El Papa insta a la “vigilancia y la calma” contra

El Papa insta a la “vigilancia y la calma” contra

En la homilía de la Misa celebrada este viernes por la mañana en Casa Santa Marta, el Papa Francisco invita a la vigilancia contra el diablo, en especial los demonios corteses, que entran en el alma sin ser notados.

Débora Donnini – Localidad del Vaticano

La esencia del demonio es eliminar de manera directa con vicios y guerras o intentar llevarlo a cabo “cortésmente”, llevando a vivir con “el espíritu de la mundanalidad”. Este es el tema central de la homilía del Papa Francisco en la misa conmemorada esta mañana (10/12) en Casa Santa Marta. Una reflexión sobre el Evangelio tomado de Lucas (Lc 11,15-26).

Estamos en una lucha: en cada uno de nosotros hay una pelea entre Jesús y el demonio

“El demonio, cuando se apropia del corazón de un individuo, se queda allí, tal y como si fuera su casa y no quiere irse”, dijo Francisco, y añadió que cuando Jesús expulsa a los diablos, estos tratan de arruinar a la persona, causando daño “aun físicamente”. Jesús con frecuencia echa fuera diablos. Más que “la pelea entre el bien y el mal”, que parece abstracta, el Papa subrayó que “la verdadera lucha es la primera lucha entre Dios y la vieja serpiente, entre Jesús y el demonio”. “Y esta lucha -advirtió- tiene lugar dentro de nosotros. Todos nosotros está peleando, quizás sin saberlo, pero estamos peleando”.

La vocación del diablo es destruir la obra de Dios

“La esencia del diablo es eliminar”, dijo el Papa, explicando que su vocación es exactamente “destruir la obra de Dios”. Francisco advirtió, no obstante, que el peligro es ser como pequeños, que se chupan el dedo creyendo que no es así, que son invenciones de sacerdotes. El diablo, en cambio, destroza y en el momento en que no puede destruir cara a cara por el hecho de que tiene enfrente una fuerza de Dios que protege a la persona, entonces siendo “más listo que un zorro”, listo, busca la manera de tomar posesión. otra vez de esa persona.

El Evangelio de el día de hoy empieza con varias personas que acusan a Jesús de haber expulsado un demonio por medio de Beelzebul. Siempre y en todo momento tienen “lenguas malas”. Así empieza una discusión entre Jesús y estas personas.

El demonio destroza con vicios y guerras o toma el sendero de la mediocridad

Ahora, el Papa nucléa su pensamiento sobre todo en la última una parte del pasaje evangélico, en el que predomina que cuando el espíritu impuro sale de un hombre, que merodea por lugares desiertos buscando descanso y, al no encontrarlo, regresa a la vivienda de que dejó, toma otros siete espíritus peores que él y allí fijan morada. Y la última condición de ese hombre se vuelve peor que la primera.

Esto lleva al Papa a decir que en el momento en que el diablo no puede destruir a un individuo por vicios, o a un pueblo por guerras y persecuciones, piensa en otra estrategia, “la estrategia que utiliza con todos nosotros”:

“Somos cristianos, católicos, vamos a Misa, rezamos… Todo semeja estar en orden. Sí, contamos nuestros defectos, nuestros pequeños pecados, pero todo parece estar en orden. Y se convierte en “el educado”: ​​va, ve, llama a la puerta – “¿Perdón? ¿Puedo pasar?”, suena el timbre. Y estos demonios educados son peores que los primeros, pues no te das cuenta de que los tienes en el hogar. Y este es el espíritu mundano, el espíritu del mundo. El demonio o destroza de manera directa con vicios, con guerras, con injusticias de forma directa o destruye educadamente, diplomáticamente como dice Jesús. No hacen ruido, se hacen pasar por amigos, te convencen –“No, vamos, que no hace tanto, no, pero… hasta ahí va bien”– y te llevan por el camino de la mediocridad. , te hacen “templados” en el sendero de la mundanalidad” .

Los diablos educados que convencen de no ser tan enemigos

Francisco advierte entonces contra caer en “esta mediocridad espiritual, este espíritu del mundo”: “Pero estas cosas no son tan malas. Y el espíritu del mundo nos arruina, nos corrompe por dentro.

“Tengo más temor de estos demonios que de los primeros”, dice Francisco. “No me preocupo tanto como cuando veo a esta gente que ha abierto la puerta a los demonios corteses, a los que -enseña el Papa- convencen desde en que no son tanto contrincantes”:

A menudo me hago una pregunta: ¿qué es lo malo en la vida de una persona? ¿Pecado claro o vivir en el espíritu del mundo, de la mundanalidad? Que el diablo te pone en un pecado -también, no uno, veinte, treinta pecados, pero claro, que te abochornes- o que el demonio está en la mesa contigo y vive, vive contigo y todo es normal, pero allí, te ofrece las pistas y te tiene con el espíritu de la mundanalidad?

vigilancia y tranquilidad

El espíritu de la mundanalidad es este: “los que traen demonios corteses”, prosigue el Papa, recordando también la oración:

En frente de estos corteses diablos que desean ingresar por la puerta de casa como convidados a la boda, decimos: “Vigilancia y calma”. Vigilancia: este es el mensaje de Jesús, la vigilancia cristiana. ¿Qué ocurre en mi corazón? ¿Por qué razón soy tan mediocre? ¿Por qué razón estoy tan ardiente? ¿Cuántos “educados” viven en casa sin pagar alquiler?

Esperamos que le gustara nuestro articulo El Papa insta a la “vigilancia y la calma” contra
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios