El Papa Francisco comparte su agradecimiento por el viaje a Irak,

Vaticano, 10 de marzo. 21/07:38 am (ACI).- Este miércoles 10 de marzo, durante la audiencia general transmitida por VaticanNews en directo desde la Biblioteca Apostólica, el Beato Padre recordó su visita apostólica a Irak entre los días 5 y 8 de marzo y agradeció haber llevado un emprendimiento de San Juan Pablo II.

“En estos días, el Señor me ha permitido visitar Irak, cumpliendo un emprendimiento de San Juan Pablo II. Jamás antes un Papa había estado en la tierra de Abraham; la Providencia ha amado que esto ocurra ahora, como signo de esperanza, tras años de guerra y terrorismo y a lo largo de una dura pandemia”.

En esta línea, el Papa ha señalado que “tras esta Visita, mi alma está llena de gratitud. Gratitud a Dios y a cuantos la hicieron viable: al Presidente de la República y al Gobierno de Irak; a los Patriarcas y Obispos de del país, con todos los ministros y leales de las respectivas Iglesias; a las Autoridades religiosas, comenzando por el Enorme Ayatolá Al-Sistani, con quien tuve un acercamiento inolvidable en su residencia de Najaf”.

“Experimenté el fuerte sentido penitencial de esta peregrinación: no podía aproximarme a ese pueblo mártir, a esa Iglesia atormentada, sin llevar, representando a la Iglesia Católica, la cruz que llevaron durante años; una cruz grande, como la puesto a la entrada de Qaraqosh.

Al tiempo, el Santurrón Padre recordó: “Vi a mi alrededor la alegría de acoger al mensajero de Cristo; vi la promesa de abrirme a un horizonte de paz y fraternidad, resumido en las expresiones de Jesús, que fueron el lema de la Visita: «Todos sois hermanos» (Mt 23, 8)”.

“Esta promesa la vi en el discurso del Presidente de la República, la hallé en varios saludos y

testimonios, en canciones y en movimientos de la multitud. Lo leo en los rostros luminosos de los jóvenes y en la mirada viva de los ancianos”.

En este sentido, como es tradición, el Papa visitó algunas de las citas de su viaje. Como el encuentro de oración entre cristianos y musulmanes en Ur “donde Abraham recibió la llamada de Dios hace unos cuatro mil años”.

“Abraham es padre en la fe porque escuchó la voz de Dios que le prometía descendencia, lo dejó todo y se fue. Dios es fiel a sus promesas y aun hoy guía nuestros pasos de paz, guía los pasos de los que andan por el la Tierra con la mirada hacia el Cielo. Y en Ur, mientras estábamos juntos bajo ese cielo luminoso, exactamente el mismo cielo en el que nuestro padre Abraham nos vio a nosotros, sus descendientes, pareció resonar en nuestros corazones esta frase: Todos sois hermanos”, describió el Papa.

Además, el Santo Padre recordó el acercamiento “en la Catedral siro-católica de Bagdad,

donde en 2010 40 y ocho personas, incluidos 2 curas, fueron asesinadas a lo largo de la celebración de la Misa. La Iglesia en Irak es una Iglesia mártir y en ese templo, que lleva grabado en piedra la memoria de aquellos mártires, resonó la alegría del encuentro: mi entusiasmo por estar entre ellos fusionado con su alegría por tener al Papa con ellos”.

El Pontífice recordó luego su visita a las ciudades de Mosul y Qaraqosh, a riberas del río Tigris, a las ruinas de la vieja Nínive, donde “la ocupación de ISIS ha hecho escapar a miles y miles de pobladores, entre ellos muchos cristianos de distintas creencias y otros minorías perseguidas, en especial los yazidíes”.

“La antigua identidad de esas ciudades fué destruida. En este momento, con enorme contrariedad, la gente está buscando

reconstruir; Los musulmanes invitan a los cristianos a regresar y juntos restauran iglesias y mezquitas. Y sigamos, por favor, rezando por estos hermanos y hermanas tan probados, para que tengan fuerzas para comenzar nuevamente. Y pensando en los muchos emigrantes iraquíes, quisiera decirles: ustedes lo dejaron todo, como Abraham; como él, conservad la fe y la esperanza, y sed tejedores de amistad y fraternidad adondequiera que estéis», solicitó el Papa.

Al final, el Santurrón Padre recordó las dos celebraciones eucarísticas públicas en Bagdad y Erbil, donde fue recibido con emoción por cientos de leales.

“La esperanza de Abraham y de su descendencia se efectuó en el misterio que

celebramos en Jesús, el Hijo a quien Dios Padre no perdonó, sino que ofreció por la salvación de todos: por su muerte y resurrección nos abrió el paso a la tierra prometida, a una vida novedosa donde se enjugan las lágrimas, las lesiones sanados, los hermanos reconciliados”, recordó.

El Papa concluyó su discurso diciendo: “Estimados hermanos y hermanas, alabemos a Dios por esta visita histórica y sigamos orando por esa Tierra y por Oriente Medio. En Irak, pese al estruendo de la destrucción y las armas, las palmeras , símbolo de la patria y su esperanza, prosiguió medrando y dando frutos. De este modo es la fraternidad: no hace ruido, pero es fecunda y nos hace crecer. Dios, que es paz, concédele un futuro de fraternidad a Irak, Medio Oriente y a todo el mundo!”

Antes de partir, el Papa saludó a los oyentes y televidentes de lengua portuguesa con las próximas palabras: “Saludo cordialmente a los fieles de lengua portuguesa. Les pido que me acompañéis en el agradecimiento a Dios por este viaje a Irak y en la oración por la paz y la fraternidad universal. ¡Que la bendición de Dios descienda sobre ti!”

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