El Papa en la Audiencia General: la oración es la salvación de los

El Papa en la Audiencia General: la oración es la salvación de los

El Papa en la Audiencia General: la oración es la salvación del ser humano

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“Para estudiar esta forma de orar, el Salterio es una gran escuela. Hemos visto que los Cánticos no en todos los casos usan expresiones refinadas y afables, y muchas veces tienen las cicatrices de la existencia”, ha dicho Francisco en la catequesis de la Audiencia General.

Mariangela Jaguraba – Vatican News

En la catequesis de la Audiencia General de este miércoles (21/10), el Papa Francisco continuó con la segunda una parte del tema “La oración de los Cánticos”.

Francisco empezó diciendo a los fieles presentes en el Aula Pablo VI que debemos cambiar la manera en que celebramos la Audiencia General a causa del coronavirus. “Ustedes están separados, con protección, con máscaras, y yo estoy aquí un poco distanciado. No puedo aproximarme a vosotros como antes, por el hecho de que cada vez que os acerco les juntáis y se pierde la distancia de seguridad y hay peligro para vosotros de contagio. Por eso, nos saludaremos de lejos, pero sepan que estoy cerca de ustedes con el corazón”, resaltó.

El Papa agradeció entonces el testimonio de una madre que ayudó y amamantó a su hijo que lloraba durante la Audiencia General: “Dios hace lo mismo con nosotros, como aquella madre que con inocencia trató de aliviar al niño. ¡Son unas imágenes realmente bonitas! Cuando un niño llora en la iglesia, debemos sentir que está la inocencia de una madre que es el símbolo de la inocencia de Dios hacia nosotros. Jamás silencáis a un niño que llora en la iglesia, porque es la voz que atrae la ternura de Dios. Gracias por tu testimonio”, dijo Francisco.

El Salterio presenta la oración como la verdad fundamental de la vida

“El día de hoy finalizamos la catequesis sobre el oración de los Cánticos. Primeramente, notemos que en los Cánticos hace aparición de manera frecuente una figura negativa, la del “maligno”, esto es, el que vive como si Dios no tenga existencia. Es la persona sin ninguna referencia a lo trascendente, sin ningún impedimento a su arrogancia, que no teme el juicio sobre lo que piensa y lo que hace”, resaltó el Papa.

De ahí que, el Salterio muestra la oración como la realidad fundamental de la vida. La referencia a lo absoluto y lo trascendente –que los profesores de la ascesis llaman “sagrado temor de Dios”– es lo que nos hace totalmente humanos, es el límite que nos salva de nosotros, impidiéndonos aventurarnos en esta vida en una manera predadora y insaciable. ¡La oración es la salvación de los humanos!

Según el Pontífice, “existe asimismo una oración falsa, una oración hecha solo para ser admirada por los demás. La gente que van a misa solo para probar que van a misa, que son católicos, o para mostrar el último traje que adquirieron, para mostrarse socialmente, van a una falsa oración. Jesús advirtió fuertemente sobre esto. Pero cuando el auténtico espíritu de oración es acogido con sinceridad y entra en el corazón, entonces nos hace contemplar la realidad con los ojos de Dios mismo.” LEER TAMBIÉN21/10/2020

Cuando oramos, todo adquiere “profundidad”. O sea algo interesante. En la oración, quizás partimos de una cosa sutil que en la oración adquiere espesor, consigue peso. Dios toma la oración de la mano y la transforma. El peor servicio que se puede realizar, a Dios y también al hombre, es rezar con hastío, de forma habitual. Reza como un loro. ¡No! Oren con el corazón. La oración es el centro de la vida. Si hay oración, el hermano, la hermana asimismo cobra importancia. De hecho, incluso contrincantes. Un viejo dicho de los primeros monjes cristianos afirma: “Bienaventurado el monje que, después de Dios, considera a todos y cada uno de los hombres como Dios”. Los que adoran a Dios aman a sus hijos. Quien respeta a Dios, respeta a los humanos.

