El Papa: dejémonos consolar por el Dios de la cercanía,

El Papa: dejémonos consolar por el Dios de la cercanía,

En la Misa de este viernes (05/08) en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa recordó el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja: Dios bendiga a quienes trabajan en estas instituciones, que hacen tanto bien. En la homilía resaltó que el Señor siempre y en todo momento consuela en la cercanía, en la verdad y en la promesa.

NOTICIAS DEL VATICANO

Francisco presidió la Misa en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, en la mañana de este viernes (08/05) de la IV Semana de Pascua y en el día de la Súplica a Nuestra Señora de Pompeya. En la introducción, recordó el Día Mundial de la Cruz Roja:

El día de hoy se celebra el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Oremos por la gente que trabajan en estas dignas instituciones: que el Señor bendiga su trabajo, al que bien hacen.

En la homilía, el Papa comentó la evangelio del dia (Jn 14, 1-6) en el que Jesús dice a sus acólitos: “No se turbe tu corazón. Ten fe en Dios, ten fe en mí asimismo. En la casa de mi Padre hay muchas moradas (…) Cuando haya ido a prepararos un lugar, volveré y les llevaré conmigo, para que donde yo esté, vosotros también estéis”.

Este diálogo de Jesús con los discípulos -recordó Francisco- tiene lugar a lo largo de la Última Cena: “Jesús está triste y todos están tristes: Jesús dijo que uno lo traicionaría”, pero al mismo tiempo comienza a consolar a su propia: “El Señor consuela a sus discípulos y aquí vemos de qué forma consuela Jesús. Poseemos muchas maneras de consolar, desde las mucho más genuinas, desde las mucho más cercanas a las más formales, como esos telegramas de pésame: ‘Profundamente apenado por…’ No consuela a nadie, es una finta, es el consuelo de la formalidad. Pero, ¿de qué manera consuela el Señor? Es importante saberlo, pues asimismo nosotros, cuando en nuestra vida tenemos que pasar por momentos de tristeza” –subrayó el Santo Padre–, debemos estudiar a “entender cuál es el verdadero consuelo del Señor”.

“En este pasaje del Evangelio –señaló– vemos que el Señor siempre consuela en la cercanía, con la realidad y con la esperanza”. Son los aspectos del consuelo del Señor. “En la proximidad, jamás lejos”. El Papa recordó “aquella bella palabra del Señor: “Aquí estoy con nosotros”. “Frecuentemente” está presente en el silencio, “pero entendemos que Él está presente. Él siempre está presente. Esa proximidad que es estilo de Dios, también en la Encarnación, para hacerse próximo a nosotros. El Señor consuela en la cercanía. Y no utiliza expresiones vacías, a propósito: elige el silencio. La fuerza de la cercanía, de la presencia. Y habla poco. Pero está cerca”.

Un segundo aspecto “del modo de consolar de Jesús es la realidad: Jesús es verdadero. No dice cosas formales que son mentiras: ‘No, despreocúpate, todo va a pasar, no va a pasar nada, pasará, las cosas pasan…’. No. Afirma la verdad. No esconde la realidad. Por el hecho de que Él mismo en este pasaje dice: ‘Yo soy la verdad’. Y la verdad es: ‘Me marcho’, es decir, ‘Me marcho a morir’. Nos enfrentamos a la muerte. Es la realidad. Y lo afirma con sencillez y lo dice asimismo con mansedumbre, sin herir: nos encontramos en frente de la desaparición. No oculta la realidad”.

El tercer rasgo del consuelo de Jesús es la promesa. Afirma: “Sí, es un momento bien difícil. Pero no se turbe vuestro corazón: Tened asimismo fe en mí”, porque “en la casa de mi Padre existen muchas moradas. Prepararé un espacio para ti”. Él es el primero en abrir las puertas de esa morada a la que nos quiere llevar: “Volveré y os voy a llevar conmigo, para que donde yo estoy, nosotros asimismo estéis”. “El Señor regresa toda vez que uno de nosotros va sendero de dejar este planeta. ‘Volveré y te llevaré’: esperanza. Él vendrá y nos tomará de la mano y nos guiará. No afirma: ‘No, no sufrirás, no hay nada’. No. Dice la verdad: ‘Estoy cerca de ti, esta es la verdad: es un momento bien difícil, de peligro, de muerte. Pero no se turbe vuestro corazón, permaneced en esa paz, esa paz que subyace a todo consuelo, por el hecho de que yo voy a venir y les voy a llevar de la mano hasta donde yo estaré’”.

“No es moco de pavo – ha dicho el Papa – dejarse consolar por el Señor. Frecuentemente, en los momentos difíciles, nos enfadamos con el Señor y no dejamos que venga a hablarnos así, con esta tiernicidad, con esta proximidad, con esta mansedumbre, con esta verdad y con esta esperanza. Solicitemos la gracia -fue la oración final de Francisco- de estudiar a dejarnos consolar por el Señor. El consuelo del Señor es verdadero, no engaña. No es anestesia, no. Pero está cerca, es cierto y nos abre las puertas de la esperanza”.

Ahora, el texto de la homilía transcrito por Vatican News:

Este diálogo de Jesús con los discípulos tiene lugar en la mesa, también en la cena (cf. Jn 14,1-6). Jesús está triste y todos están tristes: Jesús mencionó que uno lo traicionaría (cf. Jn 13,21) y todos se dan cuenta de que algo malo sucederá. Jesús comienza a consolar a los suyos: porque uno de los oficios, “de las obras” del Señor es consolar. El Señor consuela a sus acólitos y aquí observamos de qué manera consuela Jesús. Tenemos muchas maneras de consolar, desde las más genuinas, desde las mucho más cercanas a las mucho más formales, como esos telegramas de pésame: “Profundamente apenado por…” No consuela a nadie, es una finta, es un consuelo formal. Pero, ¿de qué forma consuela el Señor? Es importante entender esto, por el hecho de que asimismo nosotros, en el momento en que en nuestra vida debemos pasar por instantes de tristeza, aprendemos a percibir cuál es el verdadero consuelo del Señor.

Y en este pasaje evangélico observamos que el Señor siempre consuela en la cercanía, con la realidad y con la esperanza. Estos son los tres rasgos del consuelo del Señor. Con proximidad, jamás distante: ahí estoy yo. Esa palabra: “Estoy aquí contigo”. Y muchas veces en silencio. Pero sabemos que Él está presente. Él siempre y en todo momento está presente. Esa cercanía que es estilo de Dios, asimismo en la Encarnación, para hacerse cercano a nosotros. El Señor consuela en la cercanía. Y no emplea palabras, por cierto: elige el silencio. La fuerza de la cercanía, de la presencia. Y habla poco. Pero está cerca.

Un segundo aspecto de la proximidad de Jesús, del modo de consolar de Jesús, es la realidad: Jesús es verdadero. No afirma cosas formales que son patrañas: “No, deja de preocuparte, todo va a pasar, no pasará nada, pasará, las cosas pasan…” No. Dice la realidad. No esconde la realidad. Pues él mismo afirma en este pasaje: “Yo soy la realidad” (cf. Jn 14,6). Y la realidad es: “Me voy”, es decir: “Moriré” (cf. v. 2-3). Nos encaramos a la muerte. Es la verdad. Y lo afirma con facilidad y lo afirma asimismo con mansedumbre, sin herir: estamos en frente de la muerte. No esconde la verdad.

Y este es el tercer rasgo: Jesús consuela en la promesa. Sí, es un instante bien difícil. Pero “no se turbe tu corazón… Tened también fe en mí” (versículo 1). Una cosa os digo, así afirma Jesús: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay.[…]Voy a prepararos un espacio” (versículo 2). Primero abrirá las puertas, las puertas de ese sitio por el que todos pasaremos, conque espero: “Volveré y os voy a llevar conmigo, a fin de que donde yo estoy, nosotros asimismo estéis” (versículo 3). El Señor regresa cada vez que uno de nosotros va sendero de dejar este planeta. “Volveré y te llevaré”: esperanza. Él va a venir y nos tomará de la mano y nos guiará. No dice: “No, no vas a padecer, no es nada…” No. Dice la realidad: “Estoy cerca de ti, esta es la realidad: es un instante difícil, de peligro, de muerte. Pero no se turbe tu corazón, permaneced en esa paz, esa paz que subyace a todo consuelo, pues yo voy a venir y os voy a llevar de la mano hasta donde yo estaré’”.

Un pasaje de la homilía del Papa Francisco

No es fácil dejarse consolar por el Señor. Muchas veces, en los momentos bien difíciles, nos enfadamos con el Señor y no dejamos que venga a hablarnos de esta forma, con esta dulzura, con esta cercanía, con esta mansedumbre, con esta verdad y con esta promesa.

Solicitemos la felicidad de estudiar a dejarnos consolar por el Señor. El consuelo del Señor es verdadero, no engaña. No es anestesia, no. Pero está cerca, es cierto y nos abre las puertas de la promesa.

El Papa invitó a la gente a hacer la Comunión espiritual con la siguiente oración:

Jesús mío, pienso que estás que se encuentra en el Muy santo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas y cada una de las cosas, y mi alma suspira por ti. Pero como ahora no puedo recibirte en el Santísimo Sacramento, ven, por lo menos espiritualmente, a mi corazón. Te abrazo como si ahora estuvieses conmigo: me uno a ti enteramente. ¡Oh! ¡No permitas que me separe de Ti otra vez!

Francisco terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística. Antes de dejar la Capilla dedicada al Espíritu Santurrón, el Antífona mariana “Regina caeli”, cantada en tiempo pascual:

Reina del cielo, regocíjate. ¡Aleluya!

Pues Aquel que merecías llevar en tu seno. ¡Aleluya!

Ha resucitado como dijo. ¡Aleluya!

Suplica por nosotros a Dios. ¡Aleluya!

D./ Alégrate y alégrate, oh Virgen María. ¡Aleluya!

C./ Porque verdaderamente el Señor ha resucitado. ¡Aleluya!

Esperamos que le gustara nuestro articulo El Papa: dejémonos consolar por el Dios de la cercanía,
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Cosas interesantes de saber el significado : Dios