de un hermano que lo acompañe y le deje la puerta abierta para que regrese.

El Papa concluyó dando gracias al Señor por el sacerdocio y los curas y dijo: “Jesús os ama”.

Solo solicita que le dejes lavarte los pies.

Oración al Señor para vencer el mal

Durante la oración de los leales, un diácono presentó cinco pretenciones.

A la Iglesia se le pidió “anunciar a todo hombre que sólo en ti está la salvación”; la segunda ruega al Señor que mantenga “los sufrimientos de los pueblos” y que “los gobernantes busquen el verdadero bien y los pueblos encuentren la promesa y la paz”.

El tercero es que los sacerdotes sean “reflejo vivo del sacrificio que festejan y sirven a sus hermanos y hermanas con distribución espléndida”.

La cuarta es para los jóvenes, para que el Señor toque sus corazones y lo prosigan “en el camino de la cruz”, descubriendo “que solo en vosotros hay independencia, alegría y vida plena”.

Finalmente, se pide a Dios que consuele a la raza humana afligida “con la seguridad de tu victoria sobre el mal: sana a los enfermos, consola a los pobres y libera a todos de la epidemia, la crueldad y el egoísmo”.

Una oración muy de hoy en medio de la “tormenta” que estamos viviendo.

Esperamos que le gustara nuestro articulo En la Misa in Coena Domini, el Papa recuerda la donación y
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios

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