El Papa reza por los que no pueden reaccionar, asustados

El Papa reza por los que no pueden reaccionar, asustados

En la Misa en Casa Santa Marta, la mañana de este lunes (30/03), Francisco solicitó a Dios que asista a los que tienen temor al coronavirus. En la homilía nos invitó a dar gracias a Dios si reconocemos nuestros pecados, por el hecho de que así tenemos la posibilidad de soliciar y recibir su clemencia.

NOTICIAS DEL VATICANO

La Antífona de Entrada del lunes de la V semana de Cuaresma es una vehemente invocación a Dios: “Ten piedad de mí, Señor, pues me torturan; cada día me oprimen los agresores” (Sl 55,2). Al presentar la Misa de este lunes por la mañana (30/03), el Papa Francisco dirigió sus pensamientos a las personas asustadas por la pandemia actual:

Oremos hoy por las muchas personas que no tienen la posibilidad de reaccionar: siguen teniendo miedo de esta epidemia. Que el Señor les ayude a levantarse, a reaccionar por el bien de toda la sociedad, de toda la red social.

En la homilía, comentó sobre la lecturas del dia, tomado del Libro del profeta Daniel (13,1-9,15-17,19-30,33-62) y del Evangelio de Juan (Jn 8,1-11), que charlan de 2 mujeres a las que unos hombres quieren condenar a muerte: la inocente Susana y una adúltera sorprendida en el acto. Francisco apuntó que los inculpadores son, en el primer caso, jueces corruptos y, en el segundo, hipócritas. Respecto a la mujer, Dios hace justicia a Susana, liberándola de los corruptos, que están condenados, y perdona a la infiel, liberándola de los escribas y fariseos hipócritas. Justicia y clemencia de Dios, que están bien representadas en el Salmo Responsorial del día: “El Señor es mi pastor, nada me falta… Si bien pase por el valle tenebroso, no temeré mal alguno, por el hecho de que tú vas a estar conmigo” . Entonces el Papa nos invitó a ofrecer merced a Dios si sabemos que somos pecadores, pues podemos soliciar con seguridad al Señor que nos perdone.

A continuación, el texto de la homilía transcrito por Vatican News:

En el Salmo Responsorial rezamos: “El Señor es el pastor que me guía; no me falta nada A través de prados y prados verdes me conduce al descanso. A las aguas tranquilas guíame, y devuélveme las fuerzas. Me guía por el sendero más seguro, por el honor de su nombre. Incluso si paso por el valle obscuro, no temeré daño alguno. Con vara y cayado andas conmigo, ¡ellos me dan seguridad!”.

Esta es la experiencia que vivieron estas dos mujeres, cuyo relato leemos en ámbas Lecturas. Una mujer inocente, acusada falsamente, calumniada y una mujer pecadora. Ambos condenados a muerte. El inocente y el pecador. Ciertos Padres de la Iglesia vieron en estas 2 mujeres una figura de la Iglesia: santa, pero con hijos pecadores. Afirmaban en una bella expresión latina: “La Iglesia es la casta meretrix”, la santa con los hijos pecadores.

Las dos mujeres estaban agobiadas, humanamente agobiadas. Pero Susana confía en Dios. Asimismo hay 2 conjuntos de personas, de hombres; ambos encomendados al servicio de la Iglesia: los jueces y los maestros de la Ley. No eran eclesiásticos, pero estaban al servicio de la Iglesia, en la corte y en la enseñanza de la Ley. Muchas distintas. Los primeros que acusaron a Susana fueron corruptos: el juez corrupto, la figura simbólica de la historia. Asimismo en el Evangelio, Jesús amonesta –en la parábola de la viuda insistente– al juez corrupto que no creía en Dios y no se preocupaba por el resto. Los corruptos. Los doctores de la Ley no eran corruptos, sino más bien hipócritas.

Y estas mujeres, una cayó a cargo de los hipócritas y la otra en manos de los corruptos: no había salida. “Si bien pase por el valle de las tinieblas, no temeré mal alguno. Con vara y cayado andas conmigo, ¡ellos me dan seguridad!”. Ambas mujeres se hallaron en un valle obscuro, andaban por ahí: un valle obscuro, hacia la desaparición. El primero confía explícitamente en Dios y el Señor participa. La segunda, la pobre, sabe que es culpable, abochornada frente todo el pueblo – porque el pueblo estaba que se encuentra en las dos situaciones, no lo afirma el Evangelio, pero sí rezaban internamente, pidiendo alguna ayuda.

¿Qué hace el Señor con estas personas? Él salva a la mujer inocente, le hace justicia. A la mujer pecadora, perdónala. A los jueces corruptos, condenadlos; a los hipócritas, les asiste para convertirse y frente al pueblo les dice: “¿Sí, seriamente? El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojarle la piedra.” Y fueron saliendo uno por uno. Hay aquí una cierta ironía del apóstol Juan: “Y ellos, al oír lo que Jesús afirmaba, fueron saliendo uno por uno, empezando por los mayores”. Déjales un poco de tiempo a fin de que se arrepientan; no disculpa al corrupto, sencillamente pues el corrupto es inútil de soliciar perdón, fue mucho más allí. Se fatigó… no, no se cansó: no es capaz. La corrupción también nos quitó esa aptitud que todos contamos de avergonzarnos, de pedir perdón. No, el corrupto está a salvo, sigue, destruye, explota al pueblo, como esta mujer, todo, todo… prosigue. Se puso en el lugar de Dios.

Y el Señor responde a las mujeres. Susana, la libera de estos corruptos, la hace seguir, y la otra: “Yo tampoco te condeno. Puedes irte, y a partir de ahora no peques mucho más.” Déjala ir. Hazlo enfrente de la gente. En el primer caso, el pueblo alaba al Señor; en el segundo caso, la gente aprende. Aprende de qué manera es la clemencia de Dios.

Esperamos que le gustara nuestro articulo El Papa reza por los que no pueden reaccionar, asustados
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios