El Papa Francisco anima a la gente a rezar por la unidad de los cristianos y

Vaticano, 20 de enero. 21/09:45 am (ACI).- El Papa Francisco exhortó el 20 de enero a rezar por la unidad entre los cristianos y animó a “soliciar a Dios la paz, la reconciliación, la unidad”.

El Santurrón Padre dedicó la audiencia general de este miércoles a la oración por la unidad de los cristianos, pues la semana del 18 al 25 de enero está dedicada en particular “a invocar de Dios el don de la unidad para superar el escándalo de las divisiones entre los fieles en Jesús”.

En su catequesis, el Pontífice recordó que Jesucristo en la Última Cena “oró por los suyos, ‘a fin de que todos sean uno’” y calificó su oración ante la Pasión en el huerto de los olivos como “su testamento espiritual”.

Al insistir en la importancia de la unidad, el Santurrón Padre destacó que Jesús oró “al Padre por nosotros, para que seamos uno. Esto significa que no somos suficientes, con nuestras solas fuerzas, para lograr la unidad”.

“La unidad es, frente todo, un don, es una gracia que se pide en la oración. Cada uno de nosotros lo precisa. En verdad, nos ofrecemos cuenta de que no somos capaces de conservar la unidad ni siquiera dentro de nosotros mismos”, advirtió el Papa.

En este sentido, el Beato Padre puso el ejemplo del Apóstol Pablo que “sentía un conflicto desgarrador dentro de sí: querer el bien e agacharse al mal” y añadió que San Pablo “entendió que la raíz de tantas divisiones a lo que nos rodea -entre la gente , en la familia, en la sociedad, entre los pueblos e inclusive entre los creyentes, está en nosotros”.

El Pontífice citó luego la constitución pastoral del Concilio Vaticano II Gaudium et spes, que señalaba que “los desequilibrios que sufre el planeta de hoy están unidos a ese desequilibrio fundamental que está enraizado en el corazón del hombre. Por el hecho de que en el fondo del hombre mismo muchos elementos luchan entre sí. […] De esta forma sufre en sí mismo la división, de la que se producen tantas y tan grandes discordias para la sociedad.

En este sentido, el Santo Padre aseveró que “la solución a las divisiones no es oponerse a alguien, por el hecho de que la discordia engendra más discordia. El auténtico remedio comienza por soliciar a Dios la paz, la reconciliación, la unidad”.

“Esto se aplica más que nada a los cristianos: la unidad sólo puede llegar como fruto de la oración. Los esfuerzos diplomáticos y los diálogos académicos no son suficientes. Jesús lo sabía y nos abrió el camino mediante la oración”, dijo el Papa.

De este modo, el Pontífice afirmó que “nuestra oración por la unidad es una participación humilde pero confiada en la oración del Señor, que prometió que toda oración que se realice en su nombre será escuchada por el Padre”.

Por ende, el Papa hizo la pregunta: “¿Rezo por la unidad?” pues «es la intención de Jesús, pero si repasamos las pretenciones por las que rezamos, probablemente comprenderemos que rezamos poco, quizás jamás, por la unidad de los cristianos».

Asimismo, el Santo Padre explicó que “la fe en el planeta depende de la unidad de los cristianos”, en tanto que “el Señor ha pedido la unidad entre nosotros a fin de que el planeta crea” y añadió que “el mundo no creerá pues convenceremos con buenos razonamientos, pero si hemos sido testigos del amor que nos une y nos hace próximos a todos”.

Por último, el Papa recordó que el tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos “tiene relación exactamente al amor: ‘Permaneced en mi amor y daréis bastante fruto’” y subrayó que “la raíz de la comunión es el cariño de Cristo, que nos hace sobrepasar los prejuicios para poder ver en los demás un hermano y una hermana a los que debemos querer siempre y en todo momento. De esta manera descubrimos que los cristianos de otras confesiones, con sus tradiciones, con su crónica, son dones de Dios, son dones presentes en los territorios de nuestras comunidades diocesanas y parroquiales”.

“Empecemos a orar por ellos y, si es posible, con ellos. De esta manera, aprenderemos a amarlos y apreciarlos. La oración, nos recuerda el Concilio, es el alma de todo movimiento ecuménico (cf. Unitatis redintegratio, 8). Por consiguiente, que la oración sea el punto de partida para ayudar a Jesús a cumplir su sueño: que todos sean uno”, concluyó el Papa.

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