El Papa en la Audiencia General: Crucifijo y Evangelio, grande

El Papa en la Audiencia General: Crucifijo y Evangelio, grande

“Nos hará bien ver el crucifijo en silencio y ver quién es nuestro Señor: Él es el que no señala con el dedo a absolutamente nadie, sino que abre los brazos a todos”, dijo Francisco en la catequesis del miércoles.

Mariangela Jaguraba – Localidad del Vaticano

“En estas semanas de aprensión por la pandemia que hace padecer al mundo, entre las muchas preguntas que nos hacemos, también puede haber preguntas sobre Dios: ¿qué hace Él ante nuestro dolor? ¿Dónde estás cuando todo sale mal? ¿Por qué razón no solucionar los problemas de forma rápida?”

Con estas expresiones, el Papa Francisco inició su catequesis en la Audiencia General, este miércoles (04/08), efectuada en la Biblioteca del Palacio Apostólico, a causa de la pandemia de la Covid-19.

Según el Pontífice, “nos asistencia el relato de la Pasión de Jesús, que nos acompaña en estas fiestas santas”, ya que en él se concentran muchas preguntas. “El pueblo, después de recibir a Jesús triunfante en Jerusalén, se preguntaba si al final libraría al pueblo de sus contrincantes. Aguardaban un Mesías poderoso y triunfante con una espada. En cambio, llega un hombre manso y humilde de corazón, que invita a la conversión ya la misericordia”. Esa misma multitud, que antes gritaba “¡Hosanna al Hijo de David!”, en este momento grita: “¡Crucifícale!”. Quienes lo seguían, confundidos y asustados, lo abandonan. Pensaron: si este es el destino de Jesús, él no es el Mesías, por el hecho de que Dios es fuerte y también insuperable”.

Crucifijo y Evangelio: Enorme Liturgia Doméstica

El Papa ha dicho entonces que si seguimos leyendo la Pasión del Señor, “nos encontramos con un hecho asombroso. En el momento en que Jesús muere, el centurión romano, que era pagano, que lo vio sufrir en la cruz, lo escuchó perdonar a todos y tocó con sus manos su amor inconmensurable, confiesa: «¡Precisamente, este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!» Dice lo opuesto del resto. Afirma que Dios está realmente allí”.

“Preguntémonos el día de hoy: ¿cuál es el verdadero rostro de Dios? Generalmente, proyectamos en Él lo que somos, al límite poder: nuestro éxito, nuestro sentido de la justicia y también nuestra indignación. No obstante, el Evangelio nos dice que Dios no es así. Es diferente y no tenemos la posibilidad de saberlo con nuestras propias fuerzas. De ahí que se realizó próximo, vino a nuestro acercamiento y se descubrió por completo en Semana Santa. ¿Dónde? En el cruce. En él aprendemos los rasgos del rostro de Dios. Por qué la cruz es la silla de dios”, dijo Francisco, y agregó:

Nos hará bien mirar el crucifijo en silencio y ver quién es nuestro Señor: es Aquel que no señala con el dedo a nadie, sino abre los brazos a todos; que no nos abruma con su gloria, sino que se desviste por nosotros; que no nos ama de palabra, sino que nos da vida en el silencio; que no nos obliga, sino nos libera; que no nos trata como a extraños, sino acepta nuestros males, nuestros pecados. Para liberarnos de las ideas preconcebidas sobre Dios, veamos el crucifijo y luego abramos el Evangelio.

Entonces el Papa ha dicho:

En estos días, todos en cuarentena y en el hogar, cerrados, tomemos estas dos cosas en la mano: el crucifijo, mirémoslo, y abramos el Evangelio. Esto va a ser para nosotros, por de este modo decirlo, como una enorme liturgia doméstica, puesto que no podemos ir a la iglesia en esos días. Crucifijo y Evangelio.

Dios es omnipotente en el amor

El Evangelio nos dice que “cuando la multitud se aproxima a Jesús para hacerlo rey, por servirnos de un ejemplo, una vez que se han multiplicado los panes, él sale. Cuando los espíritus malignos desean revelar su majestad divina, los acalla. ¿Por qué? Pues Jesús no quiere ser tergiversado, no quiere que se confunda al Dios verdadero, que es amor humilde, con un dios falso, un dios mundano que monta espectáculo y se impone por la fuerza. Dios es omnipotente en el amor, y no de otra forma. Es tu naturaleza. Él es de esta manera. Él es amor”.

Francis dijo que tenemos la posibilidad de objetar:

¿Qué hago con un Dios tan débil? ¡Preferiría un dios fuerte y poderoso!” Pero el poder de este mundo pasa, al paso que el cariño continúa. Solo el amor protege la vida que disponemos, porque abraza nuestras debilidades y las convierte. Es el amor de Dios que curó nuestro pecado en Pascua con su perdón, que hizo de la muerte un pasaje de vida, que transformó nuestro miedo en seguridad, nuestra angustia en esperanza. La Pascua nos dice que Dios puede cambiar todo para bien. Que con él verdaderamente tenemos la posibilidad de confiar en que todo va a estar bien. Por eso en la mañana de Pascua se nos comunica: “¡No tengáis temor!”. Las preguntas angustiosas sobre el mal no desaparecen de cuajo, sino que encuentran en el Resucitado el fundamento sólido que no permite hundirnos.

Francisco concluyó su catequesis diciendo que “Jesús cambió la historia, acercándose a nosotros y haciéndola, aunque todavía marcada por el mal, una historia de salvación”. Invitó a todos a abrir el corazón en la oración: “No olviden: Crucifijo y Evangelio. La liturgia doméstica será estay deseó a todos una buena Semana Santa y una Feliz Pascua.

Esperamos que le gustara nuestro articulo El Papa en la Audiencia General: Crucifijo y Evangelio, grande
y todo lo relaciona a Dios , al Santo , nuestra iglesia para el Cristiano y Catolico .
Cosas interesantes de saber el significado : Dios