La oración nos hace causantes a cada uno de nosotros

Para Francisco, “la oración no es un tranquilizante para aliviar las angustias de la vida; o, sin embargo, tal oración ciertamente no es cristiana. Por el contrario, la oración nos hace causantes a cada uno de nosotros. Lo observamos claramente en el “Padre Nuestro”, que Jesús enseñó a sus acólitos”.

“Para aprender esta forma de rezar, el Salterio es una gran escuela”, subrayó el Papa. “Hemos visto que los Salmos no en todos los casos utilizan palabras exquisitas y hermosas, ya menudo llevan las cicatrices de la presencia. No obstante, todas y cada una estas frases se usaron primero en el Templo de Jerusalén y luego en las sinagogas; incluso los mucho más íntimos y personales”.

Incluso los cánticos en primera persona del singular, que confían los pensamientos y inconvenientes más íntimos de un individuo, son patrimonio colectivo, el punto de ser recitados por todos y para todos. La oración de los cristianos tiene este “aliento”, esta “tensión” espiritual que mantiene unidos al templo y al planeta. La oración puede comenzar a la sombra de una nave, pero entonces termina su paseo por las calles de la región. Y al reves, puede germinar en los temas rutinarios y hallar su cumplimiento en la liturgia. Las puertas de las iglesias no son barreras, sino más bien “membranas” permeables, libres para acoger el grito de todos.

Según el Papa, “el planeta está siempre y en todo momento que se encuentra en la oración del Salterio. Los Salmos, por ejemplo, dan voz a la promesa divina de salvación para los más débiles. Por poner un ejemplo: “A causa de la aflicción de los humildes y del gemido de los pobres, me levantaré –afirma el Señor– para darles la salvación que ansían”. O advierten del peligro de las riquezas mundanas, por el hecho de que afirma “el hombre que vive en la opulencia y no piensa es como ganado que es sacrificado”. O, de nuevo, abren el horizonte a la mirada de Dios sobre la historia: “El Señor deshace los planes de las naciones paganas, disminuye a nada los planes de los pueblos. Solo los designios del Señor perviven para siempre, los pensamientos de su corazón por todas y cada una de las generaciones”.

No caigas en la tentación de la “impiedad”

Donde está Dios, ha de estar asimismo el hombre. La Sagrada Escritura es categórica: “Pero nosotros amamos, porque Dios nos amó primero. Él siempre y en todo momento va enfrente de nosotros. Él siempre nos espera pues nos quiere primero, nos mira primero, nos entiende primero. Él siempre nos espera. Si alguno dice: “Amo a Dios”, pero detesta a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no quiere a su hermano a quien vió es incapaz de amar a Dios a quien no vió.

Si rezas varios rosarios cada día, pero entonces hablas del resto, tienes rencor en ti, detestas a el resto, esto es puro artificio, no es verdad, no es coherente. De Dios nos llega este mandamiento: el que quiere a Dios, ame asimismo a su hermano”. La Escritura acepta de un individuo que, aun buscando con sinceridad a Dios, nunca consigue encontrarlo; pero también afirma que jamás se puede negar las lágrimas de los pobres, so pena de no conseguir a Dios. Dios no apoya el “ateísmo” de quienes niegan la imagen divina impresa en cada humano. Ese ateísmo cotidiano: creo en Dios, pero con los demás a distancia y me permito odiar a el resto. Esto es ateísmo práctico.

“No admitir a la persona humana como imagen de Dios es un sacrilegio, una abominación, es la peor ofensa que se puede conducir al templo y al altar”, concluyó el Papa. Que la oración de los Cánticos nos ayude a no caer en la tentación de la “impiedad”, o sea, de vivir, y quizás también de rezar, como si Dios no tenga existencia, tal y como si los pobres no existiesen”, concluyó el Papa.

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Esperamos que le gustara nuestro articulo El Papa en la Audiencia General: la oración es la salvación de los
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